Grecia avanza con una gran compra israelí de defensa aérea
Grecia ha aprobado los contratos de adquisición de un sistema de defensa aérea de varias capas valorado en hasta 3.500 millones de euros, o unos 4.000 millones de dólares, procedente de Israel, lo que marca una de las decisiones de defensa más importantes anunciadas por Atenas este año. El paquete se centra en un escudo previsto contra misiles balísticos, amenazas antiaéreas y drones, al que Grecia llama “Escudo de Aquiles”, según declaraciones del ministro de Defensa, Nikos Dendias, difundidas el 23 de julio.
La aprobación es más que un simple pedido de equipo. Señala cómo Grecia está priorizando la defensa aérea y antimisiles en capas como parte central de un esfuerzo de modernización militar a largo plazo. El país ya utiliza sistemas Patriot de Estados Unidos y antiguos sistemas rusos S-300 para su defensa aérea, pero Atenas ahora busca construir una arquitectura más integrada, con radares y misiles israelíes de Rafael y Israel Aerospace Industries formando el centro de la nueva red.
Dendias dijo que el consejo de seguridad nacional de Grecia, conocido como KYSEA, había dado una aprobación inicial a principios de este año y aprobó formalmente los contratos de adquisición el jueves. Agregó que se espera que el sistema esté listo y plenamente operativo dentro de 35 meses a partir de ahora. También dijo que empresas griegas producirán al menos el 25% del sistema, un detalle importante porque vincula la compra no solo con necesidades defensivas inmediatas, sino también con la participación de la industria nacional.
Qué pretende hacer el “Escudo de Aquiles”
El objetivo declarado es un paraguas defensivo de varias capas capaz de hacer frente a varios tipos de amenazas aéreas. Eso incluye misiles balísticos, amenazas aéreas convencionales y drones, que se han convertido en una parte cada vez más destacada de la planificación militar moderna. Una estructura por capas importa porque distintas amenazas vuelan a diferentes velocidades, altitudes y trayectorias. El informe original no ofrece un desglose técnico completo, pero deja claro que el concepto griego está diseñado para combinar varias funciones defensivas en un solo sistema coordinado, en lugar de depender de una sola clase de interceptor.
El énfasis en la capacidad antidrón es especialmente notable. Grecia e Israel ya cooperan en sistemas antidrón y ciberseguridad, según el texto fuente, por lo que la nueva adquisición encaja en un patrón existente de colaboración militar y tecnológica. La decisión también llega en un momento en que muchos ministerios de defensa europeos reevaluan cómo proteger infraestructuras críticas, bases militares y el espacio aéreo nacional frente a sistemas no tripulados de bajo costo, además de amenazas más tradicionales de misiles y aeronaves.
Para Grecia, la elección refleja tanto la geografía y la presión estratégica como la tecnología. El país mantiene un nivel de gasto en defensa elevado en comparación con muchos socios de la OTAN, impulsado por su disputa de larga data con Turquía. El gasto militar ronda el 3,5% del producto interior bruto, señala el informe, situando a Grecia por encima de muchos parámetros aliados. En ese contexto, un escudo integral de defensa aérea puede leerse tanto como una herramienta de disuasión como una medida de modernización.
Parte de un plan de rearme más amplio
Los contratos de defensa aérea se anunciaron junto con otras decisiones de adquisición, lo que refuerza que Atenas no está modernizando de forma fragmentada. Dendias dijo que KYSEA también aprobó la compra de tres aviones de transporte militar C-390 de Embraer, 10 mini-submarinos VICTA de fabricación británica para operaciones especiales, vehículos aéreos no tripulados V-BAT de Estados Unidos y UAV Heron de Israel.
Esas decisiones encajan en un plan griego mucho más amplio de gastar alrededor de 28.000 millones de euros hasta 2036 para modernizar las fuerzas armadas. Ese mismo programa a largo plazo incluye planes para comprar hasta 40 cazas F-35 a Estados Unidos, así como fragatas de Francia e Italia. En conjunto, la agenda apunta a un esfuerzo de recapitalización militar que abarca defensa aérea, transporte aéreo, capacidad naval, operaciones especiales y sistemas no tripulados.
Ese alcance importa porque muestra que la compra de defensa aérea no es una respuesta aislada a una sola amenaza. Forma parte de una estrategia para actualizar varios elementos de fuerza al mismo tiempo y crear una estructura general más moderna. Los aviones de transporte mejoran la movilidad y la logística. Los UAV amplían la vigilancia y la flexibilidad operativa. Las fragatas y los cazas abordan el poder marítimo y aéreo. Un escudo defensivo por capas ayuda a proteger a la fuerza más amplia y al territorio nacional.
Implicaciones industriales y regionales
La promesa de que la industria griega produzca al menos una cuarta parte del sistema de defensa aérea podría convertirse en una de las partes más relevantes del acuerdo si se cumple a gran escala. La participación nacional puede reducir la resistencia política a las importaciones costosas, fortalecer las cadenas de suministro locales y crear una vía para que el mantenimiento y el soporte permanezcan dentro del país. También puede profundizar el papel de Grecia como participante en el sistema y no solo como cliente.
El acuerdo también subraya la solidez de los vínculos de defensa entre Grecia e Israel. Ambos países ya operan un centro de entrenamiento aéreo en territorio griego, realizan ejercicios militares conjuntos anuales y cooperan en áreas como sistemas antidrón y ciberseguridad. Atenas también compró el año pasado 36 sistemas de artillería de cohetes de fabricación israelí por unos 650 millones de euros, según el texto fuente. La aprobación más reciente, por tanto, amplía una relación ya establecida de adquisición y entrenamiento en lugar de abrir una nueva desde cero.
A nivel regional, la medida puede llamar la atención porque combina un gran presupuesto, proveedores israelíes y un calendario de implementación relativamente rápido. Un sistema descrito como plenamente operativo en 35 meses no es solo una idea lejana. Es un objetivo de capacidad a corto o medio plazo que podría transformar la manera en que Grecia gestiona la defensa de su espacio aéreo en los próximos años.
Una decisión de compra con peso estratégico
Las compras de defensa suelen discutirse solo en términos de coste, pero esta decisión tiene un peso estratégico más amplio. Grecia no solo está usando la adquisición para reemplazar equipo antiguo, sino para rediseñar cómo funcionan sus defensas a través de múltiples capas de amenaza. El plan “Escudo de Aquiles” habla directamente de una era en la que los Estados deben prepararse al mismo tiempo para drones, misiles y amenazas aéreas más tradicionales.
Que el programa se entregue según lo previsto determinará cuán transformador será en la práctica. Por ahora, lo que está claro es que Atenas ha asumido un compromiso decisivo. Al aprobar los contratos, incorporar a la industria nacional e insertar el sistema dentro de un marco de modernización más amplio de 28.000 millones de euros, Grecia ha señalado que la defensa aérea integrada pasa al centro de su planificación de seguridad.
Este artículo se basa en un reportaje de Defense News. Leer el artículo original.
Originally published on defensenews.com






