Un hábito hospitalario sencillo produjo un resultado contundente

Una de las intervenciones más importantes en la prevención de infecciones hospitalarias de este año quizá también sea una de las más simples. En un gran ensayo controlado aleatorizado que incluyó a 8.870 pacientes en tres hospitales australianos, los pacientes que recibieron un cepillo de dientes, pasta dental y consejos sobre higiene oral tuvieron un 60 por ciento menos de probabilidades de desarrollar neumonía adquirida en el hospital que quienes recibieron la atención habitual, según informó New Scientist.

El hallazgo destaca no porque la intervención sea tecnológicamente compleja, sino porque apunta a un comportamiento rutinario que a menudo desaparece una vez que las personas ingresan. Muchos pacientes hospitalizados no se cepillan los dientes durante su estancia. Algunos olvidan llevar un cepillo, otros están demasiado enfermos o desmotivados, y algunos simplemente no se dan cuenta de que la higiene oral puede afectar el riesgo de infección. Mientras tanto, el personal clínico no suele tratar el cuidado oral diario como un servicio preventivo estándar para pacientes no ventilados.

El ensayo sugiere que esa brecha pudo haberse subestimado.

Por qué la higiene oral podría influir en la neumonía

La neumonía adquirida en el hospital suele definirse como la neumonía que se desarrolla al menos 48 horas después del ingreso. Se reconoce ampliamente como un problema importante entre pacientes ventilados, donde los tubos respiratorios pueden alterar las defensas naturales del cuerpo. Pero los pacientes no ventilados también desarrollan la afección, y las causas son menos directas.

Los investigadores han sospechado que las bacterias de la boca pueden ser una de las vías. El microbioma oral puede influir en la salud respiratoria porque las personas inhalan diminutas gotas que contienen bacterias orales. Una vez que los pacientes están hospitalizados, la composición de su microbioma oral puede cambiar. Si las bacterias orales se acumulan y llegan a los pulmones, eso podría ayudar a iniciar la infección en pacientes cuya salud ya está comprometida.

Brett Mitchell, de Avondale University, quien dirigió el estudio comentado en el informe fuente, dijo que creía que esta vía era lo suficientemente importante como para probarla directamente. El ensayo resultante parece ser el mayor estudio aleatorizado controlado de este tipo centrado en si el cuidado oral puede prevenir la neumonía adquirida en el hospital entre pacientes generales y no solo entre pacientes ventilados.

Esa escala importa. Las prácticas de control de infecciones están llenas de ideas plausibles que parecen beneficiosas pero resultan difíciles de validar con datos rigurosos. Aquí, la intervención era lo bastante simple como para implementarse ampliamente y lo bastante grande como para generar un resultado que expertos externos tomaron en serio.