Un nuevo intento de simplificar la terapia celular
Investigadores en China han informado de una estrategia experimental para el tratamiento del cáncer que utiliza glóbulos rojos diseñados para entregar instrucciones genéticas directamente dentro del cuerpo, con el objetivo de convertir las propias células inmunitarias del paciente en agentes que combaten tumores sin el paso habitual de fabricación en laboratorio.
El trabajo, publicado en Science Translational Medicine, se centra en una plataforma que el equipo denomina mRNA-LNP-Ery. En el sistema, el ARN mensajero se empaqueta en nanopartículas lipídicas y luego se adhiere a eritrocitos, o glóbulos rojos. Esos glóbulos rojos actúan como transportadores, llevando la carga genética por el organismo para que pueda ser captada por células inmunitarias mieloides.
Esto importa porque las terapias CAR actuales suelen basarse en un flujo de trabajo lento y costoso. Los médicos extraen las células de un paciente, las modifican genéticamente fuera del cuerpo, las expanden y las reinyectan semanas después. El nuevo enfoque busca omitir gran parte de ese proceso al realizar la reprogramación in vivo en lugar de ex vivo.
Cómo funciona la plataforma
Según el resumen del estudio, los investigadores utilizaron glóbulos rojos como vehículos de entrega de ARNm que codifica constructos de receptor de antígeno quimérico, o CAR. Una vez entregadas esas instrucciones, las células mieloides comienzan a expresar receptores diseñados que les ayudan a reconocer y atacar células cancerosas.
El objetivo aquí es distinto del de las terapias CAR-T más conocidas. Las células T pertenecen al sistema inmunitario adaptativo y han sido la base de varios tratamientos celulares diseñados ya aprobados. Las células mieloides, que incluyen a los macrófagos, ocupan un nicho diferente. Participan profundamente en el microambiente tumoral, donde los cánceres a menudo suprimen la actividad inmunitaria o reclutan células vecinas para favorecer su crecimiento.
Al redirigir las células mieloides, los investigadores intentan intervenir más cerca del entorno que ayuda a persistir a los tumores sólidos. Esa es una de las razones por las que el estudio destaca. Muchos de los problemas más difíciles de la inmunoterapia contra el cáncer consisten en lograr que las respuestas inmunitarias diseñadas funcionen de forma fiable contra tumores sólidos y no solo contra cánceres de la sangre.




