La segunda inmovilización del Vulcan está cambiando el cálculo de lanzamientos del Pentágono
La Fuerza Espacial de EE. UU. está reevaluando cómo asigna algunos de sus lanzamientos de seguridad nacional más importantes después de repetidos problemas con el cohete Vulcan de United Launch Alliance. En declaraciones difundidas el 15 de abril, el jefe de Space Systems Command, teniente general Philip Garrant, dijo que los problemas recientes con Vulcan influirán directamente en cómo el ejército piensa la futura contratación de lanzamientos.
Eso importa porque Vulcan no es un programa secundario. Es uno de los dos cohetes principales en los que confía la Fuerza Espacial para colocar satélites de alto valor en órbita, junto con el Falcon 9 de SpaceX. Aproximadamente la mitad de los grandes lanzamientos del servicio en los próximos cuatro años están actualmente asignados a Vulcan, lo que le da al vehículo un papel central en el acceso militar al espacio.
Las preocupaciones de fiabilidad ya afectan la estrategia de compras
Vulcan solo ha volado cuatro veces desde su debut en enero de 2024, a pesar de una cartera de pedidos que se acerca a 70 lanzamientos. Dos de esos cuatro vuelos experimentaron anomalías relacionadas con un propulsor de combustible sólido. En el primer incidente, durante una misión de octubre de 2024, la tobera de escape de un propulsor se desprendió. Un problema similar parece haberse repetido en un lanzamiento de febrero de 2026.
Ambas misiones alcanzaron sus órbitas objetivo, pero ese resultado no ha eliminado la preocupación de fondo. Los problemas repetidos de hardware en un cohete utilizado para misiones militares plantean dudas no solo sobre vuelos individuales, sino sobre la confianza en el calendario, la ejecución industrial y la capacidad de sostener una cadencia confiable. Una fuente de la industria citada en el texto candidato dijo que la Fuerza Espacial quizá no vuele otra misión en Vulcan antes de fin de año.
Los comentarios de Garrant dejan claro que la consecuencia ya no se limita a revisiones de ingeniería. El rendimiento del vehículo de lanzamiento ahora está dando forma a las decisiones de adquisición. Desde la perspectiva militar, un cohete que tiene éxito técnicamente pero sigue acumulando retrasos o inmovilizaciones sigue creando riesgo estratégico cuando los satélites esperan para volar.
SpaceX puede salir beneficiada si la disponibilidad pasa a ser decisiva
La cuestión central para el Pentágono no es solo qué cohete puede volar, sino cuál puede hacerlo cuando una nave está lista. Ese énfasis favorece a los proveedores con mayor cadencia y menos preguntas sin resolver. En ese entorno, SpaceX está bien posicionada para absorber misiones que de otro modo podrían seguir con ULA.
El texto candidato sugiere que un número significativo de lanzamientos podría pasar de ULA a SpaceX, especialmente si el calendario de regreso al vuelo de Vulcan se estira aún más. Incluso sin un cambio formal de política, la presión del calendario por sí sola puede redirigir el negocio. Si los satélites están terminados y listos para lanzarse, la Fuerza Espacial tiene un fuerte incentivo para emparejarlos con el vehículo más disponible.
Esto marcaría un cambio notable en un mercado en el que ULA mantuvo durante mucho tiempo una reputación de servicio de lanzamiento fiable para seguridad nacional. Los programas Atlas V y Delta IV de la compañía construyeron esa posición durante casi dos décadas, y el texto fuente señala que ninguna misión de ULA ha fallado en poner su carga útil en órbita. Pero el capital reputacional en el sector de lanzamientos solo dura mientras el rendimiento actual lo sostenga.
Una señal más amplia para la próxima competencia
La historia más grande es lo que este episodio puede significar para la próxima ronda de adjudicaciones de servicios de lanzamiento del Pentágono. Garrant dijo que la experiencia reciente de Vulcan influirá “absolutamente” en el pensamiento de los militares. Eso apunta a un entorno de contratación en el que la certeza en los plazos y la fiabilidad demostrada del hardware pesan todavía más.
Para el Departamento de Defensa, el acceso al espacio no es solo un problema de transporte. Es una cuestión de preparación vinculada a comunicaciones, alerta temprana de misiles, vigilancia y otras misiones que no pueden retrasarse indefinidamente por contratiempos de lanzadores. Un vehículo que permanece inmovilizado durante meses complica la planificación de toda la arquitectura espacial de seguridad nacional.
ULA todavía tiene tiempo para recuperarse, y la historia de la empresa garantiza que seguirá siendo una fuerza importante en el mercado. Pero la última inmovilización del Vulcan ha cambiado el tono de la conversación. El Pentágono ya no habla solo de un contratiempo técnico temporal. Está valorando abiertamente cómo esos contratiempos deberían cambiar quién obtiene el próximo contrato de lanzamiento y cuántas misiones debería llevar cualquier proveedor.
- Vulcan ha volado cuatro veces desde enero de 2024 y tuvo anomalías en los propulsores en dos vuelos.
- La Fuerza Espacial dice que esos problemas influirán en las futuras decisiones de compra de lanzamientos.
- SpaceX podría ganar más misiones si la disponibilidad de calendario se convierte en el factor decisivo.
Este artículo se basa en la cobertura de Ars Technica. Leer el artículo original.





