Google trata la electrificación del hogar como infraestructura de red

Las bombas de calor suelen venderse como electrodomésticos de consumo: sustitutos eficientes de hornos y aires acondicionados que pueden reducir las emisiones y el consumo de energía. Una nueva iniciativa en California intenta presentarlas de otra manera. Google, junto con PG&E y la organización sin fines de lucro Rewiring America, apoya un programa que utiliza bombas de calor y otros dispositivos domésticos conectados como herramientas para aliviar la tensión de la red eléctrica.

La idea es notable porque vincula las mejoras del hogar con un problema que se ha vuelto cada vez más urgente para las empresas de servicios públicos, los operadores de centros de datos y los reguladores: cómo liberar más capacidad eléctrica sin esperar años a una gran infraestructura nueva. En este caso, el primer producto que se está lanzando es una bomba de calor Carrier que incluye una batería. Puede cargarse cuando hay exceso de energía solar disponible en la red y luego usar esa energía almacenada más tarde, incluso durante periodos de alta demanda.

Eso convierte un dispositivo de confort doméstico en un activo energético flexible. En lugar de consumir energía simplemente cuando un residente necesita refrigeración o calefacción, la unidad puede cambiar cuándo toma energía de la red. En términos prácticos, eso podría reducir la presión sobre el sistema durante las tardes calurosas u otras ventanas de alta demanda, al tiempo que sigue atendiendo al hogar.

El programa SHARE apunta a un cuello de botella de la red

La iniciativa forma parte de un programa llamado SHARE, sigla de Smart Home Assets for Reliability and Efficiency. Según el texto fuente proporcionado, el proyecto se centra en una parte del territorio de PG&E donde la demanda eléctrica está creciendo y donde la empresa de servicios públicos planea una nueva línea de transmisión. Eso convierte la zona en un campo de pruebas útil: si los equipos distribuidos en los hogares pueden brindar apoyo de forma fiable allí, los planificadores podrían reducir la presión sobre partes del sistema que de otro modo requerirían una expansión más convencional.

Rewiring America propuso el concepto más amplio un año antes. El argumento es que los grandes consumidores de energía y otros actores que buscan más capacidad de red no siempre necesitan pensar primero en nuevas plantas de generación. También pueden ayudar a construir centrales eléctricas virtuales, redes de baterías, sistemas solares y electrodomésticos inteligentes coordinados para comportarse colectivamente como un recurso eléctrico.

Este enfoque resulta atractivo porque suma beneficios. Las empresas de servicios públicos obtienen demanda flexible y, potencialmente, más resiliencia. Los hogares pueden obtener ahorros en la factura, mejoras de confort y algo de capacidad de respaldo. Y los planificadores de la red obtienen otra opción además de la construcción de largo plazo.

Por qué participa Google

El papel de Google hace que el programa sea más que un piloto de servicios públicos estándar. La empresa está ayudando a los propietarios a adquirir nueva tecnología, incluidos incentivos que pueden llegar hasta los 10.000 dólares para algunos clientes elegibles, según el texto candidato proporcionado. También está financiando incentivos para ciertos clientes de PG&E que ya poseen equipos relevantes pero que aún no participan en una central eléctrica virtual.

Esa participación importa porque las centrales eléctricas virtuales solo funcionan a una escala significativa si muchos dispositivos pueden coordinarse. PG&E ya tiene experiencia en esto, incluida una asociación con Sunrun que conecta más de 100.000 baterías domésticas. El nuevo esfuerzo amplía ese modelo al intentar incorporar categorías adicionales de tecnología doméstica en el mismo marco de apoyo a la red y al impulsar directamente su adopción en ubicaciones estratégicas.

Para Google, la lógica se alinea con un problema más amplio de la industria. La electrificación se está acelerando y la demanda de energía está aumentando en muchas regiones. Cualquier enfoque que pueda poner en circulación nueva capacidad utilizable con rapidez es valioso. Apoyar dispositivos flexibles en los hogares puede ser más rápido y, en algunos casos, más barato que esperar a que entre en servicio una infraestructura totalmente nueva.

Cómo cambia la tecnología el papel de una bomba de calor

Una bomba de calor convencional ya es importante en la transición energética porque puede calefaccionar y refrigerar de forma eficiente, ayudando a los hogares a alejarse de la calefacción con combustibles fósiles. La versión equipada con batería descrita en el texto fuente añade otra capa. Permite que el dispositivo se cargue cuando la red tiene excedente de generación solar y use esa energía más tarde, cuando la red está bajo tensión.

Esa función aborda uno de los desafíos persistentes de los sistemas eléctricos modernos: la oferta y la demanda no siempre coinciden con precisión. La energía solar puede ser abundante en algunas horas y menos disponible en otras, mientras que la demanda de aire acondicionado puede dispararse justo en el momento equivocado. Un dispositivo que desplace su carga efectiva puede ayudar a cerrar esa brecha.

También sugiere un cambio estratégico más amplio. Los electrodomésticos limpios se evalúan cada vez más no solo por su eficiencia o sus emisiones, sino también por su capacidad de control. Si un dispositivo puede responder inteligentemente a las condiciones de la red, pasa a formar parte de las operaciones del sistema y no solo del consumo final.

Cómo se vería el éxito

La prueba inmediata es operativa. PG&E estudiará cómo funciona la central eléctrica virtual en el área objetivo y si la flexibilidad adicional hace lo que los planificadores necesitan. El texto fuente dice que la empresa trabaja con Sunrun, Tesla y Renew Home para inscribir a unas 20.000 viviendas con equipos existentes. En conjunto, se espera que esos participantes aporten 12 megavatios de capacidad adicional cuando la red esté bajo tensión.

Esa cifra no sustituye a toda la red, pero es lo bastante grande como para importar en la planificación de la confiabilidad local. Más importante aún, demostraría que los dispositivos domésticos agregados pueden aportar valor medible y despachable cuando las empresas de servicios públicos más lo necesitan.

Si el concepto funciona, podría influir en cómo las empresas de servicios públicos, las empresas tecnológicas y los responsables de políticas piensan sobre los programas de electrificación. Los subsidios para mejoras del hogar podrían justificarse no solo como medidas climáticas o de beneficio al consumidor, sino también como inversiones de capacidad dirigidas. Una bomba de calor, una batería o un termostato inteligente podrían considerarse en parte infraestructura.

Un cambio más amplio en la planificación energética

La importancia más profunda del programa es que difumina la línea entre los productos energéticos de consumo y los activos de la empresa de servicios públicos. Esa frontera se ha ido erosionando durante años a medida que se expanden la energía solar en tejados, las baterías domésticas y los dispositivos conectados. SHARE lleva el modelo más lejos al usar incentivos y coordinación para dirigir la adopción hacia donde la red necesita ayuda con mayor urgencia.

El resultado es una forma más estratégica de electrificación. En lugar de preguntar solo cómo llevar equipos más limpios a más hogares, el programa pregunta dónde esas mejoras crean el mayor valor para el sistema y cómo pueden orquestarse después de la instalación. Para una red bajo presión por el aumento de la demanda, esa puede convertirse en una pregunta cada vez más importante.

  • Google, PG&E y Rewiring America están probando el programa SHARE en una parte del Área de la Bahía.
  • El primer producto destacado es una bomba de calor Carrier con batería integrada.
  • Google está ayudando a financiar incentivos, incluidos hasta 10.000 dólares para algunos propietarios elegibles.
  • PG&E también trabaja con Sunrun, Tesla y Renew Home para inscribir a hogares con equipos existentes.
  • La empresa de servicios públicos espera aproximadamente 12 megavatios de capacidad adicional de unas 20.000 viviendas inscritas durante eventos de tensión en la red.

Por ahora, el programa sigue siendo una prueba de concepto. Pero captura una tesis energética emergente con implicaciones mucho más allá de un solo territorio de servicios públicos: a veces, la forma más rápida de añadir capacidad útil a la red puede estar dentro de las casas de las personas.

Este artículo se basa en la cobertura de Fast Company. Leer el artículo original.

Originally published on fastcompany.com