Los reguladores federales han abierto una investigación formal sobre el nuevo Cybercab de Tesla justo cuando la compañía comenzó a recibir pasajeros en su servicio de robotaxi sin conductor. El examen se centra en una pregunta engañosamente simple: ¿puede considerarse legal, según más de medio siglo de normas federales de seguridad para vehículos motorizados, un vehículo sin volante y sin pedales de freno?

Tesla organizó recientemente viajes para cientos de invitados en el centro de Austin a bordo del Cybercab, un vehículo de dos plazas con forma de cápsula que representa la apuesta más agresiva de la compañía por el transporte totalmente autónomo. Se espera que los mismos vehículos se unan a la red de viajes Robotaxi de Tesla, que ya opera en un puñado de ciudades de Texas y Florida. Pero en lugar de un lanzamiento triunfal, el evento ha sido seguido por algo más familiar para Tesla: una investigación federal.

Las normas federales de seguridad chocan con el diseño sin conductor

El Cybercab no es un coche convencional. Su cabina fue diseñada desde cero para un futuro sin conductores humanos, lo que significa que carece de los controles manuales que han sido un requisito legal para los vehículos de carretera desde mucho antes de que el primer chip de silicio se integrara en un sistema de encendido. Es, como bromeó un observador, más parecido a una cápsula para pasajeros que a un automóvil tradicional.

Esa filosofía de diseño es central en la disputa regulatoria que ahora se desarrolla. Las normas modernas de seguridad vehicular se redactaron pensando en un conductor humano. Exigen pedales de freno, limpiaparabrisas, espejos retrovisores y otras características que no tienen un propósito obvio en un vehículo autónomo. Tesla y otros desarrolladores de robotaxi llevan mucho tiempo sosteniendo que estas normas son barreras obsoletas para el despliegue.

La NHTSA lo ha reconocido. La agencia está revisando actualmente ocho normas distintas para facilitar que los coches sin conductor operen en vías públicas. Esas revisiones eliminarían o flexibilizarían requisitos para piezas como volantes y espejos que podrían ser innecesarias cuando no hay ningún ser humano disponible para usarlas. Pero el proceso de elaboración de normas es lento y, por ahora, los antiguos estándares siguen teniendo fuerza de ley.

El precedente de la exención

Para las empresas que construyen vehículos que no encajan en el molde tradicional, existe una vía temporal: una exención de las normas federales de seguridad. Ese proceso existe precisamente para permitir que diseños innovadores se prueben en cantidades limitadas mientras los reguladores se ponen al día.

Zoox, de Amazon, que fabrica un robotaxi con forma de tostadora y sin controles manuales, se convirtió a principios de este verano en la primera empresa en obtener una exención de ese tipo. La aprobación de la NHTSA vino con condiciones, incluido un tope de 2.500 vehículos para este año. El mensaje fue claro: si tu vehículo no puede cumplir las normas existentes, debes solicitar una exención antes de empezar a transportar pasajeros.

Tesla ha adoptado una postura muy distinta. La compañía ha dicho públicamente que no necesita una exención porque sus vehículos cumplen con todas las normas de seguridad vigentes. En otras palabras, Tesla sostiene que la ausencia de volante, pedales y otros equipos convencionales en el Cybercab no impide que el vehículo cumpla plenamente con las normas federales.

Al parecer, los investigadores federales quieren ver la aritmética de esa afirmación. La nueva investigación, conocida como Audit Query, examinará no solo si el Cybercab cumple realmente, sino también los datos y el proceso de toma de decisiones que Tesla utilizó para llegar a su autocertificación.

La afirmación de cumplimiento de Tesla se enfrenta al escrutinio

Al anunciar la investigación, los directivos de la NHTSA parecieron cuidadosos al equilibrar el apoyo a la innovación en vehículos autónomos con las obligaciones legales de la agencia. Jonathan Morrison, administrador de la NHTSA, dijo que la agencia apoya plenamente el desarrollo y el despliegue seguros de vehículos automatizados, pero subrayó que, como regulador federal, debe asegurarse de que se cumplan todas las leyes federales.

Tesla no respondió de inmediato a las solicitudes de comentarios, un silencio que puede hablar de la tensión entre la confianza habitual de la compañía y la realidad jurídica de la situación.

Ann Carlson, exadministradora interina de la NHTSA y ahora profesora de derecho ambiental en la UCLA, dijo que la Audit Query es probablemente señal de que la agencia está profundamente frustrada con Tesla. Carlson señaló la exención concedida a Zoox como prueba de que la NHTSA espera que los desarrolladores de vehículos sin conductor pasen por el proceso formal de exención cuando proponen diseños que no encajan en las categorías existentes. En opinión de Carlson, que Tesla esquive ese proceso al declarar su propio cumplimiento es un enfoque que los reguladores no podían simplemente ignorar.

Lo que está en juego

La investigación sobre el Cybercab es más que una disputa burocrática. Plantea preguntas fundamentales sobre cómo se regula la innovación en un momento en que la tecnología avanza más rápido que los marcos legales. Si Tesla gana el argumento de que su vehículo sin conductor no necesita exención, podría abrir la puerta a que otras empresas se salten el proceso de exención y lleven al mercado vehículos poco convencionales con mayor rapidez.

Si Tesla pierde, la compañía podría verse obligada a solicitar una exención a la NHTSA, lo que podría venir acompañado de restricciones operativas que ralentizarían sus ambiciones de robotaxi. En cualquier caso, es probable que la investigación dé forma a cómo toda la industria de vehículos autónomos navega la brecha entre lo que es tecnológicamente posible y lo que está legalmente permitido.

Por ahora, el camino por delante para el Cybercab sigue siendo incierto. La Audit Query de la NHTSA es un paso temprano pero importante en lo que podría convertirse en un largo proceso regulatorio. Señala que los supervisores federales no aceptarán sin más la palabra de un fabricante sobre el cumplimiento de la seguridad cuando el vehículo en cuestión no se parece a ningún otro en la carretera.

Esto es lo que hay que vigilar mientras avanza la investigación:

  • Si la NHTSA publica los resultados de la Audit Query o pide a Tesla que suspenda o modifique las operaciones del Cybercab.
  • Si Tesla decide solicitar una exención como hizo Zoox, lo que podría limitar el número de vehículos que despliega.
  • Si la revisión en curso de las normas federales de seguridad avanza con suficiente rapidez como para resolver la discrepancia entre las normas antiguas y los nuevos diseños de vehículos.

Este artículo se basa en la cobertura de Ars Technica. Lee el artículo original.

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