Un ejercicio de combate también funciona como banco de pruebas tecnológico
El ejercicio Balikatan 2026 en Filipinas no es solo una maniobra militar multinacional. También está funcionando como un banco de pruebas en vivo para el esfuerzo del Ejército de EE. UU. por adaptarse más rápido a las condiciones del combate moderno. Defense News informa que más de 17,000 tropas de siete países participan en el ejercicio, que se desarrolla del 20 de abril al 8 de mayo, y que las fuerzas de EE. UU. y Filipinas están aprovechando el evento para probar una serie de nuevas tecnologías en condiciones de selva.
Los detalles importan porque las tecnologías bajo evaluación no son conceptos abstractos del futuro. Son sistemas prácticos destinados a moldear el reconocimiento, la capacidad de ataque, la logística y el suministro de energía a nivel táctico. En el terreno descrito por el texto de origen, un dron de reconocimiento estadounidense apoyó un asalto en la selva antes de que un dron Kestrel de visión en primera persona, que transportaba una carga explosiva, impactara un búnker enemigo. Esa escena captura la dirección actual del Ejército: empujar sistemas relativamente baratos, flexibles y rápidamente desplegables más cerca de las unidades de primera línea.
Lo que el Ejército está aprendiendo en Filipinas
Según el texto fuente proporcionado, la 25.ª División de Infantería, con base en Hawái, es una de las dos divisiones originales de Transformación en Contacto del Ejército y está usando Balikatan para aprender cómo rinden estas herramientas en un entorno exigente. El coronel Adisa King dijo que la tecnología ayuda a los soldados a ver más lejos y reducir parte del riesgo, pero también subrayó el principal desafío: el sostenimiento. Los drones pueden sobrecalentarse en condiciones tropicales, las baterías deben recargarse, el equipo debe transportarse y la selva densa puede limitar la utilidad de los sistemas FPV.
Esas son limitaciones importantes. La tecnología militar suele discutirse en términos de capacidad de ruptura, pero las condiciones de campo determinan qué sobrevive al contacto con la realidad. Un dron que funciona a la perfección en un campo de pruebas puede resultar menos útil en vegetación espesa y con calor intenso. Eso hace que Balikatan sea relevante no solo como demostración de nuevo equipo, sino como un proceso de filtrado. Los sistemas que resulten fiables en Filipinas se convierten en candidatos más creíbles para un uso más amplio.
De pequeños drones a la fabricación móvil
El ejercicio también destaca cómo la modernización va más allá de los sensores y las municiones. El texto fuente dice que Lightning Labs, una célula de innovación asociada con la 25.ª División de Infantería, está ayudando a acelerar la adopción de nuevas tecnologías. Entre las herramientas que se están probando hay impresoras 3D y una microrred de paneles solares en contenedor diseñada para generar electricidad de forma más silenciosa que los generadores diésel.
Esa combinación apunta a un cambio más amplio en la forma de pensar militar. Las unidades modernas están cada vez más interesadas en la autosuficiencia expedicionaria: producir piezas más cerca del punto de necesidad, cargar baterías sobre el terreno y reducir la dependencia de combustible o cadenas de suministro vulnerables. Una microrred en contenedor no llama tanto la atención como un dron explosivo, pero puede ser estratégicamente tan importante si permite que las unidades operen durante más tiempo, con más discreción y con menos carga logística.
La interoperabilidad sigue siendo central
La historia tecnológica es solo una parte de la importancia de Balikatan. El texto fuente señala que King enumeró tres beneficios clave de participar: familiarizarse con un posible entorno de operaciones, aprender de los socios y ensayar cómo combatir juntos. Eso recuerda que la modernización no trata solo del equipo. También trata de integrar procedimientos, tácticas y comprensión compartida entre fuerzas aliadas.
En términos prácticos, Filipinas ofrece terreno y clima que ponen a prueba tanto a las máquinas como a las organizaciones. Una herramienta que funciona para una fuerza pero no puede ser apoyada, comprendida o integrada por otra tiene un valor limitado para la coalición. Balikatan se convierte así en una prueba de interoperabilidad tanto como de innovación. El ejercicio muestra no solo si los nuevos sistemas funcionan, sino si las fuerzas asociadas pueden incorporarlos en operaciones conjuntas.
Una ventana a la curva de adaptación del Ejército
El texto fuente también señala que los soldados de la 25.ª División de Infantería llevaban los últimos fusiles de asalto M7 y utilizaban los nuevos Vehículos de Escuadra de Infantería M1301. Combinado con la experimentación con drones, eso sugiere un paquete de modernización más amplio y no una sola prueba tecnológica aislada. El Ejército no se limita a añadir aparatos. Está tratando de rediseñar cómo las fuerzas ligeras detectan, se mueven, atacan y se sostienen en terrenos difíciles.
Ese esfuerzo sigue limitado por realidades prácticas, especialmente la energía, el calor y la movilidad. Pero precisamente por eso importa un ejercicio como Balikatan. Crea un entorno donde la innovación puede evaluarse frente al clima, la vegetación, el agotamiento y la coordinación de la coalición. Si el Ejército quiere una transformación que sobreviva fuera de las diapositivas y los videos de demostración, este es el tipo de escenario en el que tiene que probarla.
- Balikatan 2026 incluye a más de 17,000 tropas de siete países, según Defense News.
- Las fuerzas de EE. UU. y Filipinas están probando drones de reconocimiento, drones FPV explosivos y otros sistemas nuevos.
- El Ejército también está evaluando impresoras 3D y una microrred solar en contenedor para apoyo expedicionario.
- Las condiciones de campo en Filipinas están exponiendo límites de sostenimiento y calor en la nueva tecnología.
Este artículo se basa en un reportaje de Defense News. Leer el artículo original.
Originally published on defensenews.com

