La F1 revisa las regulaciones de la unidad de potencia para 2027-2028

La Fórmula 1 ha abandonado oficialmente su ambicioso objetivo de un reparto 50/50 entre potencia de combustión y eléctrica, y la FIA confirmó el miércoles que la temporada 2027 tendrá una distribución revisada de 58/42 a favor del motor de combustión interna (ICE). La decisión llega después de que los pilotos plantearan serias preocupaciones sobre la gestión de la energía y la seguridad bajo las regulaciones de 2026, que aspiraban a un reparto equilibrado pero se quedaron en 53/47.

En el marco original de 2026, los organizadores de la F1 y los fabricantes apuntaban a 400 kW (536 hp) del ICE y 350 kW (469 hp) del MGU-K. Sin embargo, el componente eléctrico quedó corto, ya que los equipos se vieron obligados a depender de la misma capacidad de batería utilizada desde 2014, pese a que la potencia eléctrica se había más que duplicado. Esto llevó a dedicar demasiado tiempo a recuperar energía más allá de la frenada, lo que provocó lift-and-coasting y lo que los pilotos llamaron "super-clipping" - periodos en los que no podían ir a fondo.

Detalles del nuevo reparto de potencia

Los cambios aprobados para 2027 entregarán 420 kW (563 hp) del ICE y 300 kW (402 hp) del MGU-K, trasladando el reparto a 58/42. Este es el primer paso hacia un 60/40 para la temporada 2028, con un aumento adicional en la potencia de combustión. La potencia máxima de recuperación también aumentará 25 kW durante las dos próximas temporadas, hasta alcanzar 400 kW en 2028. Se espera que estos ajustes reduzcan de forma significativa el lift-and-coasting y el super-clipping, permitiendo a los pilotos apretar más durante más tiempo.

El límite de flujo de combustible fue un punto de fricción importante durante las negociaciones. Se decidió aplicar un aumento del 5% para 2027, con otro aumento del 13% en 2028 para acomodar la potencia de combustión adicional. Los fabricantes de unidades de potencia tenían dudas sobre la rapidez con la que podrían adaptar sus motores, pero finalmente aceptaron las enmiendas.

Las preocupaciones de seguridad de los pilotos impulsan el cambio

Aunque los equipos de F1 dieron inicialmente la bienvenida al estilo de carrera frenético de la temporada 2026, el tono cambió drásticamente después del accidente de 50G de Oliver Bearman en el Gran Premio de Japón. Los pilotos empezaron a argumentar que las exigencias de gestión de energía no eran solo una desventaja competitiva, sino un problema de seguridad. La imposibilidad de ir a fondo en cada vuelta obligaba a los pilotos a gestionar la energía de formas que podían conducir a un comportamiento impredecible del coche y a un mayor riesgo.

El presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, un opositor muy vocal del experimento 50/50 desde el principio, aprovechó estas preocupaciones. Ben Sulayem había presionado anteriormente para que la F1 utilizara motores V10 atmosféricos con combustible sostenible, una propuesta que los fabricantes y organizadores descartaron con una sonrisa. Ahora defiende un regreso a los V8, y la idea revisada está recibiendo una acogida más cálida, especialmente entre los aficionados. Sin embargo, Ben Sulayem también intenta usar este impulso de opinión pública para eliminar los límites de mandato de la FIA y permanecer en el poder indefinidamente.

Impacto en las carreras y los fabricantes

El cambio de vuelta hacia la combustión probablemente alterará el panorama competitivo. Los equipos que invirtieron mucho en tecnología híbrida podrían tener que reajustarse, mientras que quienes tienen una sólida experiencia en ICE podrían obtener ventaja. Los límites de flujo de combustible más altos también afectarán las estrategias de desarrollo de motores. Para los aficionados, el cambio promete motores más ruidosos y una acción de alta velocidad más sostenida, respondiendo a las quejas de que los coches de 2026 sonaban demasiado apagados y requerían demasiado coasting.

La FIA ha subrayado que el reparto revisado no significa abandonar por completo la electrificación. El sistema de recuperación de energía sigue siendo un componente clave, y la mayor capacidad de recuperación seguirá desempeñando un papel en el rendimiento global. Sin embargo, el equilibrio ha vuelto claramente hacia la combustión interna, al menos durante las dos próximas temporadas.

De cara al futuro: 2028 y más allá

Con un reparto 60/40 previsto para 2028, la F1 está señalando un compromiso a más largo plazo con la potencia de combustión, aunque la puerta sigue abierta a más ajustes. La FIA no ha descartado volver a revisar el objetivo 50/50 en futuros ciclos regulatorios, pero por ahora la prioridad es abordar la seguridad de los pilotos y mejorar el espectáculo. El impulso de Ben Sulayem por los V8 puede ganar tracción si los cambios actuales resultan populares, pero eso requeriría una reforma más profunda de las reglas de la unidad de potencia.

Por ahora, los equipos y fabricantes se concentran en adaptarse a los cambios de 2027. El aumento del flujo de combustible y de la potencia de combustión exigirá rediseños del motor, pero el calendario es ajustado. Con la temporada 2027 a poco más de un año vista, el trabajo de desarrollo ya está en marcha. Los próximos meses mostrarán con qué rapidez puede reaccionar el paddock y si el reparto revisado cumple su promesa de carreras más seguras y emocionantes.

Este artículo se basa en un reportaje de Jalopnik. Leer el artículo original.

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