Las renovables están cambiando la estructura de los costes eléctricos de España
La rápida expansión de la generación renovable en España se está traduciendo en una caída medible de los costes de la electricidad, según un nuevo informe destacado por pv magazine. El estudio, Towards Cheaper Electricity, de Positive Money, sostiene que el sistema eléctrico ibérico se está volviendo menos vulnerable a los shocks de precios del combustible que han sacudido a Europa durante los últimos años.
La cifra principal es llamativa: el crecimiento de la generación renovable recortó las facturas de electricidad de España en un 24,2% en los últimos dos años. Igual de importante es que se afirma que España y Portugal están un 53% menos expuestas a la volatilidad de los precios del gas que hace tres años. Esto importa porque el gas ha sido a menudo el combustible que marca los precios marginales de la electricidad en los mercados europeos, incluso cuando grandes proporciones de la energía total proceden de fuentes más baratas.
El informe llega tras un periodo en el que el sistema energético europeo fue sometido a pruebas de estrés por múltiples perturbaciones geopolíticas. Las consecuencias de la guerra de Rusia en Ucrania y las tensiones en Oriente Medio pusieron de relieve hasta qué punto muchas economías europeas siguen dependiendo de los combustibles fósiles importados. Esa dependencia se trasladó a las facturas de los hogares, a los costes industriales y a la inflación, al tiempo que mermó la competitividad de las empresas intensivas en energía.
Por qué España ha estado mejor posicionada
La experiencia de España sugiere que añadir más energía eólica y solar puede hacer algo más que reducir las emisiones. También puede modificar la estructura del mercado eléctrico al reducir la cantidad de generación con gas necesaria para equilibrar la demanda. Cuando las renovables aportan una mayor parte del mix, quedan menos horas en las que las centrales de gas deben fijar el precio de equilibrio del mercado.
Eso no significa que el gas desaparezca del sistema. Sigue desempeñando un papel importante en la fiabilidad y la flexibilidad. Pero el planteamiento del informe es que las renovables están debilitando la capacidad del gas para imponer los niveles generales de precios. En una región que ha aprendido lo rápido que pueden dispararse los costes de los combustibles importados, esa reducción de la exposición se ha convertido tanto en una estrategia económica como climática.
La comparación europea más amplia ayuda a explicar por qué el informe pone el acento en la competitividad. Señala que los precios de la electricidad en la Unión Europea han subido muy por encima de los de otras grandes economías, incluida Estados Unidos, especialmente para la industria intensiva en energía. Para los responsables políticos, esa brecha se ha convertido en una preocupación estratégica. Los precios elevados de la energía no solo presionan a los consumidores; también condicionan las decisiones de inversión, la producción manufacturera y la ubicación de los futuros proyectos industriales.
Más que un argumento medioambiental
Uno de los puntos más relevantes del estudio es que la transición energética se presenta como un amortiguador frente a la volatilidad, y no solo como una vía de descarbonización a largo plazo. Es probable que ese argumento tenga eco en gobiernos que han tenido dificultades para explicar por qué la costosa expansión de las energías limpias merece el esfuerzo político. Si el beneficio puede plantearse en términos de facturas más bajas y menor exposición geopolítica, el caso se vuelve más inmediato.
España es un caso de prueba útil porque combina fuertes recursos solares, una capacidad eólica creciente y un mercado que ha vivido la reciente turbulencia de los precios eléctricos en Europa. Las nuevas cifras sugieren que, al menos en este caso, el despliegue renovable está aportando beneficios prácticos a nivel sistémico. Facturas más bajas y menor sensibilidad a los mercados del gas son indicadores concretos, aunque no recogen todos los costes de la transición energética.
Aun así, sigue habiendo límites a la hora de generalizar esta lección. Los sistemas eléctricos difieren en interconexión, almacenamiento, patrones de demanda y carga industrial. Además, el diseño del mercado europeo hace que la relación entre la penetración renovable y las facturas minoristas no siempre sea simple ni inmediata. Aun así, el caso español refuerza una afirmación más amplia que se está imponiendo en todo el continente: la generación limpia puede funcionar como una forma de defensa frente a los precios.
Esto importa políticamente porque el debate energético en Europa ha cambiado. La pregunta central ya no es solo con qué rapidez pueden los países recortar carbono, sino cómo pueden hacerlo restaurando la asequibilidad y reduciendo la dependencia estratégica de los combustibles importados. Las cifras recientes de España probablemente se utilizarán como prueba de que estos objetivos pueden reforzarse mutuamente en lugar de competir entre sí.
Para las empresas eléctricas, los reguladores y los grandes compradores industriales de electricidad, la implicación es que la capacidad renovable está cada vez más vinculada a la resiliencia macroeconómica. Para los hogares, el mensaje es más sencillo. Una red con más energía eólica y solar parece haber dejado a los consumidores españoles pagando menos y preocupándose menos por los shocks globales del gas que hace apenas unos años.
Este artículo se basa en la cobertura de PV Magazine. Leer el artículo original.
Originally published on pv-magazine.com


