Un planeta fuera de ritmo

La rotación de la Tierra nunca ha sido perfectamente constante: la fricción de las mareas, la actividad geológica y los cambios en el interior del planeta siempre han modificado la duración de nuestro día en fracciones de milisegundo. Pero un nuevo estudio publicado en Nature Geoscience ha identificado un impulsor disturbador y novedoso del cambio rotacional: nosotros. Según los investigadores, el cambio climático impulsado por el ser humano está ralentizando la rotación de la Tierra a un ritmo no registrado en al menos 3,6 millones de años, un hallazgo que va mucho más allá de la ciencia atmosférica hacia la mecánica del planeta mismo.

El estudio, dirigido por geofísicos que rastrean cambios en la rotación de la Tierra mediante mediciones astronómicas de alta precisión, descubrió que el derretimiento acelerado de las capas de hielo polar es el principal culpable. A medida que el hielo de Greenland y Antarctica se derrite y fluye hacia los océanos del mundo, una enorme cantidad de masa migra desde los polos (donde se encuentra relativamente cerca del eje de rotación del planeta) hacia latitudes más bajas, donde ejerce un mayor momento de inercia. El efecto es análogo al de una patinadora de figura artística extendiendo los brazos: la redistribución de masa hacia afuera causa que la rotación se ralentice.

Cómo se suman los números

La ralentización rotacional que se está midiendo no es algo que sentirías. Los científicos cuantifican la rotación de la Tierra en términos de la duración de un día solar, que actualmente promedia alrededor de 86.400 segundos. Los cambios observados ocurren a nivel de milisegundos por siglo: pequeño en términos cotidianos, pero enorme según los estándares geofísicos. Los investigadores estiman que el derretimiento del hielo polar impulsado por las trayectorias de emisiones actuales podría agregar aproximadamente 2,2 milisegundos a la duración de un día para el año 2100.

Los cronometristas internacionales en el International Earth Rotation and Reference Systems Service insertan o eliminan regularmente segundos intercalares para mantener Coordinated Universal Time alineado con el tiempo astronómico. La ralentización acelerada añade nueva complejidad a ese proceso, con efectos secundarios para satélites GPS, sistemas de negociación financiera, redes de telecomunicaciones e infraestructura que depende de la sincronización horaria precisa.

El punto de referencia de 3,6 millones de años proviene de registros de proxy paleoclimáticos: análisis de sedimentos antiguos, anillos de crecimiento de coral y otros archivos geológicos que permiten a los científicos reconstruir cambios pasados en la tasa de rotación de la Tierra. La última vez que la rotación del planeta se desaceleró a un ritmo comparable, el clima global estaba en un estado dramáticamente diferente. El hecho de que la actividad industrial moderna haya llevado el sistema a tal extremo es un recordatorio contundente de la escala física de la huella de la humanidad.

Las capas de hielo como motores de rotación

Greenland solamente ha perdido más de 4.700 gigatoneladas de hielo desde 1992, según mediciones de gravedad satelital de las misiones GRACE y GRACE-FO. Antarctica ha perdido una cantidad comparable. Cuando esa agua llega al océano, no se distribuye uniformemente: los patrones de circulación oceánica, la auto-atracción gravitacional y el rebote elástico del terreno previamente cubierto de hielo influyen exactamente en dónde termina el agua. Pero en promedio, la masa migra hacia el abultamiento ecuatorial, y la rotación de la Tierra se ralentiza.

Este fenómeno, conocido como ajuste isostático glacial combinado con redistribución de masa de hielo, ha sido modelado teóricamente durante décadas. Lo que hace significativo el nuevo estudio es su precisión: los investigadores pudieron aislar la señal impulsada por el clima del ruido geológico de fondo con suficiente confianza para hacer creíble la comparación de 3,6 millones de años.

Efectos posteriores en la tecnología

Las consecuencias prácticas se extienden hacia rincones sorprendentemente mundanos de la vida moderna. Los sistemas GPS funcionan midiendo el tiempo preciso que tarda la señal en viajar desde satélites a receptores. Esos satélites están sincronizados con relojes atómicos, que a su vez están calibrados a UTC. Cualquier desviación entre el tiempo astronómico y el tiempo atómico debe corregirse periódicamente, y las correcciones se están volviendo más complicadas a medida que la rotación de la Tierra se vuelve menos predecible.

El sector financiero es otra área de preocupación. Las plataformas de negociación de alta frecuencia ejecutan transacciones en microsegundos, y sus registros deben mantener la precisión de marca de tiempo legalmente requerida. Las inserciones de segundos intercalares han causado históricamente errores de software e interrupciones en los principales intercambios. Una rotación más errática significa ajustes más frecuentes y potencialmente mayores. Empresas de tecnología incluyendo Google, Amazon y Meta han presionado por la eliminación completa del segundo intercalar, proponiendo en su lugar permitir que el tiempo se desvíe y luego aplicar una única corrección grande décadas a partir de ahora. El International Telecommunication Union está actualmente debatiendo la propuesta, y los nuevos hallazgos añaden urgencia a la decisión.

Una ventana hacia la sensibilidad planetaria

Más allá de las preocupaciones prácticas inmediatas, el hallazgo abre una conversación científica más amplia sobre la sensibilidad de los sistemas físicos de la Tierra al forzamiento atmosférico. Los investigadores han documentado previamente los efectos del cambio climático en las corrientes oceánicas, retroalimentaciones del albedo del hielo y la corriente en chorro. La ralentización rotacional añade otra dimensión: la rotación fundamental del planeta no es inmune a la química de su atmósfera.

Algunos científicos han señalado que la misma pérdida de masa de hielo que impulsa el cambio rotacional también está causando que la ubicación geográfica de los polos de la Tierra se desvíe: un fenómeno llamado deambulación polar. El North Pole ha estado cambiando hacia el este a un ritmo acelerado desde la década de 1990, una tendencia también vinculada al derretimiento del hielo. En conjunto, estos cambios pintan un cuadro de un planeta cuya geometría física está siendo lentamente reformada por el calentamiento de su superficie. Los autores del estudio son cuidadosos al señalar que los cambios rotacionales no plantean ninguna amenaza directa para la vida, pero los efectos posteriores en la infraestructura tecnológica son reales y la velocidad de los cambios actuales es sin precedentes en el registro humano.

Este artículo se basa en reportajes de Live Science. Lee el artículo original.