SOUTHCOM está formalizando la autonomía como función de comando regional
El Comando Sur de Estados Unidos está poniendo en marcha un nuevo elemento dedicado a la autonomía y a las operaciones no tripuladas, lo que marca otro paso en el esfuerzo de las fuerzas armadas estadounidenses por convertir los sistemas autónomos de un conjunto de herramientas útiles en una función de comando más integrada. La nueva organización, llamada Autonomous Warfare Command, se está creando para conectar misiones tácticas con resultados operativos de más largo plazo mediante plataformas autónomas, semiautónomas y no tripuladas.
Según el anuncio del comando, la iniciativa fue ordenada por el comandante del SOUTHCOM, el general Francis L. Donovan. Una vez que esté plenamente operativa, la nueva unidad tendrá la tarea de emplear sistemas autónomos y no tripulados para contrarrestar amenazas en distintos dominios. La declaración no especificó cuándo alcanzará la plena capacidad operativa la organización, pero sí dejó claro que SOUTHCOM considera la autonomía central para las operaciones futuras en su área de responsabilidad.
Un conjunto de misiones regionales está impulsando el diseño
SOUTHCOM cubre el Caribe, Centroamérica y Sudamérica, una región definida por terrenos variados, accesos marítimos, socios dispersos y una amplia gama de misiones. Donovan dijo que esas condiciones convierten al área en un lugar natural para innovar. El comando también subrayó que los socios regionales están deseosos de colaborar y son receptivos a las nuevas tecnologías.
El lenguaje de misión de la nueva unidad sugiere que SOUTHCOM piensa en la autonomía menos como un programa estrecho de drones y más como un modelo operativo multidominio. La declaración de Donovan hizo referencia a actividades que se extienden “desde el fondo marino hasta el espacio y a través del dominio cibernético”, lo que indica que las ambiciones del comando no se limitan a los sistemas aéreos. El énfasis está en usar el ecosistema de defensa estadounidense en un sentido amplio y la cooperación con socios para superar las amenazas a la seguridad regional.
Eso importa porque el perfil de misión de SOUTHCOM difiere del de los comandos centrados en la confrontación con grandes potencias en Europa o en el Indo-Pacífico. En esta región, la autonomía puede ser especialmente valiosa en vigilancia persistente, monitoreo marítimo, apoyo a socios, operaciones contra redes y respuesta ante desastres en áreas geográficamente dispersas.
Las misiones contra cárteles y de desastre son prioridades explícitas
El anuncio vinculó el futuro comando con áreas de misión concretas, incluidas las labores junto a aliados y socios para degradar redes narcoterroristas y de cárteles, así como para responder a desastres nacionales. Son pistas importantes sobre cómo SOUTHCOM pretende utilizar esta nueva capacidad. En lugar de presentar la guerra autónoma como una meta abstracta de modernización, el comando la vinculó a misiones que ya son centrales en su cartera.
Ese enfoque puede ampliar la utilidad de la unidad. Los sistemas autónomos y semiautónomos pueden apoyar el monitoreo, la logística, las comunicaciones y el conocimiento de la situación en escenarios humanitarios y de desastre, del mismo modo que en contextos más adversarios. El lenguaje público de SOUTHCOM indica que quiere una estructura de comando lo bastante flexible como para servir tanto en contextos de seguridad como de respuesta a emergencias en el hemisferio.
La atención a los resultados a largo plazo también es notable. El comando no se describe simplemente como operador de sistemas no tripulados, sino como un puente entre el empleo táctico y el efecto estratégico. Eso sugiere que SOUTHCOM quiere una mejor integración entre experimentación, adquisición, uso operativo y asociaciones regionales.
La nueva unidad encaja en una tendencia más amplia de mayor énfasis de Estados Unidos en la región
La creación del Autonomous Warfare Command coincide con una ampliación más amplia de las capacidades estadounidenses en el hemisferio. El texto fuente señala que la Fuerza Espacial de Estados Unidos activó formalmente su componente sur en enero, estableciendo el papel de Space Forces Southern en el apoyo a capacidades espaciales en todo el hemisferio occidental.
El artículo también destaca el papel del US Space Command en una reciente operación de alto riesgo para capturar al líder venezolano Nicolás Maduro, en la que se emplearon capacidades espaciales, incluidas comunicaciones por satélite y posición, navegación y tiempo. En ese contexto, la nueva unidad de SOUTHCOM enfocada en la autonomía parece menos un experimento aislado y más otra capa en un esfuerzo más amplio por profundizar las operaciones regionales habilitadas tecnológicamente.
Ese patrón refleja una lección institucional hacia la que el Pentágono se ha movido durante años: las tecnologías militares emergentes son más útiles cuando los comandos crean estructuras dedicadas que puedan incorporarlas a la doctrina, al trabajo con socios y a la planificación cotidiana. Anunciar un nuevo comando en lugar de un proyecto piloto señala que SOUTHCOM quiere que la autonomía se operacionalice, no solo que se pruebe.
Qué viene después
Antes de que la unidad alcance su pleno lanzamiento, SOUTHCOM, los servicios militares y el Defense Autonomous Warfare Group del Departamento de Defensa colaborarán para identificar la experiencia y las capacidades necesarias para integrar por completo la nueva organización en el conjunto de misiones del comando. Esa fase preparatoria es importante porque los programas de autonomía a menudo tropiezan menos por falta de hardware que por falta de integración: autoridades poco claras, formación desigual, sistemas de datos desconectados y conceptos de operación inciertos.
El anuncio público deja sin resolver muchos detalles, incluidos los plazos, la estructura de fuerzas y la combinación exacta de sistemas implicados. Pero la dirección es clara. SOUTHCOM está construyendo un hogar organizativo para la autonomía que abarca varios dominios y está explícitamente ligado a misiones regionales, al trabajo con socios y a la superioridad operativa.
Para un comando responsable de una geografía vasta y diversa, eso puede resultar ser el punto. Los sistemas autónomos prometen alcance, persistencia y flexibilidad. Al crear un comando dedicado en torno a ellos, SOUTHCOM señala que esas ventajas ya son lo bastante importantes como para influir en cómo se gestiona la región, no solo en cómo se ejecutan misiones individuales.
Este artículo se basa en información de Defense News. Leer el artículo original.
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