El impacto hídrico de plantar árboles puede depender del clima en el que crecen

La reforestación suele presentarse como una de las respuestas basadas en la naturaleza más claras al cambio climático. Plantar más árboles, almacenar más carbono y ayudar a estabilizar el planeta. Pero nuevos trabajos de modelización sugieren que la parte hidrológica de esa historia es mucho menos sencilla. Según un estudio que utilizó simulaciones del sistema terrestre CMIP6, el efecto de la reforestación a gran escala sobre la disponibilidad de agua puede cambiar drásticamente según cuánto calentamiento experimente el mundo.

La investigación, dirigida por científicos del Instituto de Física Atmosférica de la Academia China de Ciencias y publicada en One Earth, comparó la misma actividad de reforestación bajo dos trayectorias futuras: un escenario de menor calentamiento, SSP1-2.6, y uno de mayor calentamiento, SSP3-7.0. El equipo se centró en la disponibilidad de agua en tierra, definida como el equilibrio entre precipitación y evaporación.

Una intervención, resultados opuestos

El hallazgo central es inusualmente contundente. En la trayectoria de menor calentamiento, la reforestación aumentó ligeramente la disponibilidad global de agua en conjunto, pero también amplió la brecha entre las regiones más húmedas y las más secas. En el resumen de los investigadores, los lugares húmedos tendieron a volverse relativamente más húmedos, mientras que los secos quedaron aún más rezagados.

En la trayectoria de mayor calentamiento, el patrón se invirtió. La reforestación redujo la disponibilidad total global de agua, aunque hizo que su distribución fuera más equitativa entre regiones. Eso significa que la misma estrategia de plantación de árboles puede producir resultados agregados casi opuestos dependiendo del contexto climático circundante.

Para los responsables de políticas, esto complica un supuesto común: que ampliar los bosques genera en general beneficios complementarios similares independientemente de las emisiones futuras. En este estudio, el contexto climático no es una variable secundaria. Es un factor determinante para saber si la reforestación eleva ligeramente los recursos hídricos en conjunto o los empuja a la baja.

La población amplifica la presión

El estudio también examinó la disponibilidad de agua por persona, no solo la oferta total. Aquí también el escenario de mayor calentamiento resultó más difícil. Como SSP3-7.0 supone una población mundial mucho mayor que SSP1-2.6, las pérdidas de agua per cápita en las regiones más húmedas bajo alto calentamiento se volvieron aún más pronunciadas.

Los efectos de la reforestación sobre los recursos hídricos dependen del nivel de calentamiento global
Ilustración conceptual de respuestas divergentes de la disponibilidad de agua a la reforestación bajo bajo y alto calentamiento. Crédito: Tao Tang

Eso importa porque el estrés hídrico, al final, se vive en términos sociales y económicos, no solo hidrológicos. Un cambio que parece manejable en volumen total puede volverse mucho más grave cuando se distribuye entre más personas, la agricultura y los sistemas de infraestructura.

Por qué cambia la respuesta

Para entender el resultado divergente, los investigadores realizaron un análisis del balance de humedad. Encontraron que las respuestas diferentes estaban ligadas a diferencias en la circulación atmosférica, especialmente en cómo converge la humedad sobre las regiones más húmedas bajo distintos niveles de calentamiento.

Los autores señalan que todavía hace falta más trabajo para una explicación mecanicista completa. Pero el estudio sí ofrece una vía plausible para resolver desacuerdos anteriores en la literatura. Investigaciones previas han informado efectos contradictorios de la reforestación sobre los recursos hídricos, con algunos estudios mostrando ganancias y otros pérdidas. Este trabajo sugiere que esos desacuerdos pueden reflejar en parte distintos puntos de partida climáticos, más que una simple contradicción metodológica.

Un recordatorio de que las soluciones climáticas interactúan

Los hallazgos no van en contra de plantar árboles. Van en contra de tratar la plantación de árboles como una herramienta uniforme con efectos secundarios fijos. La reforestación sigue siendo importante para la eliminación de carbono, la recuperación de ecosistemas y la restauración de tierras. Pero cuando se plantea como una estrategia hídrica, la trayectoria climática general parece importar enormemente.

Eso plantea un desafío de planificación más exigente. Los proyectos de restauración a gran escala quizá deban evaluarse no solo por cuántas hectáreas se plantan o cuánto carbono se almacena, sino también por cómo responde la hidrología regional bajo trayectorias plausibles de calentamiento. En algunos lugares, las compensaciones podrían cambiar con el tiempo a medida que el mundo se aleja de un futuro de menores emisiones.

La importancia más amplia del estudio es que conecta dos agendas que a menudo se discuten por separado: la mitigación mediante el uso del suelo y la adaptación al estrés hídrico. Sugiere que no pueden tratarse de forma independiente. La restauración forestal puede seguir siendo indispensable, pero sus beneficios para el agua dependerán en gran medida de si el calentamiento global se contiene o se deja intensificar.

Este artículo se basa en una información de Phys.org. Leer el artículo original.

Originally published on phys.org