Un gran estudio de detección encuentra que la enfermedad arterial temprana es mucho más común de lo que muchos suponían
La aterosclerosis suele considerarse una enfermedad de la mediana edad y de la vejez, que aparece solo después de un infarto, un ictus o años de factores de riesgo elevados. Nuevos hallazgos presentados el 29 de agosto de 2026 en ESC Congress 2026 sugieren que esa cronología suele ser incorrecta. En un amplio estudio internacional de adultos aparentemente sanos, sin diagnóstico cardiovascular previo, los investigadores encontraron que las placas ateroscleróticas silenciosas ya estaban presentes a lo largo de la vida adulta, incluso en una proporción importante de personas menores de 30 años.
El estudio, llamado REACT, incluyó a más de 16,000 participantes y fue descrito por sus organizadores como uno de los mayores esfuerzos hasta la fecha para mapear la aterosclerosis oculta a lo largo de la vida adulta. Según los resultados, el 57.1% de los participantes tenía placas ateroscleróticas a pesar de no presentar síntomas ni tener un diagnóstico previo de enfermedad cardiovascular. El hallazgo es importante porque la aterosclerosis es el proceso subyacente de la mayoría de las enfermedades cardiovasculares, incluso cuando permanece clínicamente silenciosa durante años o décadas.
La cifra principal es llamativa, pero el dato de la edad quizá resulte aún más inquietante. El estudio indica que las placas arteriales silenciosas podrían aparecer en aproximadamente una de cada 13 personas adultas antes de los 30 años. Eso traslada la conversación sobre prevención a etapas de la vida mucho más tempranas de lo que suele admitir la comprensión pública habitual. En lugar de imaginar la enfermedad cardiovascular como algo que comienza cuando aparecen los síntomas, los datos de REACT refuerzan una imagen distinta: el daño puede empezar a acumularse mucho antes de que el sistema sanitario o el propio paciente reconozcan el problema.
Un modelo de prevención orientado a detectar la enfermedad antes
El programa REACT es una colaboración entre Rigshospitalet y otros hospitales daneses, junto con el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III de España, o CNIC. El estudio fue dirigido por el profesor Henning Bundgaard de Rigshospitalet, en Copenhague, y por el Dr. Borja Ibanez, director científico del CNIC, cardiólogo del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz y líder de grupo en CIBERCV.
Bundgaard afirmó que la visión de REACT es transformar la prevención cardiovascular primaria mediante un enfoque de medicina de precisión basado en la identificación temprana de la aterosclerosis. Ese planteamiento es importante. Gran parte de la prevención actual sigue dependiendo de estimar la probabilidad de que una persona desarrolle enfermedad más adelante según la edad, el colesterol, la presión arterial, el tabaquismo, los antecedentes familiares y otros indicadores similares. REACT parte, en cambio, de la premisa de que identificar de forma directa si la aterosclerosis ya está presente podría cambiar la forma en que se dirige la prevención.

Ibanez describió el estudio como basado en una idea simple pero revolucionaria: pasar de un modelo que estima la probabilidad futura a otro que identifica antes la enfermedad ya existente. Incluso sin los detalles metodológicos completos en el texto fuente, la implicación es clara. Si los clínicos pueden detectar placas antes de que aparezcan los síntomas, la prevención puede volverse más individualizada y, tal vez, más urgente para personas que de otro modo se considerarían de riesgo relativamente bajo.
Por qué la placa oculta importa incluso antes de los síntomas
La aterosclerosis es la principal causa de enfermedad cardiovascular y normalmente se manifiesta más tarde como infartos, ictus o muerte súbita. No todas las personas con placas desarrollarán enfermedad sintomática, pero la magnitud del problema es enorme. El texto fuente señala que casi 20 millones de personas mueren cada año en todo el mundo por enfermedad cardiovascular, y que la mayoría de esas muertes se debe a la aterosclerosis.
Esa carga ayuda a explicar por qué la detección temprana es un objetivo tan atractivo. Un proceso patológico que permanece en silencio durante décadas puede seguir avanzando a lo largo de ese tiempo. Cuando aparecen los síntomas, los cambios arteriales subyacentes suelen estar ya bien establecidos. REACT, por tanto, refuerza el argumento de que la prevención no debería comenzar solo cuando el riesgo tradicional se vuelve evidente o cuando los eventos clínicos obligan a actuar.
Los nuevos datos no significan que la mitad de la población adulta esté a punto de sufrir una emergencia cardíaca. Sin embargo, sí indican que la enfermedad arterial silenciosa parece ser mucho más frecuente de lo que se pensaba, incluso entre personas que parecen sanas según los criterios convencionales. Esa distinción importa para la forma en que el público interpreta los hallazgos. La placa oculta no es lo mismo que una catástrofe inminente, pero sí es evidencia de que la biología de la enfermedad ya está en marcha.
Qué hace notables los hallazgos
Hay tres elementos que hacen destacar este estudio. El primero es su enorme escala. Con más de 16,000 participantes, REACT se presenta como uno de los mayores esfuerzos de mapeo de la aterosclerosis silenciosa realizados hasta ahora. El segundo es el momento. Los resultados se presentaron en un foro cardiológico importante y se publicaron simultáneamente en el New England Journal of Medicine, lo que indica que el trabajo pretende influir en la discusión clínica general y no quedarse como un hallazgo observacional de nicho.

El tercero es el desafío a las suposiciones comunes. La comunicación pública sobre salud cardiovascular suele centrarse en el riesgo futuro: comer mejor, hacer más ejercicio, controlar el colesterol, evitar el tabaco y reducir las probabilidades de enfermedad a largo plazo. Esas recomendaciones siguen siendo fundamentales, pero REACT sugiere que el proceso de enfermedad ya puede estar físicamente presente mucho antes de lo que mucha gente cree. Eso podría apoyar con el tiempo una estrategia de prevención más orientada a la detección de la enfermedad que a una basada solo en la puntuación probabilística del riesgo.
- Más de 16,000 adultos aparentemente sanos participaron en el estudio REACT.
- Los investigadores informaron placas en el 57.1% de los participantes pese a no tener síntomas ni diagnóstico cardiovascular previo.
- El estudio sugiere que la placa silenciosa ya puede estar presente en aproximadamente una de cada 13 personas adultas antes de los 30 años.
La pregunta más amplia para los sistemas de salud
El estudio no responde por sí solo cómo deberían los sistemas de salud detectar la aterosclerosis oculta a gran escala, qué poblaciones deberían someterse primero a pruebas ni qué intervenciones específicas deberían seguir a un hallazgo positivo. Son cuestiones clínicas y de política sanitaria importantes. Pero sí refuerza la idea de que los modelos de prevención actuales podrían estar detectando a demasiadas personas demasiado tarde en el proceso de la enfermedad.
Probablemente por eso los investigadores subrayan la prevención de precisión. Si la aterosclerosis silenciosa puede identificarse antes y de forma más directa, los clínicos podrían distinguir mejor entre quienes solo parecen tener un riesgo estadístico moderado y quienes ya presentan una enfermedad arterial medible. Para los sistemas de salud sometidos a presión para prevenir eventos cardiovasculares costosos y mortales, esa distinción podría volverse cada vez más importante.
Por ahora, la contribución inmediata de REACT es tanto conceptual como clínica. Replantea la aterosclerosis como algo que a menudo comienza antes, permanece oculta durante más tiempo y quizá merezca atención más temprana de la que ofrecen actualmente muchas estrategias de prevención. El hecho de que se hayan encontrado placas en la mayoría de esta cohorte sin síntomas, e incluso en algunos adultos menores de 30 años, da a ese argumento una fuerza poco habitual.
Si fases posteriores de REACT confirman y amplían estos hallazgos, el estudio podría ayudar a desplazar la prevención cardiovascular desde esperar a que el riesgo se acumule hacia identificar la enfermedad mientras aún hay tiempo para alterar su curso. Eso representaría un cambio significativo en una de las batallas más importantes y duraderas de la medicina.
Este artículo se basa en la cobertura de Medical Xpress. Leer el artículo original.
Originally published on medicalxpress.com


