Un ensayo aleatorizado relaciona la terapia prenatal con el desarrollo cerebral de los bebés
Tratar la depresión durante el embarazo puede influir en el desarrollo cerebral temprano y el funcionamiento emocional del bebé, según un ensayo clínico aleatorizado publicado en Nature Communications.
Los investigadores estudiaron a personas embarazadas con síntomas depresivos elevados y descubrieron que los bebés cuyas madres recibieron una intervención psicoterapéutica estructurada mostraban diferencias en una región cerebral implicada en la emoción y la memoria. Esas diferencias se asociaron con una menor emocionalidad negativa durante la lactancia, una medida temprana que puede incluir mayor angustia o reactividad ante situaciones incómodas.
Los investigadores afirman que el estudio aporta evidencia experimental a una idea respaldada durante mucho tiempo principalmente por investigaciones observacionales: la salud mental materna durante el embarazo puede tener efectos que se extienden al desarrollo infantil temprano.
Por qué importa el diseño del ensayo
La depresión durante el embarazo es común y afecta, según los investigadores, a entre el 20% y el 40% de las personas embarazadas. Estudios anteriores han asociado la depresión prenatal con dificultades emocionales, conductuales y de salud mental posteriores en los niños. Pero la asociación por sí sola no puede establecer si tratar la depresión materna modifica esos resultados.
En este estudio, los investigadores utilizaron un diseño aleatorizado para analizar esa cuestión. Las participantes fueron asignadas a psicoterapia o a atención habitual mejorada. La psicoterapia consistió en ocho sesiones semanales de 50 minutos de psicoterapia interpersonal centradas en las relaciones y el apoyo social. La atención habitual mejorada incluyó atención obstétrica estándar y una sesión de psicoeducación sobre la depresión durante el embarazo.
La asignación aleatoria es importante porque ayuda a los investigadores a distinguir el efecto de la intervención de las diferencias que pueden existir previamente entre quienes buscan atención y quienes no. Los autores describen el trabajo como el primer ensayo controlado aleatorizado que demuestra que una intervención para la depresión prenatal puede afectar la estructura cerebral del bebé.
Qué observaron los investigadores
Los bebés del grupo de psicoterapia mostraron diferencias en el desarrollo de una región cerebral relacionada con la emoción y la memoria. Las diferencias cerebrales descritas se asociaron con una menor emocionalidad negativa durante la lactancia.
Los hallazgos no significan que una exploración pueda predecir la salud mental futura de un niño en particular, ni demuestran que la psicoterapia prevenga trastornos psiquiátricos posteriores. En cambio, el ensayo apunta a una posible vía de desarrollo por la que la atención de salud mental prenatal podría ser relevante: mejorar la salud mental de los progenitores durante el embarazo puede relacionarse con diferencias medibles en el desarrollo cerebral temprano y la conducta del bebé.
Esta distinción es importante. El desarrollo cerebral del bebé está determinado por muchas influencias, como la genética, la salud física, las circunstancias familiares y las experiencias posteriores al nacimiento. El ensayo aporta evidencia sobre un factor potencialmente modificable, en lugar de ofrecer una explicación única para los resultados posteriores.
El foco en la atención durante el embarazo
La intervención examinada en el Care Project fue la psicoterapia interpersonal, un enfoque que aborda las relaciones y el apoyo social. Su inclusión refleja la realidad de que la depresión durante el embarazo puede estar relacionada con tensiones interpersonales, aislamiento y cambios en las necesidades de apoyo mientras las personas se preparan para el parto.
El hallazgo central del estudio no es simplemente que la depresión prenatal se asocie con resultados en los niños; investigaciones anteriores ya habían sugerido esa posibilidad. Más bien, es que un tratamiento administrado durante el embarazo se relacionó con diferencias observadas en los bebés después del nacimiento. Esto hace que el resultado sea especialmente relevante para los esfuerzos por identificar y apoyar a las personas con depresión durante la atención prenatal.
Para los profesionales clínicos y los sistemas de salud, la investigación refuerza la necesidad de ofrecer apoyo de salud mental basado en la evidencia durante el embarazo. Para las familias, subraya que buscar ayuda para la depresión forma parte de la atención prenatal. El estudio no sugiere que las personas embarazadas deban tomar decisiones de tratamiento basándose en un único resultado; la atención individual debe analizarse con profesionales de la salud cualificados.
Preguntas que siguen abiertas
Será necesario investigar más para determinar cuánto persisten estas diferencias tempranas, si se asocian con resultados posteriores en la infancia y hasta qué punto se aplican los resultados a distintas poblaciones y contextos de tratamiento. Los investigadores también deberán examinar cómo interactúa el tratamiento prenatal con el apoyo posterior al nacimiento y con otros factores sociales y médicos.
Aun con estas preguntas pendientes, el diseño aleatorizado da peso al resultado. Lleva el debate más allá de la correlación y hacia una prueba de si mejorar la depresión durante el embarazo puede afectar las medidas del desarrollo temprano en los niños. La respuesta de este ensayo es que puede hacerlo.
Como lo plantean los investigadores, la salud mental materna durante el embarazo no solo es una preocupación para el bienestar de la persona embarazada. También puede ser una oportunidad para apoyar las primeras etapas del desarrollo infantil.
Este artículo se basa en un informe de Medical Xpress. Lea el artículo original.
Originally published on medicalxpress.com







