Los interiores planetarios siguen produciendo física cada vez más extraña

Urano y Neptuno suelen describirse como gigantes de hielo, pero el término puede ser engañoso. En el interior profundo de estos planetas, las ideas habituales de hielo, líquido y gas dejan de ser muy útiles. Las presiones son inmensas, las temperaturas alcanzan miles de grados y las moléculas familiares no sobreviven en una forma reconocible. Bajo esas condiciones, la materia puede organizarse de maneras difíciles de imaginar desde la experiencia cotidiana.

Un nuevo estudio destacado por Universe Today añade otro candidato a esa lista: una fase “superiónica cuasi-1D” formada por carbono e hidrógeno. El trabajo, publicado en Nature Communications por investigadores de la Carnegie Institution, sugiere que, a presiones y temperaturas suficientemente altas, el carbono y el hidrógeno pueden combinarse en un compuesto estable con una estructura inusual que podría existir dentro de gigantes de hielo como Urano y Neptuno.

Si el resultado se sostiene, añadiría un nuevo estado de la materia al creciente inventario de materiales planetarios exóticos y podría alterar la forma en que los científicos piensan sobre la estructura interna y la evolución de estos mundos lejanos.

Cómo se comporta el material propuesto

El estudio parte de un problema conocido en la ciencia planetaria. No se espera que el metano y moléculas similares permanezcan intactos bajo las condiciones de aplastamiento dentro de los gigantes de hielo. Trabajos anteriores han sugerido que el metano se descompone alrededor de los 95 gigapascales, produciendo materiales ricos en hidrógeno y alótropos del carbono como el diamante.

La nueva investigación empuja mucho más allá de ese régimen. Según el texto fuente, a presiones superiores a 1100 gigapascales, el carbono y el hidrógeno forman un compuesto estable en el que los átomos de carbono quedan fijados en una red rígida con forma de hélice quiral. Eso ya sería inusual. Pero el comportamiento más interesante aparece cuando se añade la temperatura.

Entre 1000 y 3000 kelvin, el compuesto supuestamente entra en un estado superiónico. En la materia superiónica, una parte de la estructura permanece sólida mientras otro componente se vuelve móvil, comportándose de alguna manera como un líquido dentro del armazón sólido. En este caso, la fuente describe una variación de esa idea: una forma cuasi unidimensional en la que el comportamiento móvil está fuertemente restringido por la estructura subyacente.

De ahí proviene la etiqueta “cuasi-1D”. No se trata de un movimiento fluido convencional a través de una estructura sólida tridimensional, sino de un transporte canalizado de forma más limitada.