Una nueva explicación para dos años climáticos extraordinarios
Los científicos han identificado al Dipolo del Océano Índico como un contribuyente importante al calor global récord de 2023 y 2024, ofreciendo una de las explicaciones más claras hasta ahora de por qué esos dos años subieron tan por encima de lo que muchos investigadores esperaban solo a partir de la tendencia de calentamiento a largo plazo.
Según un nuevo estudio publicado en Earth System Dynamics y resumido por Phys.org, la temperatura media global de la superficie terrestre en 2023 y 2024 aumentó casi 0,3 grados Celsius por encima de lo que ya se esperaba por el cambio climático. Ambos años se convirtieron en los más calurosos registrados y coincidieron con incendios forestales mortales, olas de calor y números históricamente altos de desastres relacionados con el clima.
Lo que hizo especialmente desconcertantes esos años no fue el calentamiento en sí, sino la magnitud del salto. Los investigadores han tratado de explicar la anomalía separando el cambio climático causado por el ser humano de la variabilidad natural. El nuevo estudio sostiene que una parte importante de la respuesta está en el Dipolo del Océano Índico, o IOD, un ciclo climático que los investigadores comparan con El Niño.
Lo que encontró el estudio
El equipo de la Universidad de Maryland construyó un modelo climático con un amplio conjunto de factores naturales y humanos para predecir las temperaturas globales. Su modelo explicó el 93% de la anomalía de temperatura de la superficie global en 2023 y el 92% en 2024, lo que lo convierte en uno de los esfuerzos de atribución más completos reportados hasta ahora para esos dos años récord.
El Dipolo del Océano Índico estuvo entre los predictores más importantes de ese modelo. Cuando los investigadores eliminaron el IOD del análisis, el poder explicativo cayó con fuerza. Sin él, solo pudieron explicar el 69% del aumento de 2023 y el 77% del de 2024, según el resumen.
Esa diferencia es el resultado central. Sugiere que el Dipolo del Océano Índico no fue una señal de fondo menor, sino un factor climático significativo que ayudó a empujar las temperaturas globales por encima de lo que habría implicado el calentamiento existente por sí solo.
El autor principal, Endre Farago, describió el trabajo como un esfuerzo de atribución inusualmente completo y dijo que la capacidad del modelo para explicar entre el 92% y el 93% de la anomalía era “prácticamente exacta”.
Qué es el Dipolo del Océano Índico
El IOD, a veces llamado “El Niño indio”, se refiere a la diferencia de temperatura entre el Océano Índico occidental y oriental. En algunos años, el lado occidental se vuelve más cálido en relación con el oriental; en otros, el patrón se invierte. Esas contrastes de temperatura de la superficie del mar influyen en patrones meteorológicos en una gran región, incluidas las lluvias en India y las condiciones de incendios forestales en Australia.
Aunque el IOD fue identificado solo a fines de la década de 1990, cada vez se reconoce más como una parte importante del sistema climático global. El nuevo estudio refuerza esa importancia al vincular el dipolo no solo con efectos regionales, sino también con las temperaturas globales inusualmente altas vistas en los últimos dos años.
Por qué esto importa para la ciencia climática
La importancia más amplia del hallazgo es tanto metodológica como meteorológica. La atribución climática es difícil porque el registro de temperatura observado refleja la interacción entre el forzamiento de gases de efecto invernadero a largo plazo y ciclos naturales de más corto plazo. Si los científicos pueden identificar con más precisión más de esas contribuciones naturales, podrán aislar mejor la parte del calentamiento causada por el ser humano y afinar las previsiones futuras.
Eso no disminuye el papel de los gases de efecto invernadero. Al contrario, el estudio parte del hecho de que el cambio climático ya había elevado la línea base. La pregunta era por qué 2023 y 2024 superaron tan drásticamente esa base ya elevada. La respuesta de los investigadores es que el Dipolo del Océano Índico contribuyó de forma material al impulso adicional.
Esa distinción importa para la comprensión pública. El calentamiento a largo plazo prepara el escenario para un calor más extremo. Luego, los ciclos climáticos naturales pueden amplificar o modular cómo aparece ese calentamiento de un año a otro. En este caso, la evidencia apunta al IOD como uno de los amplificadores.
Implicaciones para políticas y pronósticos
Los autores sostienen que comprender estas influencias naturales puede ayudar a los responsables de decisiones a aislar y potencialmente mitigar los impactos climáticos de la actividad humana. En términos prácticos, una mejor atribución puede mejorar las expectativas estacionales y anuales sobre calor, riesgo de incendios, cambios en las lluvias y preparación ante desastres.
Si el Dipolo del Océano Índico puede influir de manera significativa en la temperatura media global en ciertos años, podría convertirse en un indicador más vigilado no solo por los planificadores meteorológicos regionales, sino también por el monitoreo climático internacional. Sería un cambio notable, ya que la atención climática se ha centrado más en El Niño y La Niña en el Pacífico.
Una imagen más sólida del calentamiento reciente
El estudio no afirma haber resuelto todas las preguntas pendientes sobre las anomalías climáticas de 2023 y 2024. Pero sí reduce sustancialmente la parte inexplicada y apunta a un patrón océano-atmósfera específico que no se había vinculado previamente a esos años récord de esta manera.
Eso hace que el trabajo sea importante en dos niveles. Científicamente, mejora la contabilidad de por qué las temperaturas recientes alcanzaron niveles tan excepcionales. Política y socialmente, ofrece a gobiernos y al público una explicación más clara para dos años que destacaron incluso en una era ya definida por extremos climáticos acelerados.
El mensaje clave no es que un ciclo climático causó la era del calentamiento. Es que el Dipolo del Océano Índico parece haber desempeñado un papel importante en hacer que dos años ya calurosos fueran aún más calurosos. Para los investigadores que intentan explicar el clima actual y para los responsables de políticas que preparan el clima del futuro, esa es una distinción decisiva.
Este artículo se basa en un reportaje de Phys.org. Leer el artículo original.
Originally published on phys.org


