La Búsqueda de Tecnología Contraataque UAS de la Fuerza Aérea
El laboratorio de contraataque de drones dedicado de la Fuerza Aérea de EE. UU. ha emitido una amplia solicitud de información que busca tecnologías novedosas capaces de detectar, rastrear y destruir pequeños sistemas aéreos no tripulados — un reconocimiento formal de la necesidad urgente del ejército de desarrollar soluciones más efectivas contra una amenaza que ha demostrado una efectividad devastadora en conflictos recientes. La solicitud invita presentaciones de contratistas de defensa, instituciones de investigación académica y empresas de tecnología comercial, señalando que la Fuerza Aérea está lanzando una amplia red en busca de enfoques innovadores para un problema que ha superado los sistemas de contramedidas existentes.
Los pequeños UAS — definidos en general como drones comerciales o derivados de comerciales que pesan menos de 55 libras — se han convertido en uno de los sistemas de armas más significativos operacionalmente de la era actual, habiendo sido utilizados extensamente en el conflicto de Ucrania, teatros de Oriente Medio y varios contextos de guerra asimétrica. Su combinación de bajo costo, disponibilidad masiva, capacidad de carga útil cada vez mayor y la dificultad de detectarlos con sistemas de radar tradicionales ha creado una brecha de capacidad que la Fuerza Aérea y el ejército estadounidense más amplio se apresuran a cerrar.
Por Qué los Sistemas Existentes Son Insuficientes
La solicitud de la Fuerza Aérea reconoce implícitamente que los sistemas actuales de contraataque UAS (C-UAS) son inadecuados para el entorno de amenaza. Muchas soluciones existentes fueron diseñadas para abordar perfiles de amenaza específicos — como drones cuadricópteros comerciales guiados por GPS — y tienen dificultades con sistemas UAS más nuevos que utilizan navegación visual, enlaces de comando encriptados o algoritmos de enjambre para complicar las contramedidas de guerra electrónica.
La imposición de costos es otro problema fundamental. Cuando se necesita un misil de $100,000 para derrotar un dron comercial de $300, la asimetría favorece económica y logísticamente al atacante. La solicitud de la Fuerza Aérea enfatiza específicamente el interés en soluciones que aborden el problema del intercambio de costos — ya sea a través de armas de energía dirigida, efectores que puedan enfrentar múltiples amenazas por disparo o sistemas automatizados en capas que reserven interceptores caros para las amenazas de mayor prioridad.
Tecnologías Bajo Consideración
La solicitud cubre un espectro amplio de posibles tecnologías de contraataque UAS, incluyendo sistemas de interferencia y suplantación de radiofrecuencia, sensores de detección acústica y óptica, armas de microondas de alta potencia capaces de desactivar electrónica de drones a distancia, sistemas láser que pueden destruir físicamente las estructuras de aeronaves y interceptores cinéticos diseñados específicamente para el sobre de enfrentamiento UAS pequeño en lugar de adaptarse de defensas aéreas tradicionales.
La inteligencia artificial y la autonomía se destacan explícitamente como áreas de interés. Los plazos de decisión de enfrentamiento con humanos en el ciclo han demostrado ser demasiado lentos contra enjambres de drones, y la Fuerza Aérea desea sistemas capaces de detectar, clasificar e enfrentar amenazas UAS pequeñas con intervención humana mínima mientras se mantiene una supervisión legal y política apropiada de compromisos letales autónomos. Los enfoques de aprendizaje automático para la fusión de sensores — combinando entrada de radar, radiofrecuencia, óptica y acústica — se citan específicamente como áreas de investigación de alta prioridad.
Lecciones de Ucrania y Oriente Medio
Las lecciones operativas que impulsan esta solicitud son explícitas en las comunicaciones públicas del ejército. La experiencia de Ucrania demostró que los drones baratos de primera persona pueden adaptarse para misiones de ataque de precisión contra vehículos blindados, puestos de mando y líneas de logística de manera que infligen bajas desproporcionadas a su costo. Los programas de drones iraníes han proporcionado a fuerzas sustitutivas capacidades UAS que se proliferan y han atacado posiciones estadounidenses en Siria, Iraq y en el mar. Los conflictos también han revelado qué tan rápidamente evolucionan las tácticas, técnicas y procedimientos UAS pequeños mientras los operadores se adaptan a las contramedidas desplegadas.
La Fuerza Aérea está particularmente interesada en soluciones que puedan desplegarse rápidamente y actualizarse en lugar de programas de desarrollo de múltiples años que corren el riesgo de quedar obsoletos en el momento del despliegue. Esta preferencia por la velocidad y adaptabilidad sobre la perfección refleja el aprendizaje institucional de programas que tardaron demasiado en desarrollarse y desplegaron capacidades contra amenazas que ya no existían en su forma original.
Respuesta Industrial y Base de Investigación
La base industrial de tecnología de defensa ha estado movilizando capacidades C-UAS a un ritmo sin precedentes. Las empresas que van desde Raytheon y L3 Technologies hasta startups como D-Fend Solutions y Dedrone han desarrollado e implementado sistemas durante los últimos años. Los programas de investigación universitaria enfocados en sistemas autónomos, guerra electrónica y fusión de sensores también probablemente respondan, ya que la solicitud explícitamente invita enfoques académicos novedosos. La Fuerza Aérea ha indicado que seguirá la solicitud de información con acuerdos de investigación específicos y competencias de prototipos para las tecnologías más prometedoras identificadas a través del proceso.
Este artículo se basa en reportes de Breaking Defense. Lea el artículo original.



