El Pentágono está destinando mucho más dinero al control orbital

La Fuerza Espacial de Estados Unidos ha aumentado el techo de su vehículo de contratación Andromeda de 1.800 millones de dólares a 6.200 millones de dólares, sumando otros 4.400 millones al fondo mientras prepara sistemas de nueva generación para monitorear la actividad en el espacio. El servicio dijo que la ampliación refleja una solicitud presupuestaria para el año fiscal 2027 que había aumentado significativamente antes de la adjudicación original en abril para hacer frente a lo que calificó como un entorno de amenaza en escalada proyectado para el calendario de 2030 y más allá.

El cambio es una señal clara de que la conciencia del dominio espacial está subiendo en la lista de prioridades militares. También muestra que la Fuerza Espacial se prepara no solo para un sistema sucesor, sino para una arquitectura más amplia de satélites de vigilancia destinada a reemplazar las capacidades actuales en órbita geosíncrona.

RG-XX reemplazará a la flota actual de GSSAP

La adjudicación original de Andromeda seleccionó a 14 empresas para competir por futuras órdenes de tarea vinculadas a una nueva constelación conocida como RG-XX. Ese sistema está destinado a reemplazar el Geosynchronous Space Situational Awareness Program, o GSSAP, cuyos satélites pueden maniobrar cerca de otras naves en órbita geosíncrona para realizar reconocimiento.

Según el informe, se espera que RG-XX esté compuesto por satélites comerciales más pequeños, de menor costo, con mayor movilidad, capacidad de repostaje y vidas útiles más largas que las actuales naves GSSAP. La Fuerza Espacial solicitó 355 millones de dólares para el año fiscal 2027 para RG-XX, con 2.800 millones previstos a lo largo del ciclo presupuestario de cinco años.

Los documentos presupuestarios citados en el informe muestran que la constelación se lanzará en tres incrementos, con la primera nave programada para el inicio del año fiscal 2029 y el conjunto final para finales del año fiscal 2030.