Conectando el campo de batalla a la planta de fabricación

El Ejército de Estados Unidos ha creado una nueva entidad organizativa llamada Pathway for Innovation and Technology, diseñada para resolver uno de los problemas más persistentes en la adquisición militar: llevar buenas ideas de soldados en el campo a la producción a escala. La oficina servirá como una capa de conexión entre los centros de adquisición rápida del Ejército, que se especializan en el prototipado rápido de soluciones para necesidades operacionales inmediatas, y las grandes oficinas ejecutivas de programa que gestionan el desarrollo y la producción de equipos en toda la fuerza.

La brecha entre el prototipado rápido y la producción a escala ha sido una fuente de frustración durante décadas. El Ejército no carece de programas de innovación que puedan desarrollar una solución ingeniosa a un problema específico en cuestión de meses. El desafío surge cuando esa solución debe fabricarse en cantidad, integrarse en los sistemas logísticos existentes y apoyarse con capacitación, mantenimiento y repuestos en una fuerza desplegada globalmente. Esa transición del prototipo al programa estándar es donde muchas innovaciones prometedoras mueren.

Cómo funcionará la nueva oficina

Pathway for Innovation and Technology está diseñado para funcionar como un puente y traductor entre dos culturas organizacionales muy diferentes. Por un lado están los centros de innovación rápida como la Rapid Capabilities and Critical Technologies Office, el Army Applications Laboratory y varias células de innovación a nivel de unidad que alientan a los soldados a desarrollar soluciones a los problemas que enfrentan en el entrenamiento y las operaciones. Estas organizaciones se mueven rápidamente, toleran el fracaso y priorizan la velocidad sobre el proceso burocrático.

Por otro lado están las oficinas ejecutivas de programa como PEO Soldier, PEO Ground Combat Systems y PEO Command, Control, Communications-Tactical, que gestionan programas por valor de miles de millones de dólares y deben navegar por requisitos complejos de regulación, prueba y adquisición. Estas organizaciones se mueven más lentamente por necesidad, porque las consecuencias de cometer un error a escala son enormes.

La nueva oficina ejecutará varias funciones clave:

  • Prospección tecnológica: Identificar innovaciones prometedoras que emergen de centros de adquisición rápida que tienen potencial para una adopción más amplia.
  • Planificación de la transición: Desarrollar hojas de ruta que describan los pasos de prueba, certificación y fabricación necesarios para mover un prototipo a un programa estándar.
  • Coordinación de partes interesadas: Conectar a los innovadores que desarrollaron una tecnología con los gerentes de programa que serían responsables de su implementación, asegurando que ambos lados entiendan las restricciones y requisitos del otro.
  • Facilitación del financiamiento: Ayudar a las tecnologías prometedoras a navegar el complejo proceso de presupuestación militar para asegurar los recursos necesarios para la transición de prototipo a producción.

Por qué este problema ha sido tan difícil de resolver

El pipeline de innovación militar ha sido estudiado, criticado y reformado repetidamente durante las últimas décadas, y el desafío fundamental ha demostrado ser notablemente resistente a las soluciones. La tensión central es estructural. La innovación rápida requiere equipos pequeños, financiamiento flexible, tolerancia al fracaso y supervisión burocrática mínima. La producción a escala requiere pruebas extensivas, control de calidad riguroso, documentación detallada y cumplimiento de un amplio conjunto de regulaciones de adquisición.

Estos dos modos de operación no son naturalmente compatibles, y las organizaciones optimizadas para uno tienden a tener dificultades con el otro. Los centros de innovación pueden producir prototipos brillantes que no son manufacturables a escala. Las oficinas de programa pueden producir equipos confiables en volumen enorme pero tardan años en incorporar nuevas ideas. El espacio entre ellos, a menudo llamado el "valle de la muerte" en la literatura de adquisición de defensa, es donde innumerables tecnologías prometedoras se han estancado.

Los intentos anteriores para cerrar esta brecha han incluido fondos de innovación, acuerdos de transición tecnológica y varias reformas organizacionales. Algunos han producido resultados significativos, pero ninguno ha resuelto completamente el problema. La creación de una oficina dedicada para este propósito por parte del Ejército refleja un reconocimiento de que el desafío requiere atención organizacional sostenida en lugar de soluciones ad hoc.

La conexión del soldado

Uno de los aspectos más notables de la nueva oficina es su énfasis en las ideas originarias de los soldados. El Ejército ha invertido significativamente en programas que alientan al personal de primera línea a identificar problemas y proponer soluciones, reconociendo que las personas que realmente usan equipos en condiciones operacionales a menudo tienen la comprensión más clara de qué funciona, qué no funciona y qué falta.

Estos programas de innovación de soldados han producido un flujo constante de mejoras prácticas, desde soluciones de montaje de equipos modificadas hasta herramientas de software que agilizan las tareas administrativas. Pero traducir una modificación que funciona para una unidad en un artículo estándar que puede emitirse en todo el Ejército es un desafío fundamentalmente diferente, que requiere validación de ingeniería, pruebas de seguridad, desarrollo de la cadena de suministro y creación de materiales de capacitación.

Pathway for Innovation and Technology tiene como objetivo proporcionar el apoyo institucional necesario para llevar las ideas de los soldados a través de este proceso de transición. Al dar a estas innovaciones un camino estructurado del concepto a la producción, el Ejército espera capturar más del valor práctico que generan sus programas de innovación y entregarlo a los soldados más rápidamente de lo que permite el proceso de adquisición tradicional.

Mirando hacia el futuro

El éxito de la nueva oficina se medirá en última instancia por resultados tangibles: cuántas tecnologías hacen la transición de prototipo a producción, qué tan rápido ocurre esa transición y si los productos resultantes realmente satisfacen las necesidades de los soldados en el campo. El historial del Ejército con reformas organizacionales en el espacio de adquisición es mixto, y crear una nueva oficina es más fácil que cambiar las barreras culturales y procedimentales profundamente arraigadas que históricamente han ralentizado la transición tecnológica.

Sin embargo, la creación de una entidad organizativa dedicada con un mandato claro representa un compromiso más serio que los esfuerzos anteriores que se basaban en mecanismos de coordinación incorporados a organizaciones existentes. Si Pathway for Innovation and Technology puede desarrollar procesos efectivos y construir confianza tanto con la comunidad de innovación como con la comunidad de gestión de programas, podría acelerar significativamente la entrega de nuevas capacidades a los soldados. Sería un logro significativo en un dominio que ha resistido la mejora durante décadas.

Este artículo se basa en reportajes de Defense One. Lea el artículo original.