Una reforma estructural entra en su fase final de diseño

La Fuerza Espacial de Estados Unidos afirma que está acercándose a un hito clave en su esfuerzo por reorganizar la forma en que gestiona las adquisiciones, con las partes restantes de una nueva estructura basada en carteras previstas para cobrar forma en aproximadamente los próximos dos meses. La actualización, reportada por Breaking Defense desde el Space Symposium en Colorado Springs, provino del teniente general Philip Garrant, jefe del Space Systems Command.

El servicio planea crear nueve oficinas de Portfolio Acquisition Executive, o PAE, y ya ha anunciado seis de ellas. Las tres finales, según Garrant, deberían resolverse pronto, con información más concreta esperada en el marco de tiempo “más o menos en junio”. Esas oficinas cubrirán Space Control; Electronic Warfare, Cyber Warfare and Orbital Warfare; e Integration.

La reorganización pretende mejorar cómo la Fuerza Espacial ejecuta su misión de adquisiciones. Pero, a juzgar por los comentarios de Garrant, el esfuerzo no es solo un ejercicio de redibujar organigramas. También implica resolver solapamientos de personal, aclarar las relaciones de reporte y limpiar la forma en que organizaciones como Space Systems Command y la Space Development Agency interactúan entre sí.

Del diseño a la capacidad operativa plena

También hay un plazo definido más adelante. Garrant dijo que el jefe de adquisiciones del Pentágono, Michael Duffey, espera que la nueva estructura alcance la capacidad operativa plena para el 27 de noviembre. Ese objetivo convierte lo que de otro modo podría parecer una reorganización abstracta en un esfuerzo de implementación con plazo definido.

En la adquisición de defensa, los plazos importan porque las estructuras de gestión de programas afectan directamente la rapidez con que pueden avanzar los requisitos, los contratos, la supervisión y la autoridad de decisión. Un modelo basado en carteras suele estar pensado para aclarar la rendición de cuentas y alinear la toma de decisiones en torno a áreas de misión en lugar de una estructura burocrática más fragmentada.

Que el nuevo esquema mejore la velocidad o los resultados dependerá de la ejecución, pero el hecho de que la Fuerza Espacial esté cerca de completar el mapa de carteras sugiere que el servicio ve la reforma de adquisiciones como central para su madurez como rama militar.

Un problema de personal acompaña al problema del organigrama

Las declaraciones de Garrant también dejaron claro que la estructura es solo una parte del desafío. Space Systems Command intenta reconstruir una fuerza laboral de adquisiciones debilitada por reducciones vinculadas al DOGE de Elon Musk y al Deferred Resignation Program, o DPR, del Pentágono.

Según el informe, SSC ahora opera con límites de contratación levantados y planea incorporar a menos de 1.000 empleados, lo que equivale a varios cientos de contrataciones, tanto para cubrir puestos vacantes como para dotar nuevos cargos. Alrededor de 200 de ellos son cargos completamente nuevos, muchos vinculados a nuevos programas que entran en el plan presupuestario de cinco años.

Ese esfuerzo de contratación es significativo por derecho propio. El rediseño organizacional puede fracasar si no va acompañado de suficiente personal capacitado para operar la nueva estructura. Garrant dijo que SSC ha afrontado el reto de contratar a 100 personas al mes para alcanzar sus objetivos. Ese es un ritmo agresivo para una fuerza laboral de adquisiciones especializada, especialmente en un mercado donde el talento técnico y de gestión de programas es muy demandado.

Por qué importa el solapamiento

Un problema práctico que Garrant destacó es la presencia de personal de SSC trabajando para la Space Development Agency y viceversa. Su comentario de que “tenemos que poner en orden los libros” apunta a un problema de reforma común en organizaciones en crecimiento: las responsabilidades de misión evolucionan más rápido que los sistemas formales que asignan personas y autoridades.

Para las organizaciones de adquisiciones, las fronteras difusas pueden generar confusión sobre la titularidad, el control presupuestario, la autoridad sobre hitos y la rendición de cuentas de los programas. Si la Fuerza Espacial se mueve hacia un modelo de carteras, desentrañar esos solapamientos es más que una tarea administrativa. Es necesario para que el modelo funcione como se pretende.

Una señal de consolidación institucional

La Fuerza Espacial sigue siendo un servicio relativamente joven en comparación con las demás ramas militares, y la reforma de adquisiciones ha sido una de las pruebas más claras de si puede construir instituciones duraderas en torno a su misión. Los programas espaciales son costosos, tecnológicamente complejos y están estrechamente vinculados a prioridades más amplias de seguridad nacional. Eso hace que la arquitectura de la contratación y la gestión de programas sea inusualmente trascendental.

La nueva estructura PAE parece ser un intento de aportar mayor coherencia a esa arquitectura. Al organizarse en torno a carteras definidas, el servicio podría estar buscando mejorar tanto la supervisión como la capacidad de respuesta a medida que se expanden las nuevas áreas de misión en espacio, ciber, guerra electrónica y órbita.

Al mismo tiempo, el impulso de contratación muestra que ninguna cantidad de reforma estructural puede sustituir la capacidad. Si SSC debe tanto cubrir bajas como dotar nuevos programas, entonces la reorganización está ocurriendo bajo presión operativa y no en un período de calma burocrática.

Qué vigilar a continuación

La señal inmediata a seguir es el anuncio previsto para junio sobre la forma organizativa final. Eso mostrará si las tres últimas oficinas de carteras están definidas con claridad y cómo la Fuerza Espacial pretende reconciliar funciones entre organizaciones de adquisiciones conectadas.

El segundo marcador es el ritmo de contratación. Incorporar a varios cientos de personas, incluyendo unos 200 cargos nuevos, será esencial si el servicio quiere que el nuevo sistema sea más que una reorganización formal. La medida final llegará a finales de noviembre, cuando el Pentágono espera que la estructura de carteras esté plenamente operativa.

En conjunto, los comentarios del Space Symposium sugieren que la Fuerza Espacial entra en una fase decisiva: pasar de la reforma de adquisiciones como concepto a la reforma de adquisiciones como modelo operativo, mientras intenta reconstruir la capacidad humana necesaria para que ese modelo funcione.

Este artículo se basa en reportes de Breaking Defense. Leer el artículo original.

Originally published on breakingdefense.com