Una misión a Marte de 11 años termina no con una despedida planificada, sino con una señal perdida

NASA ha dado por terminados los esfuerzos para recuperar la nave espacial MAVEN tras meses de intentos infructuosos de restablecer el contacto con el orbitador marciano. La nave, que había estado operando en Marte durante 11 años y supuestamente se encontraba en excelentes condiciones, perdió contacto después de pasar detrás del planeta durante una ocultación rutinaria el 6 de diciembre.

La pérdida fue abrupta. El apagón de comunicaciones debía durar menos de una hora, pero MAVEN no volvió a conectarse cuando reapareció. Eso activó los procedimientos de contingencia mientras los equipos en la Tierra intentaban escuchar señales débiles y enviar comandos sin confirmación de que la nave los estuviera recibiendo.

Una misión duradera y exitosa

MAVEN, sigla de Mars Atmosphere and Volatile Evolution, se lanzó en 2013 y llegó a Marte en 2014. Su misión era estudiar cómo la atmósfera marciana interactúa con el viento solar, una línea de investigación clave para entender cómo Marte perdió con el tiempo gran parte de su antigua atmósfera.

Según el estándar de la exploración planetaria, la misión fue un éxito claro. Superó con creces su misión principal original y siguió devolviendo ciencia valiosa más de una década después de su llegada. Ese largo servicio es una de las razones por las que el silencio resultó tan impactante. Las misiones de NASA en otros mundos a menudo siguen funcionando durante años más allá de su vida útil prevista, y nada en el informe sugiere que MAVEN hubiera mostrado un deterioro evidente antes del fallo.

Lo que NASA aún sabe, y lo que quizá nunca sepa

Funcionarios de NASA dijeron que los ingenieros lograron recuperar fragmentos de telemetría y datos de desplazamiento Doppler de señales registradas después de que la nave debería haber reaparecido. Esos fragmentos se extrajeron de señales grabadas con ayuda del Jet Propulsion Laboratory. Los investigadores también están revisando datos que MAVEN transmitió antes de que Marte bloqueara la señal.

Esas pruebas podrían ayudar a acotar el rango de fallos posibles, pero el informe deja claro que quizá nunca surja una explicación definitiva. Con datos limitados y sin un enlace bidireccional restablecido, los investigadores pueden acabar reconstruyendo los últimos momentos a partir de indicios incompletos.

El anuncio de NASA marca la transición de los intentos de rescate a las actividades de desmantelamiento. En términos prácticos, eso significa que la agencia ya no espera que la nave vuelva al servicio.

El final silencioso de una exploradora resistente

Existe un tipo particular de pérdida asociado a las misiones del espacio profundo que fallan de forma repentina después de años de operaciones rutinarias. La ciencia puede estar lo suficientemente completa como para considerar la misión un éxito, pero el final sigue pareciendo inconcluso porque no hay una transmisión final ni una secuencia de apagado planificada, solo silencio.

Ese es el tono con el que termina MAVEN: una nave espacial que pasó más de una década orbitando Marte, funcionando bien, y luego desapareció durante un evento orbital de lo más ordinario. Para el equipo de la misión, ese tipo de final puede ser más difícil que una conclusión controlada porque no ofrece ni cierre ni certeza.

Aun así, MAVEN deja un historial logrado. Ayudó a redefinir la comprensión de la atmósfera marciana y sobrevivió mucho más allá de sus expectativas de referencia. La decisión de NASA de dejar de intentar الاتصال con ella cierra el capítulo operativo, pero no el legado científico de la misión.

  • MAVEN perdió contacto tras una ocultación rutinaria detrás de Marte el 6 de diciembre
  • NASA ha cesado ahora los esfuerzos de recuperación y ha iniciado actividades de desmantelamiento
  • La nave se lanzó en 2013 y llegó a Marte en 2014
  • Los ingenieros recuperaron fragmentos de telemetría y datos Doppler, pero la causa raíz puede seguir sin aclararse

Este artículo se basa en una información de Ars Technica. Lee el artículo original.

Originally published on arstechnica.com