El Falcon 9 envía una misión de carga de la NASA hacia la ISS

SpaceX lanzó el 13 de octubre la misión de carga CRS-35 de la NASA hacia la Estación Espacial Internacional, transportando más de 6.300 libras de ciencia y suministros al laboratorio orbital. El Falcon 9 despegó del Complejo de Lanzamiento Espacial 40 de la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral a las 6:33 a. m. EDT, o 1033 UTC, en un lanzamiento al amanecer.

La misión es el 35.º vuelo de SpaceX para la NASA bajo el contrato Commercial Resupply Services 2. Tras alcanzar la órbita, la nave Cargo Dragon se separó de la etapa superior del Falcon 9 y comenzó su viaje previsto de dos días hacia la estación. Está previsto que atraque el jueves por la mañana en el puerto orientado al espacio del módulo Harmony.

Los vuelos rutinarios de carga son esenciales para operar la Estación Espacial Internacional: llevan provisiones para la tripulación, equipos de investigación y material necesario para mantener el puesto orbital. CRS-35 también transporta una carga con consecuencias a largo plazo para el sistema eléctrico de la estación: el cuarto y último par de Roll-Out Solar Arrays, conocidos como ROSA.

El último par de Roll-Out Solar Arrays

Dos alas ROSA viajaron en el compartimento no presurizado de Dragon. Construidas por Redwire Space, están destinadas a aumentar la generación eléctrica existente de la estación. Spaceflight Now informó de que cada panel puede proporcionar más de 20 kilovatios durante más de 10 años.

La entrega completa el último par de ROSA destinado a la ISS. La NASA ha preparado su instalación mediante una serie de caminatas espaciales. Los paneles se añadirán a un complejo orbital habitado de forma continua durante décadas, cuyo sistema eléctrico original no fue diseñado en torno a actualizaciones sencillas y estandarizadas.

Un cohete Falcon 9 de SpaceX despega del Complejo de Lanzamiento Espacial 40 de la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral para enviar la misión CRS-35 de la NASA y SpaceX a la Estación Espacial Internacional. Imagen: Adam Bernstein/Spaceflight Now
Un cohete Falcon 9 de SpaceX despega del Complejo de Lanzamiento Espacial 40 de la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral para enviar la misión CRS-35 de la NASA y SpaceX a la Estación Espacial Internacional. Imagen: Adam Bernstein/Spaceflight Now

Gaurang Patel, responsable de integración de operaciones del programa de órbita baja de la NASA, describió el largo camino desde una demostración tecnológica inicial hasta el esfuerzo de modernización de la ISS. La NASA voló una demostración de ROSA en CRS-11 en 2017. Una vez demostrado el enfoque, los equipos trabajaron en adaptarlo al hardware existente de la estación.

Según Patel, los paneles heredados de la ISS no contaban con disposiciones estándar para actualizaciones. Por ello, los equipos de la NASA tuvieron que desarrollar kits de modificación y resolver interfaces no estándar para montar los nuevos paneles de forma segura. El trabajo recuerda que prolongar la vida útil de una estación espacial envejecida depende tanto de la ingeniería personalizada como del hardware nuevo.

Por qué importa disponer de más energía solar

La energía eléctrica sostiene casi todas las actividades importantes a bordo de la ISS, desde los sistemas de soporte vital y las comunicaciones hasta los experimentos científicos y la carga de equipos. Los nuevos paneles añadirán capacidad junto a los paneles solares heredados de la estación, en lugar de limitarse a sustituir la infraestructura que los rodea.

El diseño desplegable es fundamental para su utilidad. ROSA se desarrolló como un sistema de panel solar desplegable, y la misión de la ISS muestra cómo una tecnología probada primero en órbita puede convertirse en parte de un programa de actualización operativo. El plan de la NASA de instalar varios pares ha convertido el sistema en uno de los ejemplos más visibles de mantenimiento y modernización de la estación mientras permanece ocupada y en servicio.

La tecnología también tiene una función más allá de la órbita baja. Spaceflight Now informó de que está previsto utilizar una versión de ROSA para ayudar a alimentar el Space Reactor 1 Freedom de la NASA, o SR-1 Freedom, cuando la misión se lance en 2028. Ese vínculo añade importancia al programa de hardware de la ISS como demostración de una tecnología que podría respaldar futuros sistemas espaciales.

El propulsor regresa tras su octavo vuelo

La primera etapa del Falcon 9, identificada como el propulsor B1096, completó su octavo vuelo con un aterrizaje en la Landing Zone 40, cerca del lugar de lanzamiento. El propulsor aterrizó menos de 7,5 minutos después del despegue. Su regreso produjo un estampido sónico que se oyó por todo el puerto espacial y más allá, según Spaceflight Now.

Imagen compuesta del despegue del Falcon 9 de SpaceX desde el Complejo de Lanzamiento Espacial 40 (derecha) y del aterrizaje del propulsor 1096 en la Landing Zone 40 menos de ocho minutos después. Imagen: Michael Cain/Spaceflight Now
Imagen compuesta del despegue del Falcon 9 de SpaceX desde el Complejo de Lanzamiento Espacial 40 (derecha) y del aterrizaje del propulsor 1096 en la Landing Zone 40 menos de ocho minutos después. Imagen: Michael Cain/Spaceflight Now

Mientras tanto, Cargo Dragon C211 se separó de la etapa superior unos dos minutos después del aterrizaje del propulsor y continuó hacia la ISS. La secuencia destaca el ritmo operativo establecido por SpaceX para las misiones de carga: lanzar una nave Dragon a la órbita, recuperar la primera etapa para usarla en el futuro y enviar la cápsula en una trayectoria de encuentro hacia la estación.

Los propulsores reutilizables se han convertido en una característica definitoria de este modelo de servicio de carga. El octavo vuelo de B1096 no es el logro principal de la carga de CRS-35, pero muestra cómo el uso repetido de un vehículo de lanzamiento está integrado ahora en las operaciones de reabastecimiento contratadas por la NASA.

Una misión centrada en las operaciones y la investigación

CRS-35 combina varias capas de trabajo de la ISS. Las más de 6.300 libras de carga incluyen ciencia y suministros necesarios para las operaciones diarias de la estación. Los paneles solares añaden una pieza importante de infraestructura destinada a apoyar la estación durante más tiempo. Y la instalación prevista exigirá coordinar operaciones de la nave, sistemas robóticos y actividad extravehicular de los astronautas.

El atraque previsto para el jueves marcará el inicio de esa siguiente fase. La carga que llegue deberá transferirse y prepararse para su uso, mientras los grandes paneles del compartimento de Dragon esperarán su despliegue e instalación. La tripulación de la estación y los equipos en tierra trabajarán dentro de una plataforma orbital que no puede desconectarse simplemente para realizar una actualización.

Para la NASA, el último par de ROSA representa la culminación de una campaña incremental de mejora eléctrica iniciada con una demostración en 2017. Para SpaceX, el lanzamiento suma otra misión a su trayectoria de Commercial Resupply Services. Y para la ISS, supone una inversión práctica para mantener abastecido y con energía un laboratorio complejo de varias décadas durante el trabajo que queda por delante.

Este artículo se basa en informaciones de Spaceflight Now. Leer el artículo original.

Originally published on spaceflightnow.com