Resumen del estudio

Un nuevo estudio publicado en el Journal of the Endocrine Society sugiere que los ftalatos, sustancias químicas ampliamente utilizadas en plásticos, productos de cuidado personal y cientos de artículos de consumo, pueden contribuir a la presión arterial alta en mujeres embarazadas. La investigación, realizada por científicos de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, se suma a la creciente evidencia de que los químicos ambientales pueden influir en los resultados del embarazo.

Los trastornos hipertensivos del embarazo, incluida la preeclampsia, son una de las principales causas de mortalidad materna en los Estados Unidos. La presión arterial elevada durante el embarazo se asocia con resultados adversos tanto para la madre como para el hijo, como parto prematuro, bajo peso al nacer y riesgos cardiovasculares a largo plazo. Si bien los factores de riesgo conocidos incluyen antecedentes familiares, obesidad y estilo de vida, este estudio señala un posible factor ambiental modificable.

Hallazgos clave

Los investigadores analizaron datos de 338 mujeres embarazadas inscritas en el Estudio de Resultados Reproductivos y de Glucosa Ambiental (ERGO, por sus siglas en inglés). Se recolectaron muestras de orina en tres momentos durante el embarazo para medir las concentraciones de metabolitos de ftalatos. La presión arterial se midió en las mismas visitas. El equipo examinó tanto ftalatos individuales como mezclas para evaluar los efectos acumulativos.

Los resultados mostraron que las mujeres con concentraciones urinarias más altas de ftalatos comúnmente encontrados en productos de cuidado personal, especialmente aquellos asociados con fragancias, tenían una presión arterial sistólica y diastólica significativamente más alta. Aproximadamente el 13% de las participantes desarrolló un trastorno hipertensivo relacionado con el embarazo, y aquellas con niveles más altos de ftalatos tenían más probabilidades de caer en este grupo.

"Nuestro estudio sugiere que tener concentraciones más altas de químicos asociados con productos de cuidado personal, conocidos como ftalatos, en el cuerpo podría contribuir a la presión arterial elevada en el embarazo", dijo la autora principal, Kimberly Parra, Ph.D., de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard. "Si bien nuestro estudio no demuestra que los ftalatos causen presión arterial alta durante el embarazo, sugiere que reducir la exposición a esta clase de químicos al limitar los productos de cuidado personal que contienen estos ingredientes, particularmente aquellos con fragancia, puede ser una forma de abordar la presión arterial alta en el embarazo y mejorar la salud del embarazo".

Entendiendo los ftalatos

Los ftalatos son un grupo de químicos utilizados para hacer que los plásticos sean más flexibles y para transportar fragancias en productos de cuidado personal. Se encuentran en artículos como champús, lociones, cosméticos e incluso envases de alimentos. Debido a que no están químicamente unidos a los productos, pueden filtrarse y entrar al cuerpo a través de la ingestión, inhalación o contacto con la piel. Una vez dentro, pueden interferir con el sistema endocrino, imitando o bloqueando hormonas naturales.

Investigaciones anteriores han relacionado la exposición a ftalatos con problemas reproductivos, problemas metabólicos y riesgos cardiovasculares. Este estudio se centra específicamente en el embarazo, un momento en que el equilibrio hormonal es crítico y los cambios en la presión arterial pueden tener consecuencias graves.

Implicaciones para mujeres embarazadas

Los hallazgos sugieren que las mujeres embarazadas pueden reducir su riesgo de presión arterial alta al elegir productos de cuidado personal etiquetados como "libres de ftalatos" o "sin fragancia". Sin embargo, los autores advierten que se necesita más investigación para establecer la causalidad y comprender los mecanismos exactos involucrados.

"Este es un estudio observacional, por lo que no podemos decir que los ftalatos causen presión arterial alta", enfatizó Parra. "Pero dada la exposición generalizada y la gravedad de los trastornos hipertensivos en el embarazo, es prudente considerar minimizar la exposición cuando sea posible".

El estudio también destaca la importancia de los esfuerzos regulatorios y de políticas para reducir el uso de ftalatos en productos de consumo. Algunos ftalatos ya han sido restringidos en juguetes para niños y ciertos cosméticos, pero siguen siendo comunes en muchos otros artículos.

Comentario de expertos

Si bien este no es el primer estudio que vincula los químicos ambientales con complicaciones del embarazo, agrega datos sólidos de una cohorte bien caracterizada. "El estudio ERGO es un recurso valioso porque sigue a las mujeres de manera prospectiva y mide tanto la exposición como los resultados en múltiples puntos de tiempo", señaló un editorial que acompaña al artículo. "Los hallazgos son consistentes con un creciente cuerpo de evidencia de que los ftalatos pueden tener efectos cardiovasculares".

Sin embargo, los expertos también señalan limitaciones. El tamaño de la muestra es moderado y el estudio se basa en muestras de orina puntuales, que pueden no capturar perfectamente la exposición a largo plazo. Además, la población era predominantemente blanca y bien educada, por lo que los resultados pueden no ser generalizables a otros grupos.

Consejos prácticos

Para las mujeres embarazadas preocupadas por la exposición a ftalatos, los autores sugieren pasos simples:

  • Lea las etiquetas y evite productos que enumeren "fragancia" o "perfume" como ingredientes, ya que a menudo contienen ftalatos.
  • Elija productos de cuidado personal sin perfume o con fragancia natural.
  • Use recipientes de vidrio o acero inoxidable para alimentos y bebidas en lugar de plástico cuando sea posible.
  • Lávese las manos antes de comer y evite calentar alimentos en recipientes de plástico en el microondas.

Estas medidas no solo reducen la exposición a ftalatos, sino que también pueden limitar otros disruptores endocrinos.

Investigación futura

El equipo de investigación planea continuar siguiendo la cohorte ERGO para evaluar los resultados a largo plazo en madres e hijos. También esperan investigar si ciertos factores genéticos o nutricionales hacen que algunas mujeres sean más susceptibles a los efectos de los ftalatos.

"Nuestro objetivo final es identificar intervenciones accionables que puedan mejorar la salud del embarazo", dijo Parra. "Si podemos confirmar que reducir la exposición a ftalatos reduce la presión arterial, eso sería una estrategia simple y de bajo costo para prevenir complicaciones".

El estudio fue financiado por los Institutos Nacionales de Salud y publicado en el Journal of the Endocrine Society.

Este artículo se basa en un reportaje de Medical Xpress. Lea el artículo original.

Originally published on medicalxpress.com