VinFast prueba una entrada distinta al mercado de vehículos eléctricos en Filipinas

La mayoría de las automotrices que entran en un mercado nuevo se enfocan primero en una pregunta: cómo vender vehículos. VinFast está tomando un rumbo diferente en Filipinas. En vez de centrar su propuesta en compradores minoristas, la fabricante vietnamita de vehículos eléctricos está ampliando un programa diseñado para convertir a los conductores en operadores de transporte con una menor barrera financiera de entrada.

La iniciativa se llama Rentapasada, un nombre que la fuente describe como equivalente a rent-to-hire. La idea es simple: en lugar de pedir a los aspirantes a conductores que consigan un pago inicial, califiquen para financiamiento y pasen años pagando un préstamo vehicular convencional, VinFast ofrece acceso a vehículos eléctricos mediante un pago diario fijo vinculado al trabajo de transporte por aplicación. En la práctica, la empresa intenta que el vehículo sea un activo generador de ingresos desde el primer día, y no una inversión lejana que podría tardar años en recuperarse.

Esa distinción importa en Filipinas, donde la fuente señala que gran parte del mercado de transporte por aplicación y taxis no se parece al modelo de propietario-conductor conocido en otros países. Según el informe proporcionado, alrededor del 82 por ciento de los autos usados en el segmento provienen de flotas, lo que significa que los vehículos pertenecen a otra persona y son operados por conductores contratados. En esa estructura de mercado, el verdadero guardián es el acceso al vehículo. La estrategia de VinFast busca reducir esa función de filtro y colocar a más personas del lado de los operadores.

Cómo funciona el programa

La fuente señala que los participantes pueden, en la práctica, pagar el vehículo con los ingresos del taxi a una tasa de P1000 por día, o menos de 20 dólares. La empresa ha ampliado el programa para incluir dos modelos eléctricos orientados a distintos tipos de servicio.

  • El VF 5 de cinco plazas está posicionado para el transporte urbano estándar por aplicación.
  • El Limo Green de siete plazas está orientado a grupos grandes, traslados al aeropuerto y viajes familiares.

Esa estructura de dos vehículos le da al programa más flexibilidad que una oferta de flota única. Un conductor o pequeño operador no solo elige una marca. Está eligiendo un formato de negocio. Un vehículo más pequeño puede adaptarse mejor al trabajo en ciudades densas y a los viajes cotidianos solicitados por aplicaciones, mientras que un MPV más grande puede apuntar a traslados de mayor capacidad o a una demanda de transporte más especializada.

VinFast también está empaquetando más que el vehículo en sí. El texto proporcionado dice que el programa combina acceso al vehículo, carga, mantenimiento y una plataforma dedicada de transporte por aplicación. Eso importa porque la fricción en torno a la adopción de vehículos eléctricos suele ir mucho más allá del precio de etiqueta. El acceso a la carga, el soporte de servicio y el volumen de viajes asignados pueden determinar si un vehículo tiene sentido desde el punto de vista económico. Al presentar esos elementos como un solo paquete operativo, VinFast está vendiendo, en efecto, infraestructura empresarial.

Por qué esto importa para la adopción de vehículos eléctricos

En muchos mercados emergentes de vehículos eléctricos, la asequibilidad se discute principalmente en términos de financiamiento al consumidor. El modelo Rentapasada replantea la asequibilidad como gestión del flujo de caja. Un participante no necesita comportarse como un comprador convencional de autos. En cambio, actúa más como un microempresario que gestiona un costo operativo diario frente a un ingreso diario.

El VF5 (el auto base para el taxi Nerio Green) es la unidad estándar para el programa Rentapasada. Foto para CleanTechnica por Raymond Tribdino.
El VF5 (el auto base para el taxi Nerio Green) es la unidad estándar para el programa Rentapasada. Foto para CleanTechnica por Raymond Tribdino.

Ese enfoque podría resultar importante porque alinea la adopción de vehículos eléctricos con el empleo y la creación de pequeñas empresas, en lugar del consumo personal. Para muchas personas, especialmente aquellas excluidas del financiamiento vehicular estándar, la pregunta no es si un auto eléctrico resulta deseable. Es si un auto eléctrico puede empezar a generar ingresos lo suficientemente rápido como para justificar el riesgo. El programa de VinFast parece construido alrededor de ese cálculo exacto.

El modelo también sugiere que la empresa ve los servicios de transporte como una cabeza de playa estratégica para la adopción de vehículos eléctricos. El uso comercial puede generar alta utilización diaria, presencia visible en la calle y contacto recurrente con redes de carga y sistemas de soporte. Si tiene éxito, ese tipo de caso de uso puede hacer más que mover unidades. Puede normalizar los vehículos eléctricos en el mercado al vincularlos con servicios cotidianos familiares.

Una propuesta empresarial, no solo una propuesta de producto

Lo que destaca en el reportaje es la forma en que VinFast enmarca la oferta. No se presenta simplemente como una manera más barata de conducir. Se presenta como una vía para entrar en la propiedad de un negocio. Para un recién llegado en un mercado competitivo, esa puede ser una narrativa más inteligente que competir de frente como otro fabricante ofreciendo otro conjunto de modelos.

La empresa también está aprovechando las realidades del transporte local en lugar de intentar imponer un modelo tomado de otros países. En mercados donde las flotas y la conducción contratada ya desempeñan un papel importante, reducir la barrera de capital para los operadores puede ampliar más el uso de vehículos eléctricos que una estrategia convencional de sala de exhibición.

Eso no garantiza que el programa tenga éxito. La economía a largo plazo dependerá de una demanda constante de viajes, operaciones confiables y de si el modelo empaquetado sigue siendo atractivo cuando los conductores comparen los pagos diarios con las ganancias reales. Pero, con base en el texto fuente proporcionado, VinFast está haciendo una apuesta calculada: en Filipinas, la vía más rápida hacia la adopción de vehículos eléctricos puede pasar por el sustento, no por el estilo de vida.

Si esa tesis se cumple, el programa podría convertirse en algo más que un experimento local de financiamiento. Podría servir como ejemplo de cómo las empresas de vehículos eléctricos abordan mercados donde el emprendimiento, las estructuras de flota y las plataformas de servicio importan más que las ventas directas al consumidor. En ese sentido, VinFast no solo está probando la demanda de sus vehículos. Está probando si un fabricante puede crear una base de clientes ayudando primero a crear dueños de negocios.

Este artículo se basa en un reportaje de CleanTechnica. Leer el artículo original.

Originally published on cleantechnica.com