Mozambique lo intenta otra vez con un proyecto solar que debía ayudar a poner en marcha una cartera más amplia de renovables
La Autoridad Reguladora de Energía de Mozambique, ARENE, reabrió la precalificación para que un productor independiente de energía desarrolle, financie, construya, opere y mantenga una planta solar de 30 megavatios en el distrito de Dondo, provincia de Sofala. La medida revive un proyecto que ya había sido licitado antes dentro del Programa de Promoción de Subastas de Energías Renovables del país, conocido como PROLER.
La licitación es un relanzamiento. El mismo sitio se ofreció en 2020 y se adjudicó a Total Eren en abril de 2022. ARENE reabrió el proceso sin explicar públicamente por qué la adjudicación anterior no avanzó. Las manifestaciones de interés para la precalificación vencen el 22 de junio, y las propuestas completas se esperan para la segunda mitad de 2026.
La brecha entre el anuncio y la ejecución es la parte más reveladora de la historia. Mozambique no carece de ambición en materia de energías renovables. El reto es convertir esa ambición en proyectos que realmente lleguen al cierre financiero y a la construcción.
Por qué este proyecto importa más allá de 30 megavatios
En el papel, una planta solar de 30 MW es modesta a escala mundial. Sin embargo, en el contexto mozambiqueño el proyecto tiene una importancia más amplia porque forma parte de PROLER, un programa lanzado en septiembre de 2020 por el Ministerio de Recursos Minerales y Energía con apoyo de la Unión Europea y de la Agence Française de Développement.
PROLER está diseñado para subastar unos 120 MW de capacidad solar y eólica en cuatro proyectos mediante subastas competitivas para productores independientes de energía. Eso convierte cada proyecto individual en parte de una prueba mayor: ¿puede Mozambique crear un marco repetible que atraiga capital privado hacia la generación renovable?
Hasta ahora, la respuesta sigue siendo incierta. Según el texto fuente, ningún proyecto de PROLER ha alcanzado todavía el cierre financiero. Eso es una señal seria para desarrolladores, prestamistas y responsables de política, porque las subastas solo ganan credibilidad cuando producen resultados financiables.




