Pakistán incorpora a servicio el primer submarino de la clase Hangor
Pakistán ha puesto en servicio el primero de los ocho submarinos avanzados chinos ordenados en el marco de un prolongado programa de modernización naval, lo que marca un paso importante en el esfuerzo del país por fortalecer su disuasión marítima y ampliar su capacidad de guerra submarina.
El nuevo buque, llamado Hangor, entró en servicio tras una ceremonia celebrada el 30 de abril en Sanya, China. El presidente paquistaní Asif Ali Zardari, el jefe de la Armada de Pakistán, el almirante Naveed Ashraf, y altos funcionarios militares chinos asistieron al acto, según la declaración paquistaní citada por Defense News. La ubicación es notable por sí misma: Sanya alberga una importante base submarina del Ejército Popular de Liberación de China.
La puesta en servicio proporciona a Islamabad la primera plataforma de la que está previsto que se convierta en una flota mayor de ocho submarinos de la clase Hangor. Defense News describió la clase como una variante de exportación del submarino chino Tipo 039A Yuan, un diseño diésel-eléctrico equipado con propulsión independiente del aire, o AIP.
Por qué importa el nuevo submarino
La propulsión independiente del aire es una de las características más significativas del programa. Los submarinos convencionales deben salir periódicamente a la superficie o usar el snorkel para recargar baterías, lo que aumenta el riesgo de detección. Los sistemas AIP reducen esa necesidad y permiten que los buques permanezcan sumergidos durante más tiempo. Esa autonomía puede mejorar la supervivencia y ampliar las opciones para misiones de patrulla, negación y ataque en aguas disputadas.
Defense News informó que los buques de la clase Hangor desplazan unas 2.800 toneladas y están armados con sensores avanzados, torpedos y misiles de crucero antibuque. El informe señaló que los submarinos están pensados para enfrentarse a buques de superficie, otros submarinos e instalaciones en tierra. En la práctica, esa combinación da a Pakistán una plataforma submarina más flexible que una fuerza basada únicamente en submarinos convencionales de menor autonomía.
Para Pakistán, el programa submarino también tiene que ver con la estructura de fuerza. El país opera actualmente una flota de ocho submarinos, incluidos tres minisubmarinos, según el informe. Añadir una nueva clase con mayor autonomía bajo el agua y opciones de ataque más amplias cambia la calidad de la flota, no solo su cantidad.
Un proyecto de defensa a largo plazo entre China y Pakistán
El acuerdo submarino más amplio se firmó en 2015 y se estima en 5.000 millones de dólares. Cuatro de los submarinos se están construyendo en China, mientras que los otros cuatro está previsto que se fabriquen en Pakistán bajo un acuerdo de transferencia de tecnología. Ese componente industrial es central para la importancia del pacto. No se trata solo de una compra llave en mano; también pretende desarrollar capacidad de producción nacional y profundizar la cooperación técnica entre Islamabad y Pekín.
Todos los cuatro submarinos construidos en China están previstos para incorporarse antes de 2028, según Defense News. Ese calendario sugiere que la primera puesta en servicio es menos un punto final que el comienzo de una transición de la flota que durará varios años.
El presidente Zardari describió la incorporación del primer submarino de ataque chino como un “hito histórico” en la modernización naval de Pakistán. Incluso dejando a un lado la retórica política habitual en las adquisiciones militares, la descripción refleja la magnitud del proyecto. Los grandes programas submarinos son costosos, técnicamente exigentes y estratégicamente visibles. Suelen marcar el rumbo de la planificación naval durante décadas.
Implicaciones regionales
La cooperación de defensa entre China y Pakistán se ha extendido durante mucho tiempo a plataformas aéreas, terrestres y navales, y el programa Hangor añade otro elemento importante a esa relación. El informe de Defense News situó el desarrollo en el contexto de la estrecha asociación entre ambos países y del enfoque regional sobre India.
Ese contexto importa porque los submarinos son especialmente relevantes en los equilibrios militares regionales. Son difíciles de detectar, pueden complicar la planificación de un adversario y pueden utilizarse tanto para negar el acceso al mar como para señalizar determinación. Una rama submarina pakistaní más grande y moderna podría, por tanto, tener un efecto que vaya más allá del número de cascos, sobre todo si los buques demuestran fiabilidad y se integran de forma eficaz en operaciones navales más amplias.
El programa también subraya el papel de China como gran proveedor de defensa dispuesto a combinar exportaciones con transferencia de tecnología. Para Pakistán, eso convierte a Pekín no solo en una fuente de hardware, sino también en un socio en la modernización industrial y militar. Para los observadores externos, el proyecto es otro ejemplo de cómo el comercio de defensa puede reforzar una alineación estratégica a largo plazo.
Qué observar a continuación
Las próximas cuestiones clave girarán en torno al ritmo de entrega, la formación, el progreso de la construcción local y la rapidez con la que Pakistán pueda incorporar los nuevos buques al servicio operativo. Los programas de submarinos suelen sufrir retrasos ligados a la complejidad de la construcción naval, las pruebas y la preparación de las tripulaciones. Mucho dependerá de que los buques construidos en China lleguen según lo previsto y de que el esfuerzo de construcción en Pakistán pueda convertir la transferencia tecnológica prometida en capacidad de producción real.
Aun así, la puesta en servicio del Hangor ya es un hito visible. Confirma que el acuerdo de 2015 ha pasado del contrato a la generación de fuerza y ofrece a Pakistán la primera plataforma de un programa diseñado para modernizar una de las partes más estratégicamente importantes de su armada.
Este artículo se basa en reportes de Defense News. Leer el artículo original.
Originally published on defensenews.com


