Una propuesta de gasto histórica con prioridades tecnológicas claras
El Pentágono ha presentado lo que Defense News describe como una propuesta presupuestaria de 1,5 billones de dólares para el año fiscal 2027, un aumento interanual del 42% y la mayor solicitud de presupuesto militar de la historia moderna. El tamaño de la solicitud es significativo en sí mismo, pero la distribución del dinero puede ser aún más reveladora. Según funcionarios del Pentágono citados en el informe, el plan se centra en la defensa antimisiles, los drones, la inteligencia artificial, la infraestructura de datos y la base industrial de defensa.
La propuesta presupuestaria fue presentada por Jules J. Hurst III, identificado en el informe como subsecretario de guerra y director financiero. Describió la solicitud como una “inversión generacional” en un momento en que los adversarios de Estados Unidos avanzan por aire, tierra, mar, espacio y ciberespacio, mientras la base industrial se ha visto tensionada por años de inversión insuficiente.
Golden Dome, drones e IA pasan al frente
La propuesta eleva el “Golden Dome” de la administración, descrito en el informe como un escudo de defensa nacional de múltiples capas, a una de las prioridades de financiamiento más visibles. También pone un fuerte énfasis en la guerra con drones y en los sistemas de apoyo necesarios para operar en entornos disputados.
Según las cifras reportadas, 53.600 millones de dólares irían a plataformas autónomas de drones y logística en entornos disputados. Otros 21.000 millones se destinarían a municiones, tecnología antidrones y sistemas avanzados, incluidos Collaborative Combat Aircraft y el MQ-25. El paquete también asignaría 64.500 millones de dólares a municiones de próxima generación, como misiles, vehículos blindados y helicópteros, incluidos programas como los interceptores Patriot y THAAD, los Precision Strike Missiles y el Armored Multi-Purpose Vehicle.
En conjunto, esas partidas dejan inusualmente explícitas las prioridades del Pentágono. El departamento no solo está comprando más de la misma fuerza. Está destinando recursos sustanciales a sistemas autónomos, defensa aérea y antimisiles en capas, y a la capacidad industrial necesaria para sostenerlos.




