Una convención regresa a un mundo editorial distinto

BookCon regresó a la ciudad de Nueva York después de una pausa de seis años, y la escena descrita por Mashable sugiere una cultura del libro que ha cambiado sustancialmente desde la última vez que el evento se celebró en 2019. La planta del Javits Center estaba llena de exhibiciones de grandes editoriales y editoriales independientes, mientras los asistentes se formaban temprano con la esperanza de conseguir codiciadas copias anticipadas.

El evento se planteó menos como una feria comercial y más como una reunión de fans. Los asistentes llegaron horas antes de la apertura, las filas se extendían por varias manzanas de la ciudad y el ambiente en el recinto se describió como comunitario, pese a la multitud y la competencia por acceder a firmas y obsequios.

La influencia de BookTok fue visible

El mayor cambio desde la edición anterior de BookCon es el ascenso de BookTok y de los fandoms impulsados por las redes sociales en torno al romance y la fantasía. Mashable señala que la industria del libro ha experimentado cambios sísmicos desde 2019, y que BookTok ha ayudado a reactivar las ventas de libros impresos y a intensificar el entusiasmo en torno a las comunidades de género.

Ese cambio se reflejó en la programación y en la respuesta del público. El romance y la fantasía fueron descritos como dos de los géneros más populares del evento, y la energía de sus fandoms marcó el ritmo del recinto. Los asistentes no solo hojeaban libros; participaban en comunidades construidas en torno a autores, adaptaciones, personajes y descubrimiento compartido en línea.

Las adaptaciones ya forman parte del atractivo

Uno de los ejemplos más claros fue el panel inaugural con Rachel Reid y Jacob Tierney, creador de la adaptación de HBO Max de Heated Rivalry. Mashable informó que la sala estaba llena con 3.000 fans y comparó la intensidad de la reacción con la de un gran panel de Comic-Con.

Ese detalle resume cómo se han difuminado las fronteras entre la edición, el streaming y las convenciones de fans. Una adaptación exitosa puede amplificar el interés por una serie de libros, mientras que un fandom lector ya existente puede ofrecer a una serie una base cultural integrada. El regreso de BookCon hizo visible esa superposición en el espacio físico.

No perfecto, pero sí revelador desde el punto de vista cultural

La cobertura de Mashable también señala que los asistentes tenían comentarios sobre el evento, lo que significa que el regreso no se presentó como algo impecable. Las grandes multitudes, las largas filas y las firmas con mucha demanda pueden generar presión para los organizadores. Aun así, la importancia general es clara: los lectores se comportan como fandoms de convención de una manera que editoriales, autores y empresas de medios ya no pueden tratar como algo marginal.

El regreso de BookCon es, por tanto, un marcador útil del estado actual de la cultura editorial. Muestra un mercado en el que las comunidades en línea pueden traducirse en demanda presencial, en el que los fandoms de género convocan a salas enormes y en el que los libros circulan cada vez más dentro de la misma economía de la atención que la televisión, el cine y las franquicias de videojuegos.

Este artículo se basa en la cobertura de Mashable. Leer el artículo original.

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