La IA se convierte en una fuerza económica dominante en el Sudeste Asiático
Se prevé que la economía digital del Sudeste Asiático alcance los 368.000 millones de dólares en 2026, mientras la adopción generalizada de la IA generativa modifica cada vez más la forma en que las personas trabajan, compran, viajan y gestionan su dinero. La proyección procede de la 11.ª edición del informe e-Conomy SEA, elaborado por Google, Temasek y Bain & Company.
La previsión a más largo plazo del informe es aún más llamativa: proyecta que la economía digital de la región podría alcanzar un billón de dólares en 2035. Ese resultado no se presenta como una consecuencia automática del entusiasmo por la IA. Depende de que continúen las inversiones en infraestructura digital, mejoren la eficiencia energética y se adopten políticas regionales que apoyen la actividad digital transfronteriza.
Lo que el informe ya deja claro es la escala de la adopción por parte de los consumidores. La IA generativa se describe como una parte esencial de la vida diaria de 243 millones de personas en el Sudeste Asiático, equivalentes al 58 % de la población trabajadora de la región. Según el informe, su expansión se está produciendo cuatro veces más rápido que la anterior difusión de la internet móvil.
De la experimentación al uso cotidiano
La IA generativa se ha presentado a menudo como una herramienta de productividad laboral o como una fuente de nuevos chatbots. Los datos del Sudeste Asiático apuntan a un cambio más amplio. Los consumidores utilizan la tecnología en actividades relacionadas con decisiones económicas cotidianas, como las compras, los viajes y las finanzas personales.
Esto importa porque las economías digitales no crecen solo gracias a nuevas empresas tecnológicas, sino también por los cambios en el comportamiento de los consumidores. Cuando una herramienta resulta útil de forma habitual para una gran proporción de los adultos que trabajan, puede influir en la demanda de servicios en línea, cambiar la manera en que las empresas llegan a sus clientes y generar presión para contar con una infraestructura digital más capaz.
El informe caracteriza la siguiente etapa como un avance hacia el comercio agéntico: consumidores cada vez más dispuestos a permitir que los sistemas de IA realicen tareas complejas, como comparar opciones y efectuar compras. Todavía se trata de un comportamiento emergente, no de un modelo de consumo consolidado. Pero apunta a una experiencia de internet en la que la IA haga algo más que recomendar productos o resumir información: podría completar partes del proceso de transacción en nombre del usuario.
La limitación de la infraestructura
La rápida adopción crea limitaciones prácticas. Los servicios de IA necesitan capacidad informática, conectividad fiable e infraestructura de centros de datos. El informe identifica la expansión de los centros de datos y las mejoras en eficiencia energética como prioridades para mantener el impulso de la región.
Esa combinación es importante. La expansión de la IA generativa puede aumentar la demanda de recursos informáticos, pero la infraestructura que sostiene ese crecimiento también tiene un coste energético. Por ello, una estrategia de economía digital basada en la IA debe considerar tanto la disponibilidad de capacidad en los centros de datos como la eficiencia de los sistemas que los alimentan.
Para los gobiernos y las empresas, esto convierte la IA de una cuestión de software en una cuestión industrial. Las decisiones sobre infraestructura, consumo eléctrico y conectividad regional pueden determinar si los servicios prometedores están ampliamente disponibles o siguen limitados por la capacidad y el coste.
Por qué importan las normas comunes
El informe también señala las políticas unificadas de comercio digital como parte del camino de la región. El Sudeste Asiático está formado por múltiples mercados nacionales, cada uno con sus propias normas, instituciones y niveles de desarrollo digital. Los servicios basados en IA, los mercados en línea y las actividades transfronterizas de datos pueden encontrarse con fricciones cuando los requisitos no están alineados.
Los acuerdos regionales no pueden eliminar todas las diferencias entre los mercados, pero unas normas digitales más compatibles podrían facilitar que las empresas operen a través de las fronteras y que los consumidores accedan a los servicios. En ese sentido, la oportunidad económica no consiste solo en crear nuevas aplicaciones de IA. También consiste en construir las condiciones que permitan que esas aplicaciones se expandan por toda la región.
Las proyecciones del informe deben leerse como previsiones, no como garantías. Una economía digital de un billón de dólares en 2035 reflejaría muchos factores ajenos a la IA generativa, como un mayor uso de internet, los pagos digitales, el comercio electrónico, la inversión y las políticas públicas. Aun así, el informe presenta la IA como un importante acelerador porque se está adoptando en múltiples sectores, no en un único nicho.
Un caso de prueba regional para la IA de consumo
El Sudeste Asiático se está convirtiendo en un caso de prueba importante para observar qué significa el uso generalizado de la IA generativa por parte de los consumidores. Los 243 millones de usuarios citados en el informe indican que la IA ya ha llegado mucho más allá de las comunidades especializadas. La siguiente pregunta es si esa adopción se convertirá en servicios duraderos en los que la gente confíe para tareas de mayor trascendencia.
La confianza será fundamental en la transición de la investigación y las recomendaciones asistidas por IA al comercio agéntico. Los consumidores pueden sentirse cómodos pidiendo a un sistema que compare precios, pero delegar una compra o una tarea financiera requiere confianza en la exactitud, la seguridad y la responsabilidad. El énfasis del informe en la infraestructura y las políticas refleja esa realidad: la adopción por sí sola no basta.
Para las empresas, la oportunidad inmediata consiste en atender a los usuarios allí donde la IA ya forma parte de su vida diaria. Para los responsables políticos, el desafío es apoyar el crecimiento y garantizar al mismo tiempo que los cimientos —capacidad informática, eficiencia energética y normas digitales interoperables— puedan mantener el ritmo. La previsión para la región es ambiciosa, pero el informe deja claro que su realización dependerá de esas decisiones.
Este artículo se basa en la información de Google AI Blog. Leer el artículo original.
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