La energía solar va camino a convertirse en la mayor fuente de electricidad durante la próxima década, según una perspectiva de BloombergNEF descrita en el informe proporcionado. El argumento básico es sencillo: la solar sigue abaratándose, y esa trayectoria de costos se vuelve difícil de igualar para las fuentes de generación rivales solo por razones económicas.

Sin embargo, la misma previsión apunta a un futuro energético más complejo que una simple victoria de la energía limpia. Un aumento histórico de la demanda de electricidad, impulsado en parte por la inteligencia artificial y la electrificación de grandes industrias, podría preservar un papel importante para los combustibles fósiles mucho más allá del punto en que la solar tome la delantera. En otras palabras, la solar podría dominar la próxima era de crecimiento energético sin desplazar por completo los combustibles a los que está superando.

Por qué la solar sigue avanzando

El informe citado en el material de origen proyecta otra caída del 30% en los costos de los paneles solares para 2035. Si esa tendencia se mantiene, la solar seguiría un patrón que ya ha transformado los mercados eléctricos de todo el mundo: a medida que la fabricación escala y la instalación se acelera, los costos bajan más, creando un ciclo de refuerzo de la adopción.

En la cobertura destacan dos impulsores. Uno es la política industrial de China, que ha apoyado la fabricación y ha contribuido a un exceso de oferta global que presionó los precios a la baja. El otro es la propia producción en masa. A medida que se instala más capacidad solar, fabricantes y desarrolladores siguen reduciendo costos mediante la escala, las mejoras de proceso y los efectos de aprendizaje. Un ejecutivo de BloombergNEF citado en la historia dice que la solar se ha vuelto incluso más barata más rápido que el patrón habitual en el que los costos disminuyen con cada duplicación de la capacidad instalada.

Las consecuencias económicas ya son visibles. El informe señala a Pakistán, que añadió 25 gigavatios de solar en los últimos dos años después de que los precios del gas natural subieran con fuerza tras la invasión rusa de Ucrania. Ese ejemplo sugiere que la expansión solar no es solo una historia de política o de clima; también es una cobertura frente a la volatilidad de los precios del combustible y la dependencia de importaciones.

La demanda de IA cambia la forma de la transición

La narrativa de la energía limpia se vuelve más compleja cuando el foco pasa de los costos promedio a las necesidades específicas de los centros de datos. La infraestructura de IA consume mucha energía, y los operadores de centros de datos valoran un suministro constante y predecible. La perspectiva de BloombergNEF citada en el artículo espera que los centros de datos impulsen adiciones sustanciales en múltiples tecnologías, incluida la solar a escala de red, otras ampliaciones solares, el gas natural e incluso el carbón.

Lo más llamativo es la conclusión del informe de que el gas y el carbón podrían aportar el 51% de la generación incremental de electricidad para centros de datos en 2050. La razón no es que sean más baratos que la solar en una base simple de costo nivelado. Es que pueden funcionar las 24 horas sin requerir las mismas estrategias de equilibrio de las que dependen las renovables variables.

Eso crea una tensión estratégica. El sector digital de más rápido crecimiento también se está convirtiendo en uno de los compradores más influyentes de los futuros mercados eléctricos. Si las hyperscalers y los desarrolladores de centros de datos priorizan la capacidad siempre activa por encima de todo, podrían ayudar a preservar activos fósiles que de otro modo perderían terreno más rápido.

El artículo lo plantea con claridad: las empresas tecnológicas y los constructores de centros de datos podrían tener una influencia desproporcionada sobre qué fuentes de energía siguen siendo viables hasta mediados de siglo. Es un cambio importante. La transición energética ya no está moldeada solo por las empresas eléctricas, los reguladores y los productores de combustibles. También está siendo moldeada por las demandas computacionales de la IA.

Los rivales que intentan llenar el vacío

La solar no es la única tecnología que busca un papel en ese futuro. El informe proporcionado señala que el almacenamiento de larga duración, la geotermia y la energía nuclear están compitiendo por una parte del despliegue de centros de datos. Esas tecnologías resultan atractivas por la misma razón por la que el gas sigue siendo resiliente: pueden ayudar a proporcionar energía firme o flexible que complemente la generación intermitente.

El almacenamiento en baterías, en particular, parece estar ganando impulso. El artículo cita la inclusión por parte de Google de mil millones de dólares en baterías de 100 horas de Form Energy en un proyecto reciente de centro de datos. La geotermia y la energía nuclear también se describen como prometedoras tras recientes ofertas públicas iniciales vinculadas a Fervo Energy y X-energy.

Aun así, el informe sugiere que la fotovoltaica seguirá siendo difícil de superar en costo. Incluso si las tecnologías alternativas de energía firme crecen rápidamente, la economía de la solar puede asegurar que siga siendo la columna vertebral de la nueva generación. La pregunta es si el resto del sistema puede evolucionar lo suficientemente rápido como para reducir la dependencia del respaldo fósil a medida que se dispara la demanda.

Lo que realmente dice la previsión

La conclusión importante no es que la solar esté fracasando de algún modo en ganar. Al contrario, el material de origen presenta a la solar como la líder clara en costos y la probable mayor fuente de energía para 2035. La verdad más dura es que liderar en capacidad instalada o generación total no resuelve automáticamente el problema de la fiabilidad, el crecimiento de la carga o el diseño del sistema.

Los centros de datos de IA están exponiendo esa diferencia en tiempo real. Su demanda eléctrica está ayudando a crear nuevas oportunidades para las renovables a enorme escala, pero también está reforzando el caso de las fuentes despachables que pueden operar de forma continua. Ese efecto doble podría ralentizar el retiro de la infraestructura fósil incluso cuando la solar se expande de manera drástica.

Para los responsables de políticas y los inversores, esto significa que la próxima fase de la transición energética podría depender menos de demostrar la competitividad de la solar y más de resolver el desafío de integración a su alrededor. Si el almacenamiento, la transmisión, la geotermia, la nuclear y otros recursos de equilibrio avanzan lo suficientemente rápido, el ascenso de la solar podría traducirse en un desplazamiento más profundo de los combustibles fósiles. Si no lo hacen, la solar podría convertirse en la mayor fuente de energía en un sistema que aún depende en gran medida del gas y el carbón cuando la demanda digital alcanza su pico.

La previsión descrita en el informe capta bien esa contradicción. La solar está ganando en precio. Pero la forma del sistema eléctrico alrededor de la IA puede determinar cuán completa será esa victoria.

Este artículo se basa en la cobertura de TechCrunch. Lee el artículo original.

Originally published on techcrunch.com