Teradyne lleva una segunda gran batalla europea de propiedad intelectual al mercado de los cobots

Teradyne Robotics ha abierto otro frente legal en Europa, esta vez acusando a una filial de la empresa china de robótica JAKA de infringir patentes vinculadas a los sistemas de robots colaborativos de Universal Robots. La demanda marca el segundo gran caso de la compañía en 2026 que involucra a un competidor chino de cobots, pero difiere tanto en la teoría jurídica como en la magnitud de la disputa.

Según The Robot Report, Teradyne Robotics sostiene que la demanda apunta a patentes que cubren tanto el hardware como el software utilizados en los robots colaborativos de Universal Robots. El caso se presentó ante la División Local del Tribunal Unificado de Patentes en Copenhague, una sede que la empresa considera apropiada porque la supuesta infracción ocurrió en Dinamarca y en otros Estados miembros de la Unión Europea.

La disputa se suma a una tendencia cada vez más amplia en la robótica industrial: a medida que los robots colaborativos se vuelven más estandarizados en formato y funcionalidad, los proveedores establecidos se apoyan con más fuerza en la legislación de propiedad intelectual para proteger decisiones de diseño, sistemas de control y características de integración que ayudaron a definir la categoría. Eso convierte este caso en algo más que una pelea corporativa bilateral. También es una prueba de hasta qué punto los principales fabricantes de robots vigilarán las similitudes de producto en uno de los rincones de más rápido movimiento de la automatización industrial.

Por qué Teradyne dice que JAKA llamó su atención

David Brandt, CTO de Universal Robots, dijo a The Robot Report que Teradyne se interesó en los productos de JAKA después de notar lo que describió como fuertes similitudes entre los brazos robóticos limitados por fuerza y potencia de ambas compañías. La empresa luego adquirió uno de los robots de JAKA y lo examinó con más detalle.

Brandt afirmó que esa revisión llevó a Teradyne a creer que podría existir una posible infracción de patentes. Esa secuencia importa porque sugiere que la demanda no se planteó solo a partir de una sospecha amplia del mercado, sino de un desmontaje del producto y una comparación técnica que, según el demandante, podría resistir el escrutinio judicial.

Teradyne afirma que la denuncia abarca una gama de robots colaborativos de JAKA comercializados en la Unión Europea. El artículo no enumera las patentes en cuestión ni identifica los modelos exactos, pero sí deja claro que la compañía considera que el solapamiento se extiende a múltiples características protegidas y no a una única reclamación estrecha.

Esa distinción podría ser importante. Los litigios de patentes en robótica pueden depender de detalles de ingeniería muy específicos, y los casos basados en una sola patente pueden ser más fáciles de eludir mediante rediseños. Un caso construido sobre varias patentes que abarcan hardware y software podría crear una presión comercial más amplia, especialmente si los productos cuestionados ya se venden en varios mercados europeos.

Distinta del caso anterior de Teradyne en 2026

La disputa anterior de Teradyne este año involucró a la filial alemana de Elite Robots y se centró en una supuesta infracción de derechos de autor en lugar de patentes. En abril, el Tribunal Regional de Hamburgo emitió una medida cautelar preliminar que prohibió a Elite Robots Germany ofrecer en Alemania el software en disputa y los productos que lo contenían. Ese caso sigue en curso.

El asunto de JAKA es diferente en un sentido fundamental. Como dijo Brandt a The Robot Report, el caso anterior trataba sobre derechos de autor, mientras que este es un caso de patentes que involucra varias patentes y aspectos tanto de hardware como de software del producto. Para Teradyne, eso señala una estrategia de aplicación más amplia. La compañía no se limita a un solo tipo de propiedad intelectual ni a una sola vía procesal. Está utilizando los mecanismos legales que considera adecuados para la tecnología en cuestión.

Para el sector robótico en general, ese enfoque transmite un mensaje claro. Si los principales proveedores creen que sus rivales están tomando demasiado prestada su arquitectura técnica, pueden responder con reclamaciones en capas que son más difíciles de descartar como fricción comercial rutinaria. En términos prácticos, eso puede elevar el coste de entrar en segmentos de cobots saturados, especialmente en Europa, donde el nuevo sistema judicial de patentes ofrece una vía más centralizada para disputas transfronterizas.

El Tribunal Unificado de Patentes eleva las apuestas geográficas

Uno de los detalles más significativos del informe es la sede. Al presentar la demanda ante el Tribunal Unificado de Patentes, Teradyne busca una resolución dentro de un sistema diseñado para agilizar la aplicación de patentes en las jurisdicciones participantes. Según la compañía, una resolución podría surtir efecto en 17 de los 18 Estados miembros de la UE que participan en el TUP, y también podría tener implicaciones para ciertos países fuera del Acuerdo TUP, incluidos el Reino Unido y España.

Si esa interpretación se mantiene, el caso tiene una relevancia mucho mayor que una orden nacional limitada a un solo mercado. Un fallo favorable para Teradyne podría restringir la forma en que JAKA comercializa o envía productos afectados en una porción sustancial de Europa. Incluso antes de cualquier sentencia, la sola existencia de un caso así puede influir en distribuidores, integradores y clientes que quizá duden en comprometerse con sistemas que enfrentan desafíos de propiedad intelectual aún no resueltos.

Esto es especialmente relevante en la robótica colaborativa, donde los compradores suelen esperar largos ciclos de despliegue, actualizaciones de software y continuidad del ecosistema. La incertidumbre legal puede pesar en las decisiones de compra casi tanto como el precio o el rendimiento.

Un mercado maduro se enfrenta a una competencia más dura

Los robots colaborativos alguna vez se consideraron una categoría de crecimiento relativamente abierta, definida por la facilidad de uso, un funcionamiento más seguro y nuevas aplicaciones para fabricantes más pequeños. Pero a medida que el mercado madura, la diferenciación se reduce y aumenta la presión sobre los precios. En esas condiciones, los proveedores establecidos tienen mayores incentivos para defender las funciones que consideran fundamentales para su ventaja.

Jean-Pierre Hathout, presidente del Teradyne Robotics Group, enmarcó la demanda en esos términos, afirmando que la compañía hará valer sus patentes y derechos de propiedad intelectual frente a lo que considera copias ilegales e injustas tanto de hardware como de software. La declaración presenta el caso como parte de un esfuerzo más amplio por proteger la innovación, pero también refleja una realidad más competitiva: los cobots ya no son una tecnología de nicho en la que el rápido crecimiento pueda absorber el solapamiento sin confrontación.

JAKA no comentó antes de la publicación, según The Robot Report. Eso deja por ahora el registro público unilateral, y los escritos judiciales y las respuestas definitivas importarán mucho más que la retórica inicial. Los casos de patentes a menudo se reducen a medida que las reclamaciones técnicas se prueban frente a implementaciones concretas de producto, y las acusaciones tempranas no garantizan un resultado amplio.

Qué vigilar a continuación

La pregunta inmediata es si el tribunal actuará con suficiente rapidez como para influir en el negocio europeo de JAKA a corto plazo. La pregunta a más largo plazo es si esto se convertirá en un modelo para otros fabricantes de robótica que busquen soluciones paneuropeas a través del TUP.

Si más empresas siguen esta vía, Europa podría convertirse en un campo de batalla más consolidado legalmente para las disputas de propiedad intelectual en robótica industrial. Eso importaría no solo para los fabricantes chinos y occidentales que compiten cara a cara, sino también para los clientes que intentan evaluar la solidez de los proveedores, las hojas de ruta de producto y la exposición legal.

Por ahora, Teradyne ha dejado clara su posición. Tras impulsar ya otro caso de alto perfil este año, avanza de nuevo, esta vez con reclamaciones de patentes dirigidas tanto a las capas físicas como digitales del diseño de robots colaborativos. En un mercado construido sobre movimiento repetible, refinamiento de software y ventajas mecánicas sutiles, esa combinación podría convertir este caso en una de las disputas de robótica más vigiladas del año.

Este artículo se basa en la cobertura de The Robot Report. Leer el artículo original.

Originally published on therobotreport.com