Una región del sol difícil de observar está revelando una sorpresa

La misión Proba-3 de la Agencia Espacial Europea ha producido observaciones que sugieren que el viento solar lento en la corona interna del sol se desplaza mucho más rápido de lo esperado. Según el informe de Space.com proporcionado, los investigadores que estudiaron imágenes de la nave espacial que simula un eclipse encontraron ráfagas que se movían entre tres y cuatro veces más rápido que las suposiciones anteriores. El hallazgo importa porque la corona interna es uno de los lugares más difíciles de observar directamente en la física solar, aunque es central para entender cómo el sol expulsa material al espacio.

El viento solar es un flujo constante de partículas cargadas procedentes del sol. Desde hace tiempo, los científicos distinguen entre el viento solar rápido, que puede alcanzar unas 480 millas por segundo y se asocia con los agujeros coronales, y un viento más lento que emerge más cerca de la superficie solar. El viento solar lento estudiado aquí se sabía anteriormente que soplaba a unas 60 millas por segundo, según el texto fuente. Los datos de Proba-3 indican que este panorama quizá subestimaba la rapidez con la que ese material puede moverse en la corona interna.

El resultado es importante no porque derribe todo lo que se sabe sobre el viento solar, sino porque aporta nueva información de una región que ha sido inusualmente difícil de medir. Si el viento lento se acelera antes y con más fuerza de lo esperado, los modelos sobre cómo la energía y el plasma atraviesan la corona podrían necesitar una revisión.

Por qué Proba-3 puede ver lo que normalmente está oculto

La misión Proba-3 es notable por derecho propio. El informe la describe como un dúo de satélites volando en formación para simular un eclipse solar. Esa disposición permite a la misión bloquear el intenso brillo del disco solar y observar con mayor claridad la tenue corona. Por lo general, el resplandor del sol hace que esta región sea extremadamente difícil de estudiar, salvo durante raros eclipses naturales o mediante instrumentos especializados.

Por eso destacan los nuevos datos. La corona interna es precisamente el lugar donde siguen sin resolverse preguntas clave sobre la formación y la aceleración del viento solar. Poder observar esa zona con mayor eficacia da a los investigadores acceso a una parte de la atmósfera solar que a menudo ha quedado entre los modelos teóricos y la evidencia observacional limitada.

El informe cita a Andrei Zhukov, del Real Observatorio de Bélgica, diciendo que en la corona interna los científicos vieron ráfagas de viento solar lento moverse entre tres y cuatro veces más rápido de lo esperado. Incluso expresado con cautela, es el tipo de declaración que llama la atención porque apunta a una discrepancia entre las suposiciones previas y las mediciones recién disponibles.