SpaceX prepara un nuevo intento de lanzamiento de una misión Falcon 9 que transportará 21 satélites de datos para la Agencia de Desarrollo Espacial de Estados Unidos, como parte de una creciente constelación militar destinada a apoyar comunicaciones seguras y otras capacidades espaciales.
La misión, denominada Tranche 1 Transport Layer A, tiene previsto despegar desde el Complejo de Lanzamiento Espacial 4E de la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, en California. La hora prevista de lanzamiento es las 00:39 del sábado, hora del Pacífico, o las 0739 UTC.
Un segundo intento tras un aborto automatizado
El nuevo objetivo llega cinco días después de un intento abortado. La cuenta atrás se detuvo automáticamente cuando faltaban 58 segundos, poco después de que los ordenadores de a bordo del cohete asumieran el control. SpaceX no identificó públicamente la causa del aborto, pero afirmó entonces que el vehículo y la carga útil estaban en buen estado.
Después, el cohete volvió a colocarse en posición horizontal en la plataforma y el lanzamiento se retrasó varias veces. Spaceflight Now informó de que una prueba de misil realizada el viernes desde Vandenberg utilizando el Western Test Range también pudo haber contribuido a definir el momento final del nuevo intento.
En una operación de lanzamiento destinada a un cliente de seguridad nacional, el reajuste ilustra cómo la disponibilidad del campo de pruebas, la preparación del vehículo y los requisitos de la carga útil pueden afectar a la programación. La información disponible no demuestra que el aborto anterior estuviera relacionado con los retrasos posteriores, y SpaceX no ha divulgado una explicación técnica.

La construcción de una red militar distribuida
Los 21 satélites se incorporarán a la Proliferated Warfighter Space Architecture, o PWSA, de la Agencia de Desarrollo Espacial. La constelación pretende proporcionar a las fuerzas armadas estadounidenses y a sus aliados capacidades que incluyen comunicaciones seguras y seguimiento de misiles.
La palabra “proliferated” es central en el enfoque de la arquitectura. En lugar de concentrar la capacidad en un pequeño número de grandes naves espaciales, el programa está desplegando muchos satélites en órbita. Transport Layer es el componente centrado en las comunicaciones de ese esfuerzo más amplio, mientras que la arquitectura general está diseñada para apoyar a los usuarios militares mediante servicios espaciales.
T1TL-A es la cuarta misión que envía satélites de producción a la órbita para la agencia. Los lanzamientos anteriores incluyeron T1TL-B en septiembre de 2025, T1TL-C en octubre de 2025 y T1TL-E en julio de 2026. Spaceflight Now informó de que las misiones B y E incluían satélites fabricados por York Space Systems, mientras que la misión C utilizó satélites construidos por Lockheed Martin.
El lanzamiento también es una de las 23 misiones adjudicadas a SpaceX en el marco del contrato National Security Space Launch Phase 2, concedido en agosto de 2020 y gestionado por el Space Systems Command de la Fuerza Espacial de Estados Unidos. Esta relación sitúa el vuelo dentro de una campaña de adquisición y lanzamientos de mayor duración, no como una misión aislada.

El propulsor Falcon 9 se prepara para su sexto vuelo
SpaceX planea utilizar el propulsor de primera etapa B1103 para la misión. Si despega según lo previsto, será el sexto vuelo del propulsor. Entre sus misiones anteriores figuran el vuelo T1TL-E de la SDA, la misión NROL-179 y tres lanzamientos de Starlink.
Tras el despegue, se espera que el Falcon 9 vuele hacia el sur desde Vandenberg. SpaceX planea devolver la primera etapa a la Landing Zone 4 menos de siete minutos y medio después del lanzamiento. Una recuperación exitosa marcaría el aterrizaje número 37 en ese lugar y el número 668 de un propulsor Falcon en total, según el informe del lanzamiento.
La reutilización de una primera etapa en una misión de seguridad nacional se ha convertido en una parte visible del modelo de lanzamiento de SpaceX. Para la SDA, el acceso recurrente al lanzamiento es especialmente relevante porque su arquitectura prevista requiere numerosas naves espaciales y múltiples misiones de despliegue, no un único satélite insignia.
Qué observar
La pregunta inmediata es si la cuenta atrás reprogramada avanzará más allá del punto en el que se detuvo el primer intento. Si lo hace, la misión añadirá otro grupo de satélites de datos al Transport Layer y avanzará el despliegue de la PWSA.
Incluso si el vuelo tiene éxito, representa un paso dentro de una expansión militar espacial mucho más amplia. La utilidad de la constelación dependerá del despliegue de más satélites, la integración de capacidades de red y la disponibilidad continua de lanzamientos. Por ahora, el vuelo programado del Falcon 9 es el siguiente paso operativo de ese esfuerzo.
Este artículo se basa en información de Spaceflight Now. Lea el artículo original.
Originally published on spaceflightnow.com


