Los registros de medicamentos en Inglaterra muestran cuán desigualmente se distribuye el tratamiento

Un nuevo análisis de 5.800 millones de medicamentos dispensados en Inglaterra ofrece una de las imágenes nacionales más claras hasta la fecha de cómo los patrones de prescripción divergen según ingresos, edad, sexo y etnia. Los investigadores examinaron registros de dispensación que abarcan a más de 52 millones de personas durante y después de la pandemia de COVID-19 y hallaron brechas marcadas que aparecen temprano en la vida y se amplían a lo largo de la adultez.

El estudio, dirigido por investigadores del BHF Data Science Center en Health Data Research UK y la Universidad de Liverpool, y publicado en Nature Health, sostiene que vincular los datos de medicamentos con las características de los pacientes puede hacer más que describir la desigualdad. También puede mostrar dónde la prescripción se está volviendo más riesgosa, dónde la atención puede ser menos consistente y dónde los sistemas de salud pública necesitan responder más rápido.

A los 40 años, la brecha por privación ya es grave

El hallazgo principal es la magnitud de la división socioeconómica. A los 40 años, se dispensaron casi el doble de medicamentos a las personas de los grupos más desfavorecidos que a las de los menos desfavorecidos. El análisis también encontró que las personas de comunidades más desfavorecidas comenzaron a recibir medicamentos antes en la vida.

Esto es importante porque el volumen de prescripción no es solo una medida del acceso al tratamiento. También puede reflejar una mayor carga de enfermedad temprana, más enfermedades crónicas y trayectorias de salud más complejas. En términos prácticos, los datos sugieren que la mala salud aparece antes y requiere más intervención farmacéutica en las poblaciones desfavorecidas.

Las diferencias por sexo y etnia destacan

Los investigadores también encontraron diferencias demográficas notables. A las mujeres se les dispensaron más medicamentos que a los hombres en etapas más tempranas de la vida, con diferencias especialmente marcadas en los fármacos utilizados para condiciones de salud mental. Las tasas de dispensación fueron más altas entre las comunidades bangladesí y pakistaní, lo que añade otra capa al panorama de cargas de salud y trayectorias de tratamiento desiguales en toda Inglaterra.

Esos hallazgos no explican por sí solos por qué existen las diferencias. Pero sí proporcionan un mapa más preciso de dónde el sistema podría necesitar una investigación más cercana, ya sea que el problema subyacente sea la prevalencia de enfermedades, las barreras a la atención preventiva o las diferencias en cómo se identifican y manejan las afecciones.

La polifarmacia es cada vez más común

El estudio también destaca la expansión de la polifarmacia, definida aquí normalmente como la dispensación de más de cinco medicamentos diferentes. Más del 40% de las personas de 70 años entraban en esa categoría. Entre los niños, las cifras eran menores pero seguían siendo notables: al 5% de los niños de 3 años se les dispensaron tres o más medicamentos.

La polifarmacia puede ser clínicamente necesaria, especialmente en adultos mayores con múltiples afecciones. Pero también plantea preguntas sobre interacciones farmacológicas, revisión de la medicación, adherencia y si la prescripción sigue coordinada a medida que los pacientes pasan entre servicios. Cuanto más amplio se vuelve el uso de múltiples medicamentos, más importantes son esos controles de seguridad.

La pandemia alteró patrones establecidos

La COVID-19 provocó una ruptura brusca en los datos. Las nuevas dispensaciones cayeron en 2020, pero la recuperación fue desigual. Según los investigadores, las nuevas dispensaciones de medicamentos para enfermedades cardíacas y diabetes luego superaron los niveles previos a la pandemia. Sin embargo, las dispensaciones para algunas condiciones de salud mental cayeron y se mantuvieron por debajo de los niveles anteriores.

Esa divergencia podría ser importante para los responsables de políticas. Sugiere que la pandemia no solo pausó la atención rutinaria y luego la dejó retomar por el mismo camino. Algunas áreas repuntaron con fuerza, mientras que otras parecen haber cambiado de forma más duradera.

Por qué importa este conjunto de datos

El National Health Service gasta alrededor de £20.000 millones al año en medicamentos, aproximadamente el 10% de su presupuesto. Sin embargo, los datos de medicamentos, las características de los pacientes y los resultados no se vinculan de manera rutinaria para que el sistema pueda seguir plenamente quién recibe qué, cuán seguro es su uso o qué valor está aportando. Los investigadores dicen que el trabajo de vinculación desarrollado para la investigación de la era COVID demuestra que este tipo de análisis integrado ahora es posible a escala nacional.

Eso hace que el estudio sea más que una instantánea de la prescripción. También es un caso de prueba de cómo los sistemas de salud pueden usar datos administrativos para identificar inequidades antes, vigilar más de cerca las tendencias de tratamiento y dirigir las revisiones de medicación donde el riesgo está aumentando.

El mensaje general es difícil de ignorar. El registro de prescripción de Inglaterra no es un dato de fondo neutral. Es un relato detallado de quién se enferma antes, quién acumula medicamentos más rápido y dónde el NHS puede necesitar intervenir de forma más inteligente para mejorar tanto la seguridad como la equidad.

Este artículo se basa en un reportaje de Medical Xpress. Leer el artículo original.

Originally published on medicalxpress.com