Starship entra en otra iteración

SpaceX ha dado un paso importante hacia el vuelo de su próxima Starship de nueva generación, apilando y cargando combustible en el primer Starship Version 3 completamente ensamblado en su sitio de Starbase, en el sur de Texas. Según Ars Technica, el nuevo vehículo mide 408 pies, o 124 metros, lo que lo convierte en el cohete más alto jamás construido y unos pocos pies más alto que la versión anterior de Starship.

El hito es significativo no solo por el tamaño del vehículo, sino porque Version 3 pretende llevar el programa Starship más allá de las demostraciones repetidas de lanzamiento y recuperación. Si el diseño funciona como está previsto, se convertirá en la plataforma que SpaceX utilizará para comenzar trabajos más relevantes desde el punto de vista operativo en órbita, especialmente experimentos de transferencia de propelente y reabastecimiento.

Esa capacidad es central para la estrategia más amplia de Starship. Las misiones más allá de la órbita baja terrestre requieren mucho más que un solo lanzamiento y un cohete propulsor potente. Requieren que las naves se recarguen en el espacio para poder seguir adelante con combustible suficiente para llegar a sus destinos y regresar o aterrizar con seguridad. En el corto plazo, SpaceX necesita esa capacidad para el programa Artemis de la NASA, donde se espera que Starship sirva como módulo de alunizaje.

Qué trae de nuevo Version 3

Version 3 incluye varios cambios importantes de hardware. Ars informa que las actualizaciones más notables son motores Raptor más potentes y eficientes tanto en el propulsor Super Heavy como en la etapa superior de Starship. SpaceX también ha introducido una nueva estructura reutilizable similar a una celosía en la parte superior del propulsor para hot staging, una técnica que permite que la etapa superior encienda sus motores mientras el propulsor aún se está separando.

Otro cambio visible es el uso de tres grid fins modificadas en lugar de cuatro en la primera etapa. Las grid fins ayudan a guiar al propulsor de regreso a través de la atmósfera para su recuperación y reutilización, una parte central del modelo operativo de SpaceX. Cualquier ajuste en ese sistema sugiere que la empresa sigue refinando cómo equilibrar control, masa y reutilización a medida que el cohete evoluciona.

El panorama general es uno de iteración rápida. Starship ha estado en rediseño continuo, con nuevas versiones apareciendo en años sucesivos. Ese ritmo refleja tanto ambición como dificultad. SpaceX no trata Starship como un diseño fijo que se acerca a una optimización suave. Está impulsando cambios arquitectónicos importantes mientras intenta hacer que el sistema vuele con regularidad.

Empieza a perfilarse una fecha de lanzamiento, aunque no oficialmente

SpaceX no ha anunciado públicamente una fecha formal de lanzamiento para la primera misión de Version 3. Aun así, los avisos de espacio aéreo y tráfico marítimo han dado pistas. Avisos anteriores sugerían que el lanzamiento podría llegar incluso el viernes por la noche, pero los preparativos se retrasaron tras una demora de día y medio durante el fin de semana.

Un nuevo conjunto de advertencias marítimas emitido tarde el lunes indicaba que SpaceX apuntaba entonces a un intento de lanzamiento el martes 19 de mayo. Esa fecha debe seguir considerándose provisional hasta que la empresa la confirme, pero los avisos sugieren que el vehículo ha pasado del ensamblaje a las etapas finales de preparación de campaña.

Los equipos en tierra apilaron la etapa superior de Starship sobre el propulsor Super Heavy el sábado, creando por primera vez un vehículo Version 3 completo. Luego, el lunes, el equipo de lanzamiento cargó más de 11 millones de libras, o más de 5,000 toneladas métricas, de metano superfrío y oxígeno líquido en las dos etapas durante un ensayo de carga. Ese tipo de hito de wet dress es uno de los últimos grandes puntos de control antes del lanzamiento.

Por qué este vuelo importa más que la altura

El titular fácil es que SpaceX ha construido una vez más el cohete más alto de la historia. La historia más importante es lo que la empresa espera que esta versión permita. Starship siempre se ha presentado como un sistema de carga pesada totalmente reutilizable, pero el tamaño por sí solo no desbloquea las misiones más exigentes. La reutilización tiene que funcionar de manera fiable, los motores tienen que rendir con limpieza y la logística en órbita tiene que volverse práctica.

Version 3 parece diseñada para reducir esa brecha entre demostración y uso. Ars señala que esta debería ser la versión que SpaceX utilice para empezar a experimentar con el reabastecimiento en órbita. Si se logra, marcaría una transición desde el espectáculo de lanzamiento a una arquitectura de transporte.

Esa transición también importa para la NASA. Los planes de Artemis dependen de un sistema de alunizaje que pueda hacer mucho más que alcanzar la órbita. Un Starship con destino lunar tiene que ser lanzado, reabastecido y después enviado más allá. Cada uno de esos pasos depende de un vehículo capaz de soportar operaciones complejas a escala, no solo de sobrevivir a un vuelo de prueba.

Por tanto, las implicaciones son técnicas y estratégicas. Un primer vuelo exitoso de Version 3 no demostraría todo el concepto de Starship, pero sí validaría una nueva rama del programa que está más cerca del uso operativo. Un fracaso, en cambio, se absorbería dentro de la cultura iterativa del programa, pero aun así retrasaría el trabajo en reabastecimiento y preparación de misiones lunares.

La siguiente fase del desarrollo de Starship

Starship sigue siendo un programa de ingeniería en movimiento, con futuras variantes ya en preparación. Eso hace que Version 3 sea tanto un destino como un punto intermedio. Es un vehículo más potente, más alto y más refinado que las versiones anteriores, pero no se presenta como la respuesta final.

Lo que distingue esta fase es la presión creciente para convertir la velocidad de desarrollo en capacidad utilizable. SpaceX ya ha demostrado que puede construir rápido, rediseñar rápido y probar con agresividad. El desafío más difícil es demostrar que estas iteraciones convergen en un cohete que pueda reutilizarse de forma rutinaria y respaldar misiones que dependan del reabastecimiento orbital, el transporte de carga y las operaciones lunares.

La prueba de carga en Starbase sugiere que la empresa está cerca de averiguar qué puede hacer Version 3. Cuando vuele, el resultado se medirá menos por el espectáculo bruto que por si el vehículo acerca a Starship a convertirse en un sistema funcional de transporte espacial, y no solo en el cohete experimental más grande del mundo.

Este artículo se basa en un reporte de Ars Technica. Leer el artículo original.

Originally published on arstechnica.com