Un cáncer difícil de rastrear por fin podría mostrar una señal molecular más clara

Investigadores del MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas y de la Universidad de Texas en Austin han identificado biomarcadores genómicos en sangre que distinguen el cáncer de mama inflamatorio, o IBC, de otros subtipos de cáncer de mama. El trabajo, publicado en Science Advances, podría ofrecer una vía menos invasiva para el diagnóstico, el seguimiento de la enfermedad y el desarrollo de tratamientos para una de las formas más agresivas de cáncer de mama.

El IBC lleva mucho tiempo frustrando a clínicos e investigadores porque es a la vez inusualmente letal e inusualmente difícil de perfilar. Los enfoques estándar de secuenciación del genoma han tenido dificultades para separarlo de los cánceres de mama no inflamatorios a nivel de mutaciones génicas relacionadas con el cáncer. Eso ha limitado los esfuerzos por desarrollar mejores diagnósticos y terapias dirigidas, especialmente cuando las muestras tumorales son difíciles de obtener.

El nuevo estudio toma un camino distinto. En lugar de depender de métodos de secuenciación convencionales que pueden pasar por alto señales importantes de ARN, los investigadores utilizaron un enfoque llamado secuenciación TGIRT para captar una imagen más amplia del ARN presente en muestras de sangre.

Por qué el cáncer de mama inflamatorio es tan difícil de estudiar

El texto fuente describe el IBC como el tipo de cáncer de mama más letal y agresivo. Sin embargo, pese a su gravedad, ha seguido siendo difícil distinguirlo a nivel molecular de otros cánceres de mama. Parte de ese problema proviene de limitaciones técnicas. Los métodos estándar de secuenciación de ARN utilizan enzimas que pueden tener dificultades con moléculas de ARN complejas, fragmentadas o de otro modo difíciles, dejando fuera de la vista información potencialmente útil.

Eso importa porque el ARN refleja procesos biológicos activos. Si ciertos patrones de ARN difieren de forma fiable entre el IBC y la enfermedad no IBC, podrían ofrecer una forma práctica de clasificar el cáncer y seguir cómo cambia con el tiempo. Perder esos patrones significa perder parte de la biología que podría explicar por qué la enfermedad se comporta con tanta agresividad.