Un misterio familiar sobre asteroides acaba de volverse más complicado
Los asteroides troyanos de Júpiter han sido durante mucho tiempo valiosas pistas sobre el sistema solar primitivo, pero un nuevo estudio sugiere que los miembros más pequeños de esa población pueden no comportarse como esperaban los astrónomos. Universe Today informa que investigadores en Japón examinaron asteroides troyanos pequeños y encontraron que no muestran la misma clara división de color vista en los objetos más grandes. En lugar de resolver una pregunta de larga data, el resultado parece haber creado una nueva.
El rompecabezas anterior es sencillo en su esquema general. Entre los asteroides troyanos más grandes, los astrónomos han identificado dos grandes agrupaciones de color: “rojos” y “menos rojos”. Esas etiquetas no son meramente estéticas. Están vinculadas con distintos tipos de asteroides y, por implicación, con distintas composiciones superficiales o historias. Los troyanos rojos se asocian normalmente con asteroides tipo D, descritos en el texto original como extremadamente oscuros y se cree que ricos en moléculas orgánicas complejas. Los troyanos menos rojos tienen más probabilidades de ser de tipo P o C, aunque el texto señala que los tipos P pueden tener más en común con los D que con los C, aparte de su pendiente espectral claramente menos roja.
Como los troyanos suelen considerarse cápsulas del tiempo de la era formativa del sistema solar, esta distinción de color importa. Si los asteroides grandes se separan claramente en distintos grupos espectrales, eso puede sugerir diferencias en origen, composición o procesamiento ambiental. Podría pensarse que los miembros más pequeños de la misma población conservarían alguna versión de ese patrón. El nuevo trabajo sugiere lo contrario.
Qué hicieron los investigadores
Estudiar asteroides troyanos pequeños es técnicamente difícil. Universe Today señala que un reto importante es la rotación. Los asteroides más pequeños tienden a girar con rapidez, y los astrónomos necesitan imágenes tomadas en distintas longitudes de onda para construir un perfil espectral preciso. Si el asteroide rota demasiado entre exposiciones, los datos pueden muestrear lados distintos del objeto y distorsionar la imagen final.
Para abordar ese problema, los investigadores utilizaron la última campaña del instrumento Suprime-Cam en el telescopio Subaru de 8,2 metros en Hawái. Según el texto original, Suprime-Cam ofrecía una ventaja especialmente relevante para este proyecto: podía cambiar filtros más rápido que su sucesor, Hyper Suprime-Cam. Ese menor tiempo de cambio de filtro redujo la cantidad de rotación del asteroide entre observaciones, mejorando las probabilidades de obtener mediciones de color más limpias de cuerpos pequeños que giran rápido.
El equipo identificó 120 asteroides troyanos pequeños y redujo ese conjunto a 44 muestras imparciales con tamaños que iban aproximadamente de 3 kilómetros a unos 16 kilómetros de diámetro. Ese rango de tamaño es importante porque lleva la investigación a una parte de la población troyana más difícil de caracterizar que los objetos más grandes que históricamente han definido el debate entre rojos y menos rojos.


