El daño de la malaria puede no terminar cuando baja la fiebre
La malaria suele discutirse en términos de infección, tratamiento y mortalidad. Ese enfoque es comprensible dada la magnitud de la enfermedad. La Organización Mundial de la Salud informó 282 millones de casos de malaria y 610.000 muertes en todo el mundo en 2024. Sin embargo, sobrevivir no siempre es el final de la historia, especialmente para los niños que padecen las formas más graves de la enfermedad.
Hallazgos recientes destacados en un estudio ugandés de largo plazo sugieren que los efectos posteriores de la malaria grave en la infancia pueden seguir siendo visibles años después, influyendo en cómo piensan, aprenden y rinden en la escuela. El trabajo refuerza una preocupación que muchos investigadores han mantenido durante años: algunos niños se recuperan clínicamente de la malaria sin liberarse por completo de sus consecuencias neurológicas.
Un seguimiento prolongado de niños y adolescentes
El estudio siguió a 889 niños y adolescentes menores de 18 años en Uganda y examinó qué ocurrió con los supervivientes de malaria cerebral y anemia palúdica grave durante un horizonte temporal mucho más largo que el de muchos estudios anteriores. Los investigadores buscaban no solo deterioro a corto plazo, sino también saber si los niños finalmente alcanzaban a sus pares.
Según el informe, no lo lograron por completo. Entre 4 y 15 años después de la enfermedad, los supervivientes de malaria cerebral infantil y anemia palúdica grave mostraron desafíos significativos relacionados con el cerebro en comparación con otros niños de sus comunidades. Obtuvieron puntuaciones más bajas en las pruebas cognitivas y en el rendimiento académico.
Los hallazgos fueron publicados en
JAMA
, lo que refuerza que no se trata de una asociación especulativa, sino de un resultado examinado en una importante revista médica revisada por pares.



