China apunta a un año de lanzamientos mucho más rápido
China podría intentar alrededor de 140 lanzamientos orbitales en 2026, una cifra que marcaría otro gran salto en la actividad espacial del país si se cumple. La meta fue citada por Yang Yiqiang, fundador y presidente de CAS Space, y difundida a través de medios en chino y de SpaceNews. Llega después de un récord nacional de 92 lanzamientos orbitales en 2025.
La magnitud del aumento es la verdadera noticia. Pasar de 92 lanzamientos a alrededor de 140 equivaldría a un incremento interanual de aproximadamente el 52%, tras un aumento anterior de 68 lanzamientos en 2024 a 92 en 2025. En conjunto, esas ganancias sugieren que el sector de lanzamientos de China no solo está creciendo de forma constante, sino acelerándose.
La infraestructura se está poniendo a la altura de la ambición
Una meta así sería difícil de tomar en serio sin un crecimiento equivalente de la infraestructura de lanzamiento, pero precisamente ahí es donde apunta la fuente. El aumento del ritmo de China está siendo respaldado por instalaciones ampliadas en múltiples emplazamientos, incluidos Jiuquan, plataformas comerciales de lanzamiento en Hainan cerca de Wenchang y un complejo marítimo costero ampliado en Haiyang, provincia de Shandong.
Eso importa porque las tasas de lanzamiento no dependen solo de la disponibilidad de cohetes. El acceso a las plataformas, la capacidad de integración, las operaciones de rango, la logística de transporte y las ambiciones de recuperación influyen en cuán a menudo un país puede volar realmente. China parece estar construyendo la base física necesaria para un programa más denso.
Los actores comerciales ganan centralidad
La meta también refleja el papel creciente de las empresas chinas de lanzamiento comercial. CAS Space es una de varias compañías destacadas junto con Landspace, iSpace, Space Pioneer y Galactic Energy. Estas firmas forman parte de un impulso más amplio hacia capacidades de lanzamiento reutilizables, mientras que algunos entrantes más recientes, según se informa, están planificando vehículos mucho más grandes, inspirados en SpaceX’s Starship en ambición, si no en ejecución.
La propia CAS Space subrayó ese impulso al completar el primer lanzamiento de su cohete de queroseno y oxígeno líquido Kinetica-2 el 30 de marzo, poniendo en órbita tres naves espaciales, incluido un prototipo de carguero. La empresa dice que planea alrededor de 13 lanzamientos este año entre sus vehículos Kinetica-1 y Kinetica-2, y se espera que este último incluya misiones de constelación.
Esa mezcla de expansión respaldada por el Estado y competencia del sector privado está adquiriendo cada vez más importancia en la narrativa espacial de China. Durante años, el perfil de lanzamientos del país estuvo dominado por la familia Long March y por instituciones estatales. Siguen siendo enormemente importantes, pero el mercado se está volviendo más concurrido y más dinámico.
La carrera por los lanzamientos reutilizables se amplía
Uno de los detalles más relevantes del informe es la amplitud del impulso chino por los lanzamientos reutilizables. Los primeros actores comerciales están persiguiendo la reutilización, y la línea estatal Long March se está ampliando con nuevos cohetes reutilizables propios. Eso indica que la reutilización ya no es una aspiración de nicho dentro del sector espacial chino. Se está convirtiendo en un requisito competitivo central.
La reutilización no se traduce automáticamente en tasas de vuelo altas de inmediato, pero se alinea con el objetivo a largo plazo que Yang habría descrito: no menos de 100 lanzamientos al año con grandes cohetes de propulsión líquida, junto con un creciente conteo anual de satélites. Esas cifras apuntan a un futuro construido en torno al despliegue masivo, el soporte a constelaciones y un rendimiento industrial sostenido, más que a misiones de prestigio aisladas.
Cómo se compara a nivel internacional
La comparación con Estados Unidos sigue siendo contundente. SpaceNews señaló que EE. UU. realizó 193 intentos de lanzamiento orbital en 2025, incluidas 165 misiones de Falcon 9, con Starlink como el mayor cliente individual. China aún no alcanza ese nivel. Pero un salto a alrededor de 140 lanzamientos reduciría considerablemente la brecha y reforzaría la posición de China como el desafío nacional más significativo a la escala de lanzamiento de EE. UU.
La comparación también recuerda que el ritmo de lanzamiento es ahora una métrica estratégica. La actividad de lanzamiento ya no trata solo de una capacidad nacional simbólica. Está vinculada al despliegue de satélites, la resiliencia militar, la logística, la infraestructura de comunicaciones y las ambiciones comerciales de banda ancha.
Por qué esto importa más allá del número de lanzamientos
Las cifras titulares son fáciles de sobredimensionar, pero sí captan algo real: China está construyendo un ecosistema de lanzamiento diseñado para el volumen. Nueva infraestructura, múltiples familias de vehículos, desarrollo reutilizable y una participación comercial en aumento apuntan en la misma dirección. Si el país alcanza su meta para 2026, no será solo porque aumentó la demanda. Será porque una base industrial y operativa más escalable está empezando a tomar forma.
Eso hace que la cifra de 140 lanzamientos sea importante incluso si termina revisándose a la baja. Como objetivo, revela el nivel de confianza dentro del sector de lanzamiento chino. Como referencia, ofrece al resto de la industria una idea más clara de lo que Pekín y sus socios comerciales creen que es operativamente alcanzable a corto plazo.
Para el mercado espacial global, eso significa que la siguiente fase de competencia probablemente estará definida no solo por quién puede llegar a la órbita, sino por quién puede hacerlo repetidamente, con fines comerciales y a escala nacional. China está señalando que pretende participar en esa competencia a mucha mayor velocidad.
Este artículo se basa en la cobertura de SpaceNews. Leer el artículo original.
Originally published on spacenews.com






