Una revisión global apunta a un crecimiento sostenido en el diagnóstico y el tratamiento del TDAH

Según el texto fuente proporcionado, los diagnósticos del trastorno por déficit de atención con hiperactividad están aumentando en muchos países y en todos los grupos de edad. La misma revisión halló que las recetas de tratamientos para el TDAH también han subido ampliamente, lo que sugiere que la tendencia no se limita a una mayor detección, sino que también está cambiando la forma en que los sistemas de salud tratan la afección.

La revisión se publicó en el Journal of Psychopharmacology y reunió investigaciones publicadas recientemente sobre diagnósticos y prescripciones de TDAH en todo el mundo. Ese alcance importa. Las conversaciones sobre el TDAH suelen estar dominadas por anécdotas locales, experiencias escolares o debates específicos de cada país sobre las tasas de diagnóstico. Una revisión entre países no resuelve todas las preguntas sobre prevalencia, acceso o calidad del tratamiento, pero sí ofrece una visión más clara de si los cambios son aislados o sistémicos. El hallazgo principal aquí es que el aumento parece generalizado.

Los datos del Reino Unido muestran cuán grande se ha vuelto el cambio

El texto fuente ofrece el detalle numérico más claro para el Reino Unido. Entre 2000 y 2018, los diagnósticos registrados de TDAH y las recetas de tratamiento aumentaron en todos los grupos de edad. El mayor incremento en diagnósticos durante ese período se produjo entre los niños, lo que es coherente con la asociación de larga data del TDAH con la población en edad escolar. Pero la revisión también encontró un aumento marcado entre los adultos, una tendencia cada vez más importante para los clínicos y los sistemas sanitarios.

Entre los hombres de 18 a 29 años en el Reino Unido, el aumento fue especialmente llamativo. La revisión encontró un incremento de diagnósticos de aproximadamente 20 veces y un aumento de casi 50 veces en las prescripciones. Esas cifras no significan que el TDAH surgiera de repente como una afección nueva en la adultez temprana. Una lectura más prudente, respaldada por el texto fuente, es que los caminos de diagnóstico y tratamiento cambiaron sustancialmente con el tiempo, incorporando a más adultos al reconocimiento formal y a la atención.

La revisión también destaca un cambio importante en la proporción por sexo de los diagnósticos. En la infancia y la adolescencia, la proporción de casos diagnosticados de TDAH era de aproximadamente cuatro varones por cada una mujer. En la adultez, sin embargo, la proporción era casi de uno a uno. Ese cambio es notable porque sugiere que los patrones históricos de diagnóstico pudieron haber pasado por alto o subestimado a un número significativo de niñas y mujeres en etapas tempranas de la vida.

El reconocimiento se amplía más allá de la imagen tradicional

El texto fuente proporcionado apunta directamente a una explicación para los cambios en los patrones de adultos y por sexo: un mayor reconocimiento de cómo se presenta el TDAH en niñas y adultos, grupos que históricamente han estado infradiagnosticados. Esa observación importa porque la imagen pública más antigua del TDAH se ha centrado a menudo en conductas disruptivas en niños, especialmente en el entorno escolar. Si los clínicos han mejorado su comprensión de cómo pueden presentarse los síntomas de forma distinta según la edad y el sexo, las tasas de diagnóstico pueden subir incluso sin que exista un cambio subyacente en el trastorno.

Eso no significa que cada aumento refleje una mejor atención, ni que implique automáticamente un sobrediagnóstico. El material proporcionado aquí no respalda conclusiones tan amplias en ningún sentido. Lo que sí respalda es que los sistemas de salud están identificando el TDAH en poblaciones que antes tenían más probabilidades de pasar desapercibidas. La proporción casi igual de diagnósticos en adultos entre hombres y mujeres es uno de los indicadores más sólidos en el texto proporcionado de que los patrones diagnósticos han cambiado de forma significativa.

Esto tiene consecuencias prácticas. El TDAH en adultos puede afectar el trabajo, la organización, las relaciones y las necesidades de apoyo en salud mental. Un mayor reconocimiento en adultos significa que los clínicos, empleadores y planificadores de salud pública quizá deban pensar más allá de los marcos de la infancia. También significa que la demanda de evaluaciones especializadas y tratamiento continuado podría seguir aumentando incluso si las tasas de diagnóstico infantil se estabilizan.

El crecimiento de las prescripciones forma parte de la misma historia

La revisión no solo encontró más diagnósticos. También halló más prescripciones. En Inglaterra, las prescripciones de estimulantes del sistema nervioso central, descritos en el texto fuente como los principales tratamientos recetados para el TDAH, aumentaron un 32 por ciento entre los adultos de 18 años o más en 2021 a 2022. Entre los menores de 17 años, las prescripciones aumentaron un 12 por ciento de 2022 a 2023.

De esas cifras surgió un hito especialmente importante: fue la primera vez que se recetaron estos fármacos a más adultos que a niños desde que comenzaron los registros en 2015. Es un marcador significativo porque sugiere que el centro de gravedad del tratamiento del TDAH está cambiando. El TDAH todavía suele discutirse como una afección infantil, pero los patrones de prescripción reflejan cada vez más una visión del trastorno a lo largo de toda la vida.

La revisión también cita un estudio retrospectivo que abarcó a más de 154 millones de personas en 13 países de América del Norte, Europa y Asia. Ese estudio halló que el uso de medicamentos para el TDAH también aumentó en esas regiones. En conjunto con la evidencia del Reino Unido, el patrón parece amplio y no local. Por lo tanto, el aumento de las prescripciones no es solo un artefacto administrativo británico en el material proporcionado aquí. Forma parte de un cambio internacional mayor.

Por qué importan los aumentos

El aumento de los diagnósticos y de las tasas de tratamiento puede significar varias cosas a la vez. Como mínimo, señala que los servicios de TDAH enfrentan una demanda mayor que antes. Si más adultos están siendo evaluados y tratados, los sistemas de salud necesitan suficientes clínicos capacitados, capacidad de seguimiento y apoyo posterior para manejar esa carga con responsabilidad. La gestión de la medicación, especialmente de los estimulantes, requiere continuidad y supervisión. Ampliar el acceso sin capacidad suficiente puede deteriorar la calidad de la atención.

El texto fuente también apunta a un mayor conocimiento público como un factor principal detrás del aumento de diagnósticos y prescripciones. Eso es plausible e importante. La conciencia pública puede ayudar a las personas a reconocer los síntomas y buscar ayuda. También puede cambiar la disposición de clínicos, familias, escuelas y empleadores a tomar el TDAH en serio. En ese sentido, las tasas más altas de diagnóstico no son solo una historia médica, sino también social. Reflejan un cambio en el reconocimiento, el lenguaje y la legitimidad.

Al mismo tiempo, los aumentos generalizados invitan a un escrutinio más cercano por parte de los responsables políticos y los investigadores. ¿Los servicios están llegando a las personas que antes se pasaban por alto? ¿Las vías de tratamiento son equitativas según la edad, el sexo y la región? ¿Pueden los sistemas de salud mantenerse al ritmo de la demanda adulta? El material proporcionado no responde plenamente a esas preguntas, pero hace que sea más difícil ignorarlas. Cuando los diagnósticos y las prescripciones aumentan en varios países y grupos de edad, el tema deja de ser un debate aislado y pasa al terreno de la planificación estructural de la atención sanitaria.

Una redefinición a largo plazo del TDAH

La conclusión más importante de la revisión quizá sea que el TDAH se está abordando cada vez más como una afección que abarca todo el curso de la vida. La antigua suposición de que se trata sobre todo de un problema de la infancia es menos compatible con los patrones resumidos en el texto fuente. A los adultos se les diagnostica con más frecuencia, los adultos reciben más recetas y las mujeres parecen estar logrando mayor visibilidad diagnóstica más adelante en la vida.

Esa nueva mirada no resuelve todas las controversias en torno al TDAH. Pero sí aclara la cuestión política y clínica. Si el mundo está mejorando en la identificación del TDAH en todos los grupos de edad, entonces los sistemas de evaluación, tratamiento y apoyo tendrán que evolucionar con esa realidad. Los resultados de la revisión sugieren que ese cambio ya está en marcha. El próximo desafío es si la infraestructura sanitaria puede seguir el ritmo de una afección que ya no se ve solo a través del prisma de la infancia.

Este artículo se basa en una nota de Medical Xpress. Leer el artículo original.

Originally published on medicalxpress.com