Un misterio marino de una década podría estar recibiendo por fin su explicación más clara

La enfermedad de debilitamiento de las estrellas de mar ha devastado los ecosistemas marinos a lo largo de la costa del Pacífico de América del Norte desde 2013, eliminando grandes cantidades de estrellas de mar y, en algunos lugares, borrando especies que antes dominaban la costa. Ahora, un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Vermont apunta a algo que los científicos han tenido grandes dificultades para captar durante años: qué ocurre dentro de un animal antes de que comience el colapso visible.

El trabajo, publicado en Proceedings of the Royal Society B, encontró biomarcadores tempranos de enfermedad en estrellas de mar girasol salvajes antes de que mostraran los grotescos signos externos que hicieron famosa la enfermedad. Los investigadores detectaron alteraciones inmunitarias y neurológicas en animales que todavía parecían sanos por fuera, lo que sugiere que la enfermedad de debilitamiento ya está bastante avanzada cuando las lesiones, el daño tisular y la separación de los brazos se vuelven visibles.

Eso importa porque la enfermedad no ha sido un problema marginal de vida silvestre. Ha afectado a más de una docena de especies de estrellas de mar desde México hasta Alaska, y ha llevado a la estrella de mar girasol al borde del colapso en gran parte de su área de distribución. Según el informe fuente, estos grandes depredadores ya no existen en libertad al sur del estado de Washington.

Por qué la pérdida de las estrellas de mar girasol importa mucho más allá de las pozas intermareales

Las estrellas de mar girasol no son solo animales marinos carismáticos. Son un depredador importante de los erizos de mar, que pueden sobrepastorear los bosques de kelp cuando no se controlan. Su declive, por tanto, alimenta una cascada ecológica más amplia. Menos estrellas de mar puede significar más erizos, y más erizos puede significar hábitats submarinos empobrecidos que sostienen menos biodiversidad.

Los investigadores dicen que los nuevos hallazgos pueden ayudar a explicar cómo la enfermedad gana terreno tan rápido en el campo. El autor principal, Andrew McCracken, describió la enfermedad de debilitamiento de las estrellas de mar como un enigma científico de larga data, pero dijo que el rompecabezas se está resolviendo más rápido ahora que los científicos saben dónde mirar. El énfasis del estudio en los cambios presintomáticos desplaza el foco de documentar mortandades espectaculares a identificar un deterioro fisiológico más temprano.

Ese cambio podría ser decisivo para los programas de monitoreo y el trabajo de conservación. Si los administradores pueden identificar estrellas de mar estresadas o infectadas antes de la fase de “derretimiento”, estarán en una mejor posición para entender cuándo surgen los brotes, cómo se propagan y qué poblaciones están más en riesgo.

Lo que encontró el estudio dentro de los animales

El informe fuente dice que el equipo de la Universidad de Vermont encontró señales de alteración inmunitaria y neurológica en estrellas de mar girasol antes del debilitamiento físico. Eso implica que la enfermedad no es simplemente un evento superficial en los tejidos. Más bien, parece implicar una falla interna de sistemas que luego estalla en un colapso visible.

Los científicos han pasado años debatiendo qué causa el síndrome. Recientemente, McCracken y colaboradores del Haiki Institute identificaron una cepa bacteriana, Vibrio pectenicida, como motor de la enfermedad de debilitamiento de las estrellas de mar, según el texto fuente. Ese fue un avance notable porque ofreció el primer culpable específico identificado en más de una década de investigación sobre la enfermedad.

El nuevo artículo no vuelve innecesario ese trabajo anterior. En cambio, añade un eslabón que faltaba al mostrar los tipos de alteración biológica asociados con el inicio de la enfermedad en animales silvestres. En conjunto, los hallazgos sugieren que los investigadores están pasando de una descripción amplia a una vía patológica más completa: un agente microbiano, seguido de una disfunción interna medible, y luego de síntomas externos catastróficos.

Esa secuencia es especialmente importante en la investigación de enfermedades de la vida silvestre, donde los animales muertos o visiblemente agonizantes suelen ser más fáciles de muestrear que aquellos al inicio de la infección. Para cuando las estrellas de mar se deterioran visiblemente, gran parte de la biología subyacente ya se ha desmoronado.

Un camino hacia señales de alerta más tempranas

La importancia práctica del estudio reside en la detección. Los biomarcadores tempranos podrían facilitar la distinción entre individuos sanos y animales que ya están entrando en declive. En una enfermedad que puede arrasar rápidamente poblaciones locales, ese margen de tiempo es valioso.

También puede ayudar a los investigadores a comparar la vulnerabilidad entre especies y ubicaciones. La enfermedad de debilitamiento de las estrellas de mar ha afectado a muchas especies, pero la estrella de mar girasol ha sido una de las más golpeadas. Entender qué señales inmunitarias o neurológicas cambian primero podría revelar si algunas poblaciones conservan resiliencia o si el estrés ambiental ayuda a desencadenar un deterioro más rápido.

El informe fuente no afirma que exista una cura o intervención lista para usar. Pero sí muestra que la búsqueda de respuestas se ha vuelto más precisa. Durante años, la característica más visible de la enfermedad también fue la más frustrante: la forma dramática en que los animales parecían disolverse antes de que los científicos pudieran explicar completamente por qué. Este trabajo sugiere que el colapso comienza antes, y de manera más sistemática, de lo que indican los síntomas externos.

Por qué importan los hallazgos ahora

El estudio llega en un momento en que los ecosistemas marinos a lo largo de la costa del Pacífico todavía están lidiando con las secuelas prolongadas del brote de debilitamiento. La desaparición de las estrellas de mar girasol de grandes partes de su área histórica ya ha alterado el equilibrio depredador-presa en hábitats costeros cercanos a la orilla.

Eso hace que la nueva investigación sea más que una actualización académica. Forma parte de un esfuerzo más amplio por entender cómo se pierden las especies clave, cómo se acumulan los daños ecológicos con el tiempo y si la recuperación es posible.

Incluso un mejor mapa de la progresión de la enfermedad sería un avance significativo. En conservación de la vida silvestre, las señales tempranas fiables a menudo marcan la diferencia entre solo registrar el colapso y tener una oportunidad de responder antes de que se extienda. Para las estrellas de mar, que ya han sufrido una de las mortandades marinas más dramáticas de la memoria reciente, esa distinción podría determinar si los futuros brotes siguen siendo catastróficos o pasan a ser más manejables.

El estudio no cierra el caso sobre la enfermedad de debilitamiento de las estrellas de mar. Pero sí reduce el campo de incertidumbre. Al identificar una falla inmunitaria y tisular oculta antes de que comience el derretimiento, los investigadores han acercado la ciencia a lo que más necesitan los conservacionistas y los ecólogos marinos: una forma de ver venir el desastre antes de que la costa quede cubierta por sus restos.

Este artículo se basa en la cobertura de Phys.org. Lee el artículo original.

Originally published on phys.org