El Pentágono intenta reajustar su poder de negociación
El Departamento de Defensa de EE. UU. ha lanzado una nueva unidad de contratación llamada “Deal Team Six”, un pequeño grupo de negociadores del sector privado destinado a reformar la forma en que el Pentágono cierra acuerdos con las empresas de defensa. La iniciativa, descrita por el secretario de Defensa Pete Hegseth como una respuesta a una “burocracia del Pentágono rota”, busca reducir retrasos, sobrecostes y lo que él calificó como ventajas de larga data de los contratistas en la adquisición de defensa.
Según el informe proporcionado, el equipo forma parte de la Economic Defense Unit del Pentágono y comenzó a organizarse a principios de abril, después de haber sido delineado por primera vez en un memorando de noviembre de 2025. Hegseth lo ha vinculado a un esfuerzo más amplio para reemplazar el tradicional Defense Acquisition System por lo que él llama un “Warfighting Acquisition System”, parte de una agenda de “arsenal de libertad” orientada a plazos más rápidos y mayor producción.
Qué se supone que debe hacer el nuevo modelo
La propuesta central es simple: el Pentágono quiere que los fabricantes de defensa paguen una mayor parte de la factura inicial de expansión, nuevas fábricas, líneas de montaje y capacidad industrial relacionada, mientras el gobierno ofrece a la industria algo que le interesa, a saber, contratos más grandes y más largos con pedidos previsibles.
En la versión expuesta en las declaraciones públicas de Hegseth, las empresas que ya hayan demostrado sus sistemas serían recompensadas con una demanda sostenida a largo plazo. A cambio, asumirían una mayor carga de capital necesaria para aumentar la producción. El objetivo declarado del departamento es entregar más equipos más rápido, mantener los precios más estables y reducir el patrón de apoyo federal que va dos veces, una vez a la construcción de fábricas y otra al producto final.
Esa formulación es agresiva por diseño. Hegseth dijo que se había permitido a los contratistas “cobrar dos veces”, facturando a los contribuyentes la expansión de la producción y luego los sistemas finales, mientras los programas llegaban tarde y por encima del presupuesto. Aunque esa afirmación sea debatible en todo el sistema de adquisiciones, la retórica deja claro que la administración quiere trasladar el poder de negociación fuera de los canales establecidos y hacia un grupo más pequeño y más orientado al mercado.




