El regreso del sarampión pone a prueba un hito de salud pública

Durante un cuarto de siglo, Estados Unidos ha tratado la eliminación del sarampión como uno de sus logros más claros de la era de las vacunas. Ese estatus, declarado en 2000, no significaba que el virus hubiera desaparecido por completo. Significaba que la transmisión doméstica sostenida se había detenido y que los sistemas de salud pública podían contener los casos importados antes de que se arraigaran. Un nuevo análisis sugiere que ese estándar está ahora bajo una presión seria.

Investigadores del Boston Children’s Hospital, en un artículo publicado en The Lancet, evaluaron los mismos siete indicadores que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. establecieron para seguir si el país seguía en camino después de declararse la eliminación del sarampión. Su conclusión es contundente: EE. UU. ya ha incumplido cuatro de esos indicadores, mientras que los tres restantes son vulnerables si continúa la transmisión actual.

La advertencia llega tras un patrón prolongado de brotes que comenzó en Texas en enero de 2025 y luego se extendió ampliamente. Según el análisis resumido en el informe original, los brotes ya han alcanzado 45 estados. Los investigadores sostienen que el sarampión en EE. UU. ya no se comporta como una serie de focos aislados vinculados principalmente a los viajes. En cambio, los datos apuntan a un resurgimiento doméstico más amplio con transmisión sostenida durante más de un año.

Qué muestran los indicadores

El marco de los CDC fue diseñado para medir algo más que el número de casos que encabezan las noticias. También pregunta si las infecciones son mayoritariamente importadas, si los brotes siguen siendo pequeños y si las cadenas de transmisión permanecen limitadas. En varias de esas medidas, EE. UU. parece ahora muy lejos de los umbrales asociados con la eliminación.

Un indicador exige menos de un caso de sarampión por cada 10 millones de personas. El nuevo análisis dice que EE. UU. tenía aproximadamente 93 casos por cada 10 millones de personas a comienzos de 2026, muy por encima de ese límite. Otro parámetro espera que la mayoría de los casos provengan del extranjero, reflejando importaciones y no transmisión doméstica. Sin embargo, desde comienzos de 2025, solo entre el 6% y el 7% de los casos de sarampión en EE. UU. fueron importados, según el estudio, lo que significa que la inmensa mayoría surgió de la transmisión dentro del país.

El panorama de brotes también ha cambiado drásticamente. El marco de eliminación preveía solo un número limitado de brotes y grupos pequeños. En cambio, los investigadores informan que 48 brotes en 2025 produjeron más de 2.000 casos, y que a comienzos de 2026 ya se habían visto al menos 19 brotes que causaron muy por encima de 1.000 casos adicionales. Esas cifras muestran no solo persistencia, sino escala.

En conjunto, los indicadores sugieren que EE. UU. ya no opera desde la fuerte posición de contención que tenía cuando se recertificó su estatus de eliminación del sarampión en 2011. En ese momento, el país cumplía las siete medidas. La nueva evaluación dice que la mayoría están ahora prácticamente en rojo.