Los científicos ciudadanos están ayudando a NASA a observar la Luna en tiempo real

Mientras los astronautas de Artemis II de NASA orbitaban la Luna a principios de abril, no eran las únicas personas buscando destellos repentinos en la superficie lunar. Al mismo tiempo, voluntarios que trabajaban con el proyecto Impact Flash, financiado por NASA, apuntaban sus propios telescopios a la Luna, grabando breves destellos de luz causados por meteoros que impactaban la superficie y enviando esas observaciones a los científicos.

NASA dice que la superposición entre las observaciones tripuladas desde el espacio y las observaciones con telescopios desde la Tierra creó un momento poco común de monitoreo lunar compartido. La agencia describió las contribuciones de los voluntarios como valiosas porque la ubicación y el brillo de los destellos vistos desde distintos instrumentos y desde distintos lugares pueden ayudar a los investigadores a acotar qué tipo de impactores golpearon la Luna, de dónde provinieron y qué tipo de cráteres pudieron haber formado.

El resultado es una imagen de la ciencia lunar que es a la vez altamente técnica y poco habitual en su apertura. En lugar de depender solo de grandes observatorios o de naves espaciales, el proyecto está aprovechando observaciones distribuidas de personas con equipos adecuados de patio trasero o de pequeños observatorios. Según NASA, cualquiera con un telescopio de al menos cuatro pulgadas de diámetro y capacidad de video puede, potencialmente, aportar observaciones significativas.

Por qué importan estos destellos

Los destellos de impacto son más que curiosidades visuales. Son evidencia directa del bombardeo actual de la Luna por pequeños objetos en el espacio. Debido a que la Luna no tiene una atmósfera densa que queme los escombros entrantes, los impactos pueden observarse en la superficie como puntos súbitos de luz. NASA dice que cuantas más observaciones reciba el equipo, mejor podrán los científicos acotar la tasa actual de impactos en la Luna y seguir cómo cambia con el tiempo.

Eso importa por algo más que la ciencia planetaria pura. Una mejor comprensión de con qué frecuencia los objetos golpean la Luna, y con qué brillo y ubicación aparentes, puede mejorar el conocimiento del entorno que enfrentarán las futuras misiones lunares. El programa Artemis avanza más allá de hitos de tipo sobrevuelo hacia un regreso humano sostenido, así que incluso mejoras incrementales en la comprensión del entorno lunar pueden tener valor operativo.

La misión Artemis II ya terminó, con los astronautas habiendo amerizado de vuelta en la Tierra, y sus observaciones directas de destellos lunares se han detenido por ahora. Pero el mensaje de NASA es que la campaña basada en la Tierra debe continuar. La red de voluntarios sigue reuniendo material y la agencia está animando activamente a que se sumen más participantes.

De destellos a lunaquakes

NASA dice que las ambiciones científicas a más largo plazo del proyecto van más allá de medir la frecuencia de impactos. El equipo de Impact Flash planea conectar los eventos de impacto observados con futuras mediciones sísmicas en la Luna. Ben Fernando, líder del proyecto y científico planetario del Los Alamos National Laboratory, dijo que el equipo pretende usar las observaciones de destellos de impacto para estudiar los temblores en la Luna, o moonquakes.

La idea es sencilla en principio. Si los científicos saben cuándo y dónde ocurrió un impacto, y los sismómetros en la Luna luego detectan cómo se sacudió el suelo, pueden comparar ambos registros y aprender más sobre cómo viajan las ondas sísmicas a través del interior lunar. Eso, a su vez, podría ayudar a revelar qué hay debajo de la superficie.

Fernando dijo que los despliegues de sismómetros previstos harían más valiosas las observaciones de destellos, porque podrían ayudar a identificar las fuentes de los moonquakes detectados en el futuro. En ese sentido, un video voluntario de un breve destello en la Luna puede terminar contribuyendo a una pregunta científica mucho más grande: cómo es la Luna por dentro.

Una red de observación distribuida

Para recopilar datos durante Artemis II, los investigadores de Impact Flash trabajaron con varias comunidades de astronomía aficionada y proyectos apoyados por NASA, incluidos Kilo-nova Catchers, Exoplanet Watch, UNITE, the Night Sky Network y el proyecto Lunar Impact Flashes de Italia. Esa colaboración sugiere que NASA considera el esfuerzo como algo más que un ejercicio puntual de participación pública. Está construyendo una red que pueda seguir mirando después de que las misiones grandes vayan y vengan.

NASA destacó una aportación de Joerg Tomczak, quien envió tanto una imagen de la Luna tomada durante Artemis II como una foto del telescopio usado para captarla. En la imagen lunar, un punto brillante dentro de un círculo naranja muestra un posible destello de impacto. Ejemplos como ese forman parte del esfuerzo de la agencia por mostrar a posibles colaboradores cómo se ve en la práctica un dato útil.

La importancia más amplia es que la observación lunar se está volviendo más participativa al mismo tiempo que la exploración se vuelve más ambiciosa. Artemis II pudo haber generado un breve aumento de atención, pero el llamado de NASA deja claro que la agencia ve un valor continuo en el monitoreo persistente y distribuido desde la Tierra.

Lo que NASA les pide ahora a los voluntarios

Por ahora, la petición es simple: seguir observando. NASA dice que el equipo de Impact Flash necesita observaciones continuas y ha proporcionado instrucciones para realizarlas y subirlas a través del sitio web del proyecto. La calidad y la cantidad de los envíos importan, porque varias vistas del mismo evento pueden ayudar a reforzar la interpretación.

Eso convierte a este en uno de los ejemplos más prácticos de ciencia ciudadana en la investigación espacial actual. Los participantes no solo clasifican imágenes después del hecho. Están ayudando a generar las observaciones en sí, en momentos que a veces pueden coincidir con misiones tripuladas importantes. En un campo a menudo definido por naves espaciales lejanas e instrumentos especializados, la capacidad de los voluntarios de contribuir directamente a los estudios de impactos lunares destaca.

Los astronautas de Artemis II ya están en casa. La Luna, sin embargo, sigue recibiendo impactos, sigue brillando y sigue esperando que más observadores lo noten.

Este artículo se basa en la cobertura de science.nasa.gov. Leer el artículo original.

Originally published on science.nasa.gov