Tras un gran pago, la próxima batalla es sobre cómo opera Meta

Meta regresa a los tribunales en Nuevo México para una segunda fase, potencialmente más trascendental, de un caso sobre seguridad infantil que ya le costó a la empresa 375 millones de dólares. Esta nueva etapa no trata principalmente de dinero. Se trata de si un juez debe obligar a cambiar la forma en que Facebook, Instagram y WhatsApp funcionan para los usuarios del estado.

El fiscal general de Nuevo México, Raúl Torrez, ha presentado el caso como un esfuerzo por modificar las prácticas comerciales, no solo por cobrar daños y perjuicios. Esa distinción es importante. Las grandes sanciones económicas pueden doler, pero no siempre cambian el diseño del producto ni los incentivos corporativos. El argumento del estado es que las medidas dirigidas a funciones centrales de la plataforma podrían tener una relevancia más amplia para la forma en que las empresas de redes sociales abordan la seguridad de los menores.

Las medidas propuestas alcanzan el diseño del producto y su aplicación

Se espera que el juicio que comienza en Santa Fe dure tres semanas. Según la descripción informada de las solicitudes del estado, Nuevo México quiere que la corte ordene a Meta implementar verificación de edad para los usuarios en el estado, prohibir el cifrado de extremo a extremo para los menores de 18 años, limitar a 90 horas mensuales el tiempo de esos usuarios en los servicios de Meta, restringir funciones de diseño que amplifican la interacción, como el desplazamiento infinito y la reproducción automática, y exigir a la empresa detectar el 99 por ciento del nuevo material de abuso sexual infantil.

Esos cambios solicitados tocan casi todas las grandes líneas de fractura de la política digital: verificación de edad, privacidad, participación algorítmica, estándares de moderación y responsabilidad de la plataforma. Incluso si cualquier orden final se aplicara solo a Meta y a sus operaciones en Nuevo México, el litigio podría convertirse en un campo de pruebas para medidas que legisladores y reguladores han debatido en otros lugares pero rara vez han impuesto por vía judicial.