Un gran ensayo pediátrico apunta a un modelo de recuperación distinto

Un ensayo clínico multicéntrico en Estados Unidos encontró que los niños y adolescentes sometidos a cirugía gastrointestinal electiva usaron 56% menos medicación opioide en el hospital cuando sus equipos asistenciales siguieron un programa estructurado de recuperación mejorada. El estudio, publicado en JAMA Surgery, también relacionó un mayor uso del protocolo con un retorno más rápido a la alimentación, estancias hospitalarias más cortas y menos complicaciones.

El ensayo incluyó a casi 600 pacientes de entre 10 y 18 años en 18 centros pediátricos entre 2019 y 2024, lo que lo convierte en uno de los mayores ensayos de cirugía pediátrica realizados en Estados Unidos, según los autores del estudio de la Northwestern University y del Ann & Robert H. Lurie Children’s Hospital of Chicago.

Qué cambió en la atención

El programa se construyó alrededor de 21 pasos que abarcan el período antes, durante y después de la cirugía. Algunos son relativamente simples, como permitir líquidos claros la mañana de la operación. Otros se centran en la técnica quirúrgica y en las rutinas posteriores a la operación, incluida la cirugía mínimamente invasiva cuando es posible, una alimentación y deambulación más tempranas, un menor uso de tubos y drenajes, y estrategias de control del dolor diseñadas para limitar la exposición a opioides.

El protocolo también pone énfasis en preparar a las familias para lo que debería ser la recuperación. Eso importa porque varias de las medidas dependen de que los pacientes y sus cuidadores participen en la movilización temprana, la nutrición y otros pasos de la recuperación, en lugar de ver esos objetivos como secundarios frente a la operación en sí.