Del legado fósil al experimento geotérmico

Los estados de todo EE. UU. están empezando a examinar una oportunidad inusual de energía limpia: convertir antiguos pozos de petróleo y gas en activos geotérmicos. Según informó Wired, los responsables de políticas están evaluando si los pozos abandonados e inactivos, tratados durante mucho tiempo como pasivos ambientales, podrían utilizarse en cambio para producir energía geotérmica o apoyar el almacenamiento subterráneo de energía.

El concepto resulta atractivo por una razón sencilla. Ya existen millones de pozos de petróleo y gas, y muchos están hoy inactivos. Un gran número no tiene propietario oficial, mientras que algunos siguen contaminando las aguas subterráneas y liberando metano. Esos pozos representan tanto una carga de limpieza como un costo hundido de infraestructura. Si incluso una fracción pudiera reutilizarse, los estados podrían reducir pasivos y, al mismo tiempo, abrir nuevas opciones de energía baja en carbono.

Por qué los estados prestan atención

Según el texto fuente, las regiones con una larga historia de petróleo y gas ya cuentan con abundantes datos del subsuelo, que los desarrolladores geotérmicos necesitan para evaluar dónde pueden funcionar los proyectos. Esa base de conocimiento existente, junto con los agujeros ya perforados, ofrece a los defensores de la reutilización un argumento práctico: algunos de los pasos iniciales más difíciles y costosos del desarrollo energético quizá ya estén parcialmente resueltos.

La idea sigue siendo en gran medida una prueba, y el artículo es cuidadoso en ese punto. Científicos y startups aún trabajan para demostrar qué se puede hacer, y los responsables de políticas se limitan sobre todo a sentar las bases mediante estudios y cambios regulatorios. Eso convierte esto menos en una historia sobre una tecnología energética ya resuelta y más en una sobre estados que intentan crear condiciones para la experimentación.

Oklahoma, Nuevo México, Alabama y Dakota del Norte se adelantan

Wired señala un conjunto de acciones a nivel estatal. En Oklahoma, el Senado estatal está considerando un proyecto de ley que crearía un proceso para que las empresas compren pozos de petróleo y gas abandonados y los reutilicen para energía geotérmica o almacenamiento subterráneo de energía. Oklahoma ha identificado más de 20,000 de esos pozos, y los reguladores estiman que podría tomar 235 años y cientos de millones de dólares taponarlos todos.

La carga financiera es considerable. El artículo dice que arreglar un solo pozo antiguo puede costar aproximadamente entre 75,000 y 150,000 dólares o más, según la ubicación y la complejidad de la limpieza. En ese contexto, la reutilización no es solo una idea energética, sino también fiscal. Si los viejos pozos pueden adquirir valor económico, los responsables de políticas podrían tener una vía más sólida para abordar un problema que de otro modo ha persistido durante décadas.

Nueva México aprobó una ley similar el año pasado para sus más de 2,000 pozos huérfanos, mientras que Alabama aprobó legislación el mes pasado que permite al estado aprobar y regular la conversión de pozos de petróleo y gas para recursos energéticos alternativos como la geotermia. Dakota del Norte también aprobó un proyecto de ley el año pasado que exige un estudio legislativo sobre el potencial de reutilización. El patrón sugiere un interés bipartidista basado menos en la ideología que en la economía de la limpieza y la confiabilidad energética.

La reutilización sigue siendo una apuesta, no una garantía

Ese interés no significa que el despliegue masivo sea inminente. La fuente describe el concepto como relativamente nuevo, y esa cautela es importante. Los pozos antiguos difieren en condición, geología y viabilidad comercial. Un pozo que existe en papel puede no tener sentido como activo geotérmico en la práctica. La brecha entre la apertura regulatoria y la economía de proyectos escalables todavía podría resultar amplia.

Aun así, la lógica de política está ganando fuerza. Los estados necesitan energía limpia confiable, los pozos huérfanos siguen siendo costosos y contaminantes, y los desarrolladores geotérmicos necesitan sitios y datos. La reutilización se sitúa en la intersección de esos tres factores. Incluso si solo un subconjunto de los pozos inactivos puede convertirse con éxito, el enfoque podría cambiar la forma en que los estados piensan sobre la infraestructura fósil heredada.

Por eso esta historia importa ahora. Captura una transición más amplia en la política energética, donde la limpieza, las necesidades de la red y la reutilización industrial ya no son conversaciones separadas. Es posible que los pozos inactivos nunca se conviertan en un recurso energético dominante, pero cada vez se los ve más como algo más que simples agujeros que hay que sellar y olvidar.

Este artículo se basa en una reportaje de Wired. Leer el artículo original.

Originally published on wired.com