Un objetivo terapéutico difícil podría tener un nuevo método de administración

Ingenieros del MIT han desarrollado una formulación oral de fármaco con aspecto de gel diseñada para recubrir el revestimiento del esófago después de ser ingerida, creando una forma de llevar el medicamento directamente a través del tejido. El trabajo aborda un problema de larga data en la medicina gastrointestinal: las afecciones que afectan al esófago suelen ser difíciles de tratar de manera local, por lo que a los pacientes se les administran con frecuencia fármacos sistémicos que circulan por todo el cuerpo y pueden producir efectos secundarios más amplios.

La nueva formulación, descrita en un estudio publicado en Nature Biomedical Engineering, combina un hidrogel con ingredientes destinados a favorecer una absorción rápida. Los investigadores afirman que la plataforma podría usarse para administrar anticuerpos como infliximab, así como otros anticuerpos o fármacos de molécula pequeña. Giovanni Traverso, profesor asociado de ingeniería mecánica en el MIT y gastroenterólogo en el Brigham and Women’s Hospital, señaló que el objetivo es facilitar la creación de terapias más eficaces para pacientes con enfermedades del esófago.

Por qué ha sido difícil medicar el esófago directamente

El esófago no es un lugar fácil de atacar con la medicina oral convencional. Los fármacos que se toman por vía oral suelen continuar hacia el estómago y los intestinos, mientras que las terapias inyectables se distribuyen de forma sistémica. Eso deja relativamente pocas opciones para los trastornos localizados en el propio tejido esofágico. Entre las afecciones destacadas por los investigadores está la esofagitis eosinofílica, un trastorno inflamatorio a menudo desencadenado por alergias alimentarias que puede estrechar el esófago hasta dificultar o imposibilitar la deglución. La enfermedad de Crohn también puede inflamar el esófago.

Los enfoques de tratamiento actuales a menudo dependen de fármacos sistémicos, incluido infliximab, un anticuerpo que neutraliza la proteína inflamatoria TNF-alfa. Estos tratamientos pueden ayudar, pero también implican concesiones porque afectan la actividad inmunitaria de forma más amplia. Según el equipo del MIT, un método que coloque el fármaco directamente en el tejido enfermo podría reducir esos efectos no deseados al tiempo que mejora la administración local.

Esa es la importancia práctica de la nueva formulación en gel. En lugar de intentar que una pastilla o líquido tradicional permanezca en el esófago, la plataforma está diseñada para adherirse al revestimiento mucoso después de la deglución. Una vez allí, puede facilitar el paso del agente terapéutico a través del tejido. El concepto es sencillo, pero el desafío es de ciencia de materiales: la formulación tiene que recubrir con eficiencia, permanecer en su sitio el tiempo suficiente para importar y aun así permitir que el fármaco entre en el tejido diana.

Un enfoque de plataforma, no un resultado de un solo fármaco

Una característica importante del trabajo del MIT es que se presenta como una plataforma de administración y no solo como un tratamiento puntual para una sola enfermedad. Los investigadores dicen que podría usarse con anticuerpos y otros tipos de fármacos, lo que amplía su posible relevancia si el enfoque sigue funcionando bien. En el desarrollo de fármacos, las tecnologías de plataforma suelen ser importantes porque pueden acortar el camino para múltiples terapias una vez resuelto el problema de administración.

Eso no significa que la plataforma esté lista para reemplazar de inmediato los estándares actuales de atención. Sí significa que uno de los cuellos de botella más difíciles en el tratamiento del esófago podría tener ahora una respuesta de ingeniería más creíble. Si los medicamentos pueden aplicarse localmente y absorberse de forma eficiente, es posible que los clínicos algún día puedan tratar las afecciones inflamatorias con mayor precisión y con menos impacto colateral en el resto del cuerpo.

Para los pacientes, el atractivo es fácil de entender. Los trastornos del esófago pueden ser dolorosos, crónicos y alterar la alimentación y la vida diaria. Una terapia local que se trague en lugar de inyectarse, y que actúe donde se necesita, supondría un cambio significativo en la experiencia del tratamiento incluso antes de que queden completamente resueltas las cuestiones de eficacia, dosis o coste.

Qué cambia ahora el estudio

La contribución inmediata de la investigación no es que haya resuelto todos los problemas clínicos de esta área. Es que demuestra una vía plausible para la administración directa de fármacos en el esófago mediante una formulación oral que recubre el tejido después de tragarla. Eso supone un paso importante porque vincula una necesidad médica conocida con una estrategia de administración adaptada a la anatomía del lugar de la enfermedad.

La participación del MIT también refleja una tendencia más amplia en la ingeniería biomédica, donde el diseño de materiales se usa cada vez más para hacer que clases de fármacos existentes funcionen mejor en tejidos de difícil acceso. En muchos casos, la molécula terapéutica no es el único problema. La vía de administración es igualmente decisiva. Un mejor sistema portador o de recubrimiento puede cambiar qué enfermedades se vuelven objetivos prácticos.

Por ahora, la formulación de hidrogel del equipo del MIT destaca como un intento concentrado de llevar esa lógica al esófago. Si trabajos posteriores confirman que la plataforma puede transportar fármacos de forma fiable al tejido mientras reduce la exposición sistémica, podría abrir una nueva vía de tratamiento para pacientes que actualmente tienen opciones limitadas y pocas terapias verdaderamente localizadas.

Este artículo se basa en una cobertura de Medical Xpress. Leer el artículo original.

Originally published on medicalxpress.com