Oslo se mueve para ampliar el gasto en defensa durante la próxima década
Noruega ha presentado planes para añadir 115.000 millones de coronas, o unos 11.800 millones de dólares, a su gasto en defensa hasta 2035, argumentando que un entorno de seguridad más inestable y el aumento de los costos de los equipos exigen una acumulación de capacidades más rápida que la prevista anteriormente. Si el parlamento lo aprueba, el incremento se incorporará al plan revisado de defensa a largo plazo 2025-2036 del país y ayudaría a situar a Noruega en la senda para cumplir el objetivo de la OTAN de gastar el 3,5% del PIB para 2035.
La propuesta, informada por Breaking Defense, refleja la rapidez con la que la planificación de defensa europea sigue endureciéndose. El gobierno noruego no presenta este gasto adicional como una cobertura simbólica. Lo vincula directamente a las lecciones de la guerra en Ucrania, a la inflación de costos en las adquisiciones militares y a la necesidad de reforzar capacidades más rápido de lo inicialmente previsto.
Cómo se gastaría la nueva financiación
El primer ministro Jonas Gahr Støre lo expuso con claridad al señalar que los costos de los equipos han aumentado y que la guerra en Ucrania ha ofrecido nuevas perspectivas. Según la propuesta, se gastarían 31.000 millones de coronas para 2030, mientras que los 84.000 millones restantes se asignarían entre 2030 y 2035. El presupuesto de defensa de Noruega para 2026 ya asciende a 180.000 millones de coronas, por lo que la financiación adicional ampliaría de forma significativa una trayectoria ascendente ya existente en lugar de empezar una nueva desde cero.
Las prioridades de gasto previstas muestran dónde ve Oslo las brechas más urgentes. Según Breaking Defense, el dinero se destinaría a “municiones críticas para el combate”, incluida la adquisición de misiles Advanced Anti-Radiation Guided Missile - Extended Range para la flota noruega de cazas F-35. El gobierno espera firmar un acuerdo para esos misiles fabricados por Northrop Grumman antes de fin de año, con entregas previstas para 2031 y 2032.
Noruega también quiere utilizar la financiación adicional para acelerar la introducción de nuevos submarinos Type 212CD construidos por ThyssenKrupp Marine Systems, de Alemania, y la adquisición de las dos primeras fragatas Type 26 de guerra antisubmarina producidas por BAE Systems en el Reino Unido. En conjunto, esas prioridades apuntan a un patrón familiar de defensa europea: más municiones, más capacidad marítima y mayor énfasis en la supervivencia y la disuasión en una región cada vez más centrada en Rusia y la seguridad ártica.
Una acumulación impulsada por las expectativas de la OTAN y la geografía regional
Noruega ocupa una posición estratégicamente sensible dentro de la OTAN. Se sitúa en el flanco norte de la alianza, limita con Rusia y desempeña un papel desproporcionado en la seguridad del Atlántico Norte y el Ártico a pesar de su población relativamente pequeña. Esa geografía hace que las inversiones en poder aéreo, guerra submarina y presencia marítima sean especialmente importantes. También significa que los debates de defensa de Noruega tratan de algo más que la protección nacional; están directamente vinculados a las rutas de refuerzo de la alianza, la seguridad de las líneas marítimas y la disuasión en el norte.
El objetivo del 3,5% del PIB citado en la propuesta es notable por sí mismo. Los gobiernos de la OTAN han pasado años bajo presión para aumentar el gasto militar, pero el debate ya no gira solo en torno a alcanzar el antiguo umbral del 2%. En el caso de Noruega, la senda propuesta sugiere que el reparto de cargas en la alianza ahora se está replanteando en torno a un nivel mucho más alto de compromiso sostenido, especialmente para los países en geografías más expuestas.
El lenguaje del gobierno muestra que esto no es solo un ajuste presupuestario, sino una reordenación de prioridades. Breaking Defense señala que el paquete también incluye la cancelación de un programa de drones. Incluso sin muchos detalles sobre esa decisión en el texto de la fuente, la medida indica que Noruega está dispuesta a sacrificar algunos planes para destinar más dinero al poder de fuego inmediato, la modernización de la flota y los sistemas considerados más urgentes en el entorno de amenazas actual.
Por qué la propuesta importa más allá de Noruega
La relevancia del plan noruego va más allá de su cifra principal. Es otro dato que muestra cómo los gobiernos europeos están pasando de la modernización incremental al rearme a largo plazo con urgencia a corto plazo. Esa combinación importa. Programas de adquisición como submarinos y fragatas se extienden durante muchos años, pero la retórica en torno a ellos se vincula cada vez más al riesgo presente y no a ciclos de planificación lejanos.
También hay una implicación industrial. Los misiles AARGM-ER, los submarinos Type 212CD y las fragatas Type 26 conectan la futura estructura de fuerzas de Noruega con la fabricación de defensa de Estados Unidos, Alemania y el Reino Unido. Eso profundiza la interoperabilidad, pero también vincula la preparación a los calendarios de entrega, a la capacidad industrial transfronteriza y a la habilidad de los proveedores para seguir el ritmo de un continente que está comprando más al mismo tiempo.
El parlamento todavía debe aprobar el cambio de financiación y las propuestas de equipo asociadas, por lo que el plan aún no es definitivo. Pero la dirección está clara. Noruega se está preparando para un entorno de seguridad en el que el costo, el tiempo y el riesgo apuntan en la misma dirección: gastar más, comprar municiones más críticas y acelerar antes de lo previsto las capacidades navales y aéreas.
Para Europa, eso se está convirtiendo cada vez menos en una excepción y más en un patrón. Para Noruega, con su exposición ártica y su relevancia de primera línea para la OTAN, es el reconocimiento de que la disuasión ahora requiere no solo voluntad política, sino un compromiso material mucho mayor del que el país esperaba hacer incluso hace poco tiempo.
Este artículo se basa en la cobertura de Breaking Defense. Leer el artículo original.




