Los tumores pancreáticos no son colecciones estáticas de células cancerosas. Un nuevo estudio de investigadores de NYU Langone Health y su Perlmutter Cancer Center los describe como ecosistemas en evolución en los que distintas poblaciones celulares cambian continuamente su composición genética, cambios que pueden ayudar a la enfermedad a resistir el tratamiento y diseminarse.

La investigación, publicada en línea el 13 de octubre en Nature Genetics, examinó el adenocarcinoma ductal pancreático, una forma particularmente difícil de tratar de cáncer de páncreas. El equipo analizó casi medio millón de células individuales de tumores recolectados de decenas de pacientes, lo que dio a los investigadores una visión mucho más detallada que los enfoques que estudian el tejido tumoral en conjunto.

Un panorama cambiante dentro de cada tumor

Investigaciones anteriores solían clasificar las células de cáncer de páncreas en dos grandes grupos: un subtipo clásico considerado menos agresivo y un subtipo basal considerado más agresivo. Esa distinción era útil, pero no explicaba del todo cómo las células dentro de un mismo tumor podían alternar entre esos estados ni por qué algunas partes de un tumor se volvían especialmente resistentes a la terapia.

El nuevo análisis encontró múltiples clones, o grupos de células tumorales con una composición genética similar, dentro de los tumores. Estos clones no se comportaban de manera idéntica. Algunos desarrollaron características asociadas con la resistencia al tratamiento, mientras que otros adquirieron una capacidad mejorada de diseminarse. Los investigadores concluyen que la continua reconfiguración genética dentro de un tumor contribuye tanto a la resistencia a la terapia como a la metástasis.

Ese hallazgo replantea la progresión del cáncer de páncreas como un proceso continuo en lugar de una propiedad fija asignada en el diagnóstico. Un tumor puede contener poblaciones celulares en distintas trayectorias evolutivas al mismo tiempo, con algunas células volviéndose más agresivas a medida que su ADN cambia.

Por qué importa el análisis unicelular

Los análisis tumorales en conjunto combinan señales de muchas células. Eso puede revelar características comunes de un cáncer, pero también puede ocultar subpoblaciones más raras o emergentes que pueden ser importantes para el fracaso del tratamiento. Al examinar las células individualmente, el equipo dirigido por NYU pudo identificar diversidad entre los clones y conectar los cambios genéticos con diferencias de comportamiento.

El material de origen del estudio incluyó tumores de decenas de pacientes y casi 500.000 células en total. Sus hallazgos indican que las etiquetas clásica y basal no son simplemente categorías permanentes. En cambio, los cambios genéticos dentro de un tumor pueden permitir que las células se muevan entre estos estados.

Esto importa porque el adenocarcinoma ductal pancreático se asocia con un pronóstico grave. Los investigadores señalan que mata a casi el 85% de las personas dentro de los cinco años posteriores al diagnóstico. Más de media docena de genes se han implicado previamente en la enfermedad, pero el trabajo unicelular ofrece una descripción más granular de cómo poblaciones genéticamente distintas coexisten y cambian con el tiempo.

Pancreatic cancer
Pancreatic cancer cells (blue) growing as a sphere encased in membranes (red). Credit: National Cancer Institute

MYC emergió en poblaciones celulares agresivas

Entre los cambios observados durante la evolución tumoral estaba el aumento de la actividad del gen MYC en poblaciones agresivas de células tumorales. El equipo de investigación luego probó qué ocurría cuando se bloqueaba la actividad de MYC en células tumorales basales de páncreas.

En esos experimentos, bloquear MYC hizo que las células volvieran hacia la forma clásica menos agresiva. Las células también quedaron más expuestas a más células inmunitarias, un cambio que potencialmente podría hacerlas más vulnerables al ataque inmunitario.

El resultado no establece por sí solo un nuevo tratamiento. Sin embargo, señala la actividad de MYC como una característica importante del estado agresivo observado en el estudio y sugiere una posible vía para futuras investigaciones. Una estrategia que altere el estado de las células cancerosas agresivas podría ser relevante para los esfuerzos por hacer que los tumores respondan mejor a los enfoques basados en el sistema inmunitario.

De una instantánea del tumor a una visión evolutiva

La implicación central es que las decisiones de tratamiento pueden necesitar tener en cuenta la cambiante composición interna de un tumor. Si las poblaciones de células cancerosas se remodelan continuamente, una terapia dirigida a un estado puede dejar que otras poblaciones persistan, se adapten o siembren más enfermedad.

El estudio también destaca por qué la resistencia y la diseminación pueden ser difíciles de predecir a partir de un promedio amplio de la biología de un tumor. Una muestra en conjunto puede identificar un subtipo dominante mientras pasa por alto clones más pequeños que ya se están moviendo hacia un comportamiento más agresivo. El análisis unicelular hace más visibles esas diferencias.

Para los investigadores, el siguiente desafío es determinar cómo se desarrollan estos cambios celulares durante el tratamiento y cuáles de ellos pueden interrumpirse de forma segura. Los experimentos con MYC ofrecen una primera pista: cambiar la actividad de un gen asociado con poblaciones agresivas modificó el comportamiento de las células y su relación con las células inmunitarias.

Para los pacientes y los clínicos, la importancia inmediata es científica más que clínica. El trabajo proporciona un mapa detallado de cómo las células de cáncer de páncreas pueden diversificarse dentro de los tumores, resistir la terapia y adquirir la capacidad de diseminarse. Ese mapa podría ayudar a guiar futuros estudios dirigidos a interceptar la enfermedad antes de que sus poblaciones celulares más agresivas se afiancen.

Este artículo se basa en la cobertura de Medical Xpress. Lea el artículo original.

Originally published on medicalxpress.com